Comunicación de ayer y hoy

Analizando las costumbres,  pasadas y actuales, nos centramos ahora en la comunicación entre los comensales a la hora de la comida.  Todos sabemos que actualmente, mientras comemos, la tele permanece encendida, ya sea de fondo o con todos atentos a ella sin mirar siquiera lo que nos llevamos a la boca, casi sin pestañear. Todo esto, siempre y cuando coincida la familia para comer.

Antiguamente, según nos cuentan, la comida era sagrada. Todos se sentaban a la mesa juntos y se contaban lo que habían hecho a lo largo del día, sus preocupaciones y demás, sin ningún tipo de distracción como la televisión o la radio. Así mismo, en la sobremesa, el cabeza de familia solía disfrutar de su café o chupito mientras seguían conversando. La mujer se encargaba de recoger la mesa con la ayuda de los hijos y por la tarde, en muchos casos, tocaba dormir la siesta, tanto mayores como niños. De hecho, estos últimos, de no querer dormir tenían que permanecer callados para no despertar a los otros. Sin embargo, llama la atención que la presencia de los medios sí que era notable cuando la mujer cocinaba y se quería entretener con la radio o la televisión.

Hemos recogido estas interesantes imágenes del blog: Fotos con Historia. No dejéis de visitarlo.

Siesta en carro (1930)

Siesta en andamio (2000)

TGA 1a3

Posted on 23 Marzo, 2011, in Sen clasificar and tagged , . Bookmark the permalink. 9 Comentarios.

  1. PONCHO ARMENDÁRIZ

    en alguna etapa de mi vida mi padre puso cerca de nuestro comedor el televisor, por lo regular, comíamos cuando el llegaba de su trabajo, a las 3 de la tarde y mientras las noticias eran transmitidas nosotros hacíamos como que comíamos, a lo que voy es que la tv llamaba toda nuestra atención, incluso después de la “sobremesa”(platicar después de la comida).
    Cuando mis hermanos y yo crecimos la “tele” estaba cada vez más lejos del comedor, y tamién, gracias a que nuestra casa se amplió, la sala situaba el aparato de un modo que nos era difícil observarla y fué entonces cuando la tele se apagó; con ésto llegaron las charlas de cási una hora, la comunicación y la relacion con nuestros padres y entre hermanos mejoró, sin duda alguna la televisión le quitaba un sabor especial a la comida…
    que se cuiden los padres de hoy, que con los teléfonos inteligentes se repite la fórmula de perderse los mejores momentos de la vida por el simple hecho de pasársela actualizando su “estado”…

  2. Gracias por compartir tu experiencia con nosotros @PONCHO ARMENDÁRIZ. Lo cierto es que el tuyo es un caso “especial” y muy interesante, teniendo en cuenta que por lo que sabemos a patir de lo que nuestras familias nos cuentan, cuando la televisión apareció en la mesa, vino para quedarse. Nosotros somos la primera generación que crece y come con la televisión siempre de fondo, así que no me aventuro a predecir cómo será la generación de la que nosotros seremos padres; quizá tengas razón, se perderán muchas cosas, mucha comunicación, por las potentes tecnologías que nos absorven el tiempo. De cualquier modo, viviremos para contarlo.

  3. Sonia Herrera Rey

    La verdad es que cada vez más la tecnología se mete en nuestras vidas y cuando nos queremos dar cuenta de ello, ponerle remedio resulta difícil. Hemos pasado en pocos años de la situación que vosotros nos planteabais al comienzo del post a la totalmente opuesta que relata nuestra compañera Sara Alonso.
    Hoy en día resulta impensable predecir qué sería de nosotros sin televisión, ordenador o móvil… elementos tan “artificiales” como estos ya forman parte de nuestra vida diaria. Una pena ya que dejando a un lado la revolución tecnológica, la comunicación interpersonal que se establecía anteriormente era mucho más rica y variada.
    Por cierto, muy buenas las fotos.

    • Lorena Riveiro Rodríguez

      Comparto opinión con Poncho, e é que afirmo orgullosa que na miña casa nunca se come co televisor posto. Grazas a esta vella teima de meu pai entendo hoxe o ben que fixo a ausencia da “caixa boba” nas nosas sobremesas, e é que na miña familia é costume contar todo o que nos pasou no día ( no traballo, estudos, etc) cando nos xuntamos á hora de comer.
      Cando fun crecendo e indo a casa dalgunhas amigas, recordo o impacto que produciu en min o silencio que asolaba aqueles xantares nos que a voz do presentador do informativo inundaba unha estancia na que, ao meu ver, a tensión se volvía insoportable.
      Sei que é a tónica habitual nesta sociedade tan mediatizada e informatizada, pero eu, dende logo, négome a ser arrastrada polo “tren do progreso” neste tipo de cuestións nas que, aínda que parezan unha tontería, reside unha parte importante da “boa saúde familiar”.
      Moi interesante o tema que tratastes, seguiremos pendentes do que ides aportando.

