Man on the Moon

Esta semana el grupo 1C hemos visto Man on the Moon, el biopic en el que Jim Carrey interpretó al cómico Andy Kaufman. Kaufman era alguien terriblemente extravagante que sin embargo sabía perfectamente qué hacía, una persona que afirmó siempre que él no era un cómico y que no sabía qué era lo que le hacía reír a la gente. Entonces ¿a qué se dedicaba? En el film, Danny De Vitto –que interpreta al manager de Kaufman, George Saphiro-, se lo plantea. Entretenerse a sí mismo.

La película narra la vida y obra de este hombre nacido en 1949 en New York hasta su muerte. La primera escena de la película escenifica perfectamente lo que se encontrará más tarde, una explicación que el propio Kaufman habría ideado de seguir con vida. En ella, vemos en blanco y negro un primer plano de Carrey –caracterizado como el cómico- hablándole a la cámara  tartamudeando, como si fuese un retrasado y notablemente incómodo. En este breve monólogo hay muchas pausas y parpadeos “Hola -dice- Yo soy Andy y quiero darles las gracias por venir a ver mi película. Ojalá fuera mejor ¿saben? Pero… es tan estúpida… ¡es terrible! Ni siquiera a mí me gusta. Todos los hechos más importantes de mi vida están cambiados y mezclados…con fines dramáticos…así que…he decidido eliminar todas las memeces…ahora la película es más corta. De hecho…este…es el final de la película. Son muy amables”

Después de un gag cómico vienen unos segundos eternos de oscuridad. Y mucho más tarde vuelve a aparecer el personaje, esta vez hablando normal y diciendo que ha hecho eso para que los que no lo entienden se vayan de la sala. “Ellos no me entienden -dice- y ni siquiera lo intentan”.

En la película se reflexiona involuntariamente sobre la teoría cómica. Kaufman se mostrará como el estereotipo de bufón, un personaje sadomasoquista que se degrada voluntariamente ante el público por conseguir la risa. Sin embargo, ese bufón se esconderá ante personajes de series de televisión, imitaciones de Elvis, cantantes horribles y campeones mundiales de lucha libre mixta. Curiosamente la risa del público, aquello que persigue todo comediante, es lo que menos importancia tendrá en el film, algo que se muestra totalmente secundario y que refuerza la idea de que Kaufman, en el fondo, solo pretendía divertirse a sí mismo.

La comedia no está hecha para ser leída, sino para ser vista, así que aquí dejamos la primera escena descrita.

http://www.youtube.com/watch?v=SnrL4Q54zqk&feature=player_embedded

TGP 1C

Posted on 7 Maio, 2011, in Sen clasificar and tagged , . Bookmark the permalink. Deixar un comentario.

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