Las dos caras de la verdad, Gregory Hoblit, 1996



 

Basada en la novela de William Deihl, Primal fear, y protagonizada por Edward  Norton y Richard Gere, cuenta la historia de un ambicioso abogado de Chicago el cual decide hacerse cargo de un caso de asesinato. El principal acusado es un joven que desde un principio se declara inocente y afirma no tener nada que ver con el suceso. A medida que se desarrolla la trama, con la ayuda de una psiquiatra se descubre que el muchacho padece de personalidad múltiple y que sufría abusos sexuales por parte del arzobispo, víctima del asesinato. El joven afirma no recordar lo sucedido alegando pérdidas de memoria. Tras el psicoanálisis, el abogado acaba por descubrir un chico agresivo (Roy) bajo la personalidad tímida de su cliente (Aaron). Finalmente, lo absuelven por enfermedad mental. Lo que no espera el abogado es descubrir que todo es una gran mentira del muchacho para salir impune del delito.


Este final abierto da lugar a muchas de las reflexiones a las que hemos llegado como, por ejemplo, la frialdad con la que el abogado asume la gran mentira que ha sido protagonista del caso que ha defendido. Cómo es posible que una persona sea capaz de dormir por las noches sin tener el más mínimo remordimiento al haber dejado en libertad a un criminal. ¿Qué se supone que se debe hacer cuando el caso está resuelto y el veredicto final no es el correcto? Otra reflexión a destacar haría referencia a cómo alguien alegando una enfermedad mental es capaz de salir impune de un delito. ¿Cómo se puede distinguir al verdadero enfermo del farsante? ¿Cuánta gente ha salido en libertad al cometer un crimen declarando trastorno?

Por otra parte, nos gustaría destacar y llevar a debate si verdaderamente una persona puede tener dos caras. Como ya hemos visto, el engaño y mostrar al mundo una persona que no se es, está a la orden del día. La gente representa un papel delante de un público que está dispuesto a creerse lo que les cuentes. Pero esta ficción en ocasiones es llevada hasta puntos extremos en el momento en el que el propio actor no deja nunca de actuar. De esta forma, observamos como una máscara creada para ocultar la realidad de un suceso traumático, por no poder afrontarlo o por no querer hacer frente a las consecuencias que acarrea; supone ya no la dualidad de la personalidad, si no la transformación de la personalidad inicial en otra distinta. En este caso, totalmente opuesta a la primera.

TGP 4S

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Posted on 7 Maio, 2011, in Sen clasificar and tagged , . Bookmark the permalink. 2 Comentarios.

  1. Equipo de crítica y corrección

    Muy buen post, no se dedicaron a relatar la sinopsis de la película sino que han sacado sus propias conclusiones, casos como estos nos hacen pensar hasta dónde llega la maldad humana y toda esa complejidad que estas situaciones tienen en sí mismas. ¿Qué nueva visión tienen despues de ver esta película?

  2. Raquel Rodríguez Novo

    ¿Nueva visión? Creo que con esta lectura y la anterior hemos comprobado algunos de los límites a los que somos capaces de llegar por ser incluídos en una comunidad o para “salvarnos”, como pasa en este caso.
    Es impresionante la capacidad que tenemos de mentir a los demás e incluso a nosotros mismos, hasta el punto en que, a veces, nos las llegamos a creer tanto que pasamos a formar parte de ellas.

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