El opio del pueblo

Ayer mi día giró en torno al fútbol. El Real Madrid se había por fin clasificado para cuartos de final de la Copa de Europa. Todo lo demás (Japón, Libia, principio de acuerdo entre sindicatos y AENA) pasó a un segundo plano. Me fascina el poder del fútbol para contentar a las masas. No importa que un sátrapa sangriento esté bombardeando a su pueblo ahí al lado, en la otra orilla del Mediterráneo, o que seamos testigos de la mayor catástrofe nuclear desde Chernóbil, tampoco que miles de personas no tengan recursos económicos para llegar a fin de mes… La verdad es que todo esto se olvida cuando tiene lugar un evento de estas características. Es como si el mundo, sumido en una ignorancia casi infantil, se paralizase.

Sí, el deporte, y sobre todo el fútbol, tienen un gran poder. Constituye uno de los más claros ejemplos de espectacularidad en una época en la que lo espectacular, por rutinario, casi carece de valor. Una época de auge de la comunicación de masas en la que una simple competición puede hacer levantar a todo un continente apaleado (como sucedió en África con la celebración del Mundial en el país de Mandela). Es increíble la de naciones que han salido adelante y han olvidado diferencias de todo tipo a través del deporte ( mismo en España con el triunfo en el último Mundial los ciudadanos se mostraron más optimistas y dio la sensación de que la crisis económica ya no pesaba tanto).

¿Pero realmente la gente olvida sus problemas porque juegue su equipo de fútbol? Yo pienso que no. La culpa reside en la intención de los “mass media” de determinar e influir en el pensamiento de la población, fijando la agenda temática de la jornada a su antojo. Es más bien un intento de distracción de los poderosos, deseosos de un respiro en las aspiraciones y protestas de la clase trabajadora.

Imposible olvidar que en el mundo en el que vivimos comunicación e intereses económicos siempre van de la mano. Y que el deporte es empleado con frecuencia como instrumento de manipulación social.

FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ TGP 2G

Posted on 18 Marzo, 2011, in Sen clasificar and tagged , . Bookmark the permalink. 2 Comentarios.

  1. Javier González Penedo

    El deporte crea euforia, hace olvidar las penas. En una sociedad en la que la tensión con la que se convive diariamente hace mella en el interior de cada persona, las vías de escape y de evasión son ansiadas e incluso necesarias. Para algunos la única salida de la extenuante rutina, para otros una vía más de regocijo y deleite. El deporte mueve masas, socializa, crea comunidades. Unas comunidades simbólicas anexas por un sentimiento común. Y de esto se aprovechan los medios… de una continua y anhelada demanda de apremio.

  2. Diego Fernández Fernández

    Sí, el deporte mueve masas. ¿Pero realmente las mueve por sí mismo, o han sido los “mass media”, gobernados por las clases más poderosas, los que han creado esa necesidad en la población? Esa necesidad de unirse en comunidades para vivir y celebrar macroeventos deportivos y así olvidarse de los asuntos que realmente mejorarían su calidad de vida.

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