  4. Realmente un tema interesante cun foco canto menos curioso. No meu caso existen dúas situacións: a que transcorre de luns a sábado e a dos domingos. Na primeira, a televisión ten que estar necesariamente acesa mentres comemos; o curioso é que unha vez que todas comprobamos que o televisor está en activo, a nosa atención retorna á comida que hai sobre a mesa e aos asuntos que toque tratar ese día, sexan de clase, cotilleos, noticias ou similares. Admito que eu son a primeira que necesita dese son en segundo plano para comer a gusto, e pode ser que careza de sentido, pero sei que coma min actúan outras cen.
    Porén, os domingos, día familiar por excelencia, xuntámonos varios membros da miña familia para comer na casa da miña avoa. Non recordo un só domingo no que o televisor estivese a funcionar. Será que ao estarmos máis persoas do acostumado á mesa conseguimos, a través das conversas paralelas e encrucilladas, un son en segundo plano que nos resgarde tal e como fai o da televisión? Pode ser un punto de vista a considerar.

  5. Carolina Da Silva Candal

    La mayoría de nosotros desayuna, come y cena viendo la televisión, escuchando los informativos por lo general. Una costumbre que, aunque resulte culturalmente enriquecedora, también deja de lado esa sagrada costumbre de conversar en la mesa, un hábito que puede ser más enriquecedor de lo que jamás lo será “la caja tonta”.

  6. Patricia Lorenzo

    @Sonia
    Las fotos la verdad es que todos hemos coincidido en que son muy interesantes. Sobre tu apreciación de que con las nuevas teconologías estamos perdiendo la comunicación interpersonal de hace años, puede que así sea y puede que no. Sería un poco como el debate que proponían nuestros compañeros de crítica y corrección: los nuevos medios también ofrecen nuevas formas de comunicarse, aunque no sean interpersonales, ¿no? Los efectos negativos o positivos de ello ya es lo que es más difícil de medir… En cualquier caso, muchas gracias por tu comentario.

    @Lorena
    Todo depende un poco de las costumbres de cada familia, y también de la educación. La gente que ha vivido siempre en un entorno donde se come con la televisión, lo más probable es que continúe teniendo una en los años venideros. En mi familia, por ejemplo, se han pasado por muchas etapas: mia abuelos no tuvieron ningún medio de comunicación hasta la madurez avanzada, mi madre no la tuvo de joven, pero si de recién casada, y luego cuando tuvo a sus hijas volvió a quitar la televisión… Supongo que también depende de la persona y sus circunstancias, y de si se plantea o no, ¿quiero tener/recuperar la comunicación con mi familia? Muchas gracias por tu aportación.

    @Sara Martínez
    Muy interesante lo que nos comentas. Realmente si que existen situaciones similares. En mi caso ocurre lo mismo, el ruido de fondo se torna imprescindible siempre o casi siempre. No así en las comidas más familiares. En mi familia también nos reunimos los fines de semana, mis padres, mi hermana y yo, y no hay televisión que valga. Sólo somos cuatro, pero es un momento que simplemente es para nosotros, para comer y para comunicarse. Suele ocurrir esto, en comidas más familiares la televisión queda olvidada, puede que porque a los abuelos no les gusta o no están acostumbrados, porque ya hay suficiente “ruido” (como decías tú), o puede que simplemente se quiera mantener conversaciones con tranquilidad…

    @Carolina
    Estoy de acuerdo contigo, de hecho, es uno de los aspectos de nuestro trabajo sobre los que estamos reflexionando. Estos días seguiremos contandoos las posibles novedades que vayamos hayando.

    Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

  7. Andrea Fernández Alejandre

    Ombre, por los casos que he leído, casi siempre la televisión “invade” el campo de las relaciones interpersonales con vuestra familia a la hora de comer… Lo cierto es que en mi caso es todo lo contrario. Por motivos de trabajo, cuando yo llego a casa la comida aún no está hecha, por lo tanto durante todo ese rato estoy hablando con mi padre (hombre de pocas palabras todo hay que decir) y es ahí donde nos contamos lo que hicimos por la mañana. A la hora de comer la tele es nuetro tercer comensal… Pero es que gracias a que está encendida, yo puedo seguir comentando cosas con mi padre (repito, es un hombre de pocas palabras xD). Después de cada noticia siempre comentamos algo, mi padre me explica bien alguna cosa, damos nuestra opinión, etc. etc.
    No sé si me lié mucho xD pero lo que quería decir es que en mi caso, no pierdo con mi padre eso de “contarnos qué hicimos durante el día” por culpa de la televisión a la hora de comer.

    Andrea Fernández Alejandre, 2A1, 2G

  8. Andrea, tampoco quiero que pienses que en nuestras familias la televisión “invade” como algo diabólico! jaja Lo cierto es que no es tan exagerado como puede parecer. Al menos mi caso parece ser semejante al tuyo: la televisión permanece como un “tercer comensal”, da tema de conversación y no impide que nos contemos las anécdotas del día. Ahora bien, teniendo en cuenta la dinámica que se seguía en las generaciones pasadas, de nula dependencia con los medios de comunicación, si llama especialmente la atención.

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