Querida dieta…una cifra y una mirada hacía otros horizontes

Jueves. 4385 veces. Esa fue la cifra que inició mi consumo de medios de hoy. Una compañera comento en clase como la radioactividad en el mar de Japón se había disparado y estaba 4385 veces por encima del límite legal. Aquello no sonaba bien. Pero hubo algo más que llamó mi atención en su lectura de la noticia en su smartphone: se habían detectado bajas dosis de contaminación en la lluvia de Nueva York y en productos lácteos en Estados Unidos. Aquello tampoco sonaba bien.

Todas coincidimos en que poner las palabras “prácticamente imperceptibles” no ayudaba.  Llegamos a la conclusión de que el nerviosismo cundiría entre la población estadounidense y, próximamente, en la española. Seguro que la gente no tardará en lanzarse a la calle en busca de yodo, máscaras y detectores de radiactividad. Los medios deberían tener cuidado al tratar estas noticias de “alarma”.

Horas más tarde, mientras veía el informativo de las 15 horas de TVE donde Libia y su ministro de exteriores gozaban de mucho espacio. Pero hubo algo que llamo mi atención. Mientras trataban el tema de Fukushima, realizaron una cola en la que se informaba de qué en España se habían detectado bajas dosis de radioactividad. Empezaron a hablar en medidas que yo, y dudo que muchos, desconocía. Aquello no tenía buena pinta. Como habíamos hablado esa misma mañana, la histeria no tardará mucho tiempo en cundir.

Sólo hubo otra cosa que capto mi atención: la guerra civil que está asolando Costa de Marfil. Me sorprendió la noticia, he de reconocer que no había oído antes hablar de ello. Mientras en Libia la OTAN tomaba el mando de las operaciones, en Costa de Marfil las tropas de Gbagbo y Ouattara se están matando entre ellos y la comunidad internacional se dedica a mirar a otro lado.

Poco después leí la noticia en El País y descubrí que EE.UU. había tomado cartas en el asunto: había pedido contención. Horas más tarde con una amiga estudiante de historia me dio la clave al silencio internacional en el caso marfileño: en este país su mayor fuente de riqueza es el cacao, en Libia el petróleo. No hicieron falta más explicaciones.

El resto de la tarde-noche transcurrió con un par de visitas a mis perfiles en las redes sociales, al correo y a El País donde encontré una interesante opinión de Ramón Lobo sobre el conflicto de Costa de Marfil que reafirmaba mi opinión sobre lo que allí está pasando. Por hoy, nada más.

Día 1: Querida dieta… Japón, cambios de hora y cine.

Día 2: Querida dieta… la semana española de The Guardian.

Día 3: Querida dieta… cenando con Buenafuente.

Precedo Rodríguez TGP 3Q

Posted on 31 Marzo, 2011, in Sen clasificar and tagged , . Bookmark the permalink. 4 Comentarios.

  1. Equipo de crítica y corrección

    Buen post. Consultas diferentes medios, heces mención a varias noticias, las cuáles también comentas con tus compañeros, cosa que me agrada. Además, haces mención a la guerra civil de Costa de Marfil, y haces una interesante reflexión entre lo que allí está pasando y lo que sucede en Libia.

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