Hay chulazos, entre otras cosas

Para qué mentir, una de las razones de que eligiera Finlandia como destino de mi Erasmus fueron los maravillosos nórdicos (y no me refiero a los que se usan a modo de edredón). Pero no sólo eso, porque otro de los motivos fue (y aunque después de lo que dije antes ya habrá gente que no me crea) el alto nivel académico del país. Además en esa zona se habla muy bien el inglés y muchas personas lo conocen. Las clases se imparten de una maneta distinta; por ejemplo, hay una asignatura que consiste únicamente en un examen sobre un libro (a saber cómo es el supuesto librito). Me gustaría resaltar que leí en un blog que allí, al contrario que en España, no existía ese mes/semana/día de agobio pre-examinal, sino que la gente se preocupa por aprender y no por sacar buena nota en los exámenes.

Para el siguiente curso podré ser testigo de las distintas formas de enseñar periodismo y de aprender de una manera distinta mi futuro oficio (o eso espero). No todos los días te ofrecen la oportunidad de irte a un lugar tan maravilloso como ese para que puedas formarte en lo que te gusta. Y por si fuera poco, la universidad ofrece una gran variedad de actividades que hacer fuera del horario de clases para mantener a los estudiantes entretenidos y en forma.

Además Finlandia me parece un país con mucho encanto a pesar de que muchos digan que hace mucho frío. Por ejemplo, mi abuela me manda unas indirectas muy directas del estilo: “¿y hace falta que vayas tan lejos para aprender inglés?”, “sabiendo cómo eres, vas a estar todo el tiempo resfriada” y otros parecidos. Pero lo que a mí me gusta es el cambio tan extremo que supone irse a ese país, ver las auroras boreales, que sean las doce de noche y que aún sea de día… son cosas que en ningún otro sitio podría vivir.

Como amante de la naturaleza de los animalillos, me siento atraída por la idea de que en Finlandia existe el derecho de todos los hombres (Every man’s right) que consiste en que puedes pasear, esquiar, dormir, coger setas, etc. en el terreno de cualquier persona sin su permiso previo. Eso sí, hay que respetar una serie de cosas, como no dañar el entorno.

También tengo que confesar que la idea de tener saunas por todos lados y a mi completa disposición me tienta mucho. Y bueno, voy a dejarlo aquí que parezco que me contrataron los de Turismo de Finlandia.

Úrsula Estévez Lobato

Posted on 14 Abril, 2011, in Documentos and tagged . Bookmark the permalink. 2 Comentarios.

  1. Martínez Hermida

    Los que aquí nos deleitamos con la ginebra del mismo nombre y los edredones (con el ánimo de pasar agradablemente la invernía) nos alegra mucho tu elección. Espero nos sigas comentando tu acercamiento al país y a la universidad de destino, que veas la aurora boreal y hasta que te vayar a Rovaniemi a saludar a Papa Noel. Y cuando estés allí, acuérdate de este blog, que siempre estará bien tener “corresponsal” en el Norte.
    Que te lo pases bien y usted nos lo cuente.
    Marcelo

  2. Pablo Lago Fernández

    Un conocido de mi mejor amigo (que vago suena eso) fue a Finlandia y no volvió muy contento. Sin embargo sus razones eran principalmente con el tiempo. Allí la noche dura más y ya sabéis que en Europa el horaria es distinto al nuestro. Pongo la anécdota para que te vayas mentalizando en desayunar temprano y cenar en la merienda.

    Claro que creo que el conocido no tenía tu entusiasmo por la materia y la experiencia en general. Además, así puedes volver presumiendote que salias de noche todos los días.

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