“Psicoterapia de barra”

Muchas veces encontramos en el camarero un psicoterapeuta. En esta entrevista nos acercamos a Sara Fernánez, uno de estos psicoterapeutas sociales y del ocio.

Existe una creencia popular que señala a la figura del camarero como oyente y consejero. Y es que aquí lo que se gasta en bares, no se gasta en psicólogos. Cambiamos el diván por un receptor conocido o desconocido. Preguntamos a Sara si esta leyenda urbana se limita a constituir una mera etiqueta o se corresponde con la realidad del camarero. La entrevistada reconoce que “muchas personas solitarias, en su mayoría, ven en el camarero un receptor, un confidente al que contarle sus inquietudes o desencuentros o, simplemente anécdotas de su vida cotidiana.

Y digo receptor porque, muchas veces no esperan una respuesta o un juicio sino que solo quieren desahogarse con alguien que les importa menos que poco”. Ese desahogo deja en la barra variedad de historias llamativas: “Ya te digo que la gente que te cuenta cosas no las cuenta buscando un consejo. Para nada. Bueno por lo menos a mí, no recuerdo que me hayan pedido consejos…ahora, historias curiosas…muchísimas! Así una que me viene a la cabeza ahora y que me impactó mucho fue la de un médico que me contó que hacía poco se había ido a África a trabajar y que desde que volvió ya no había podido disfrutar de la vida como antes…y eso que el tío ya es mayorcito así que tendría que estar curado de espantos. He tenido un montón de conversaciones de todo tipo: política, de amor, de trabajo, de cine, de la existencia…he filosofado mucho”

A estas alturas de la entrevista queda patente que los bares y pubs son centros de relación, de interacción, ya sea comunicación cliente-cliente o camarero-cliente. El bar es, eminentemente un lugar para el encuentro social, con una finalidad meramente lúdica y recreativa, en el que, sí, también se puede disfrutar de una buena bebida comida pero en realidad, es un espacio de interacción social e, incluso de generación de relaciones sociales ya que mucha gente acude sola y, a veces la conversación surge con otras personas.

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Posted on 12 Maio, 2011, in Sen clasificar and tagged , , . Bookmark the permalink. 4 Comentarios.

  1. Eliana Fernández Salgado

    Bueno compañeros, me ha gustado vuestro post porque sí creo que hay camareros que se podrían considerar “psicoterapeutas”. No opino que se trate de una creencia popular, sino de una realidad. De hecho, a mi me ha pasado alguna noche… No le he contado mis penas, pero si, que he conversado con alguno de cosas de la vida…
    Sin duda, una barra puede ser un lugar de interacción social. Y como le ha pasado a Sara, su profesión de camarera le permite enriquecerse con las experiencias de otras personas y comprender mejor la psicología humana.

  2. Alexandra López Comesaña

    Como en la publicación se ha comentado pienso que discotecas,bares y pubs son lugares que dan pie a la comunicación unas veces verbal y otras no tanto. Pero no estoy de acuerdo con el tema planteado, esto es así por mi experiencia personal, yo he trabajado de camarera algunas veces por la noche. La realidad es que tú escuchas a la gente porque estás trabajando cara el público y por ello tienes que poner buena cara y atender como si fuese la historia más fascinante que jamás te contasen, pero esto no implica interés. No pretendo generalizar pero la gente que cuenta sus historias a su camarero mientras bebe quizás sea gente que no tenga a nadie más a quien acudir, porque es preferible que te escuche una persona cercana que te quiere y conoce a que, como en mi caso, finjas que te importa. Tampoco por lo expuesto quiero parecer cínica ya que todo puede ocurrir e incluso detrás de una barra puedas encontrar al mayor amigo y consejero, pero desde mi punto de vista por lo vivido lo veo complicado.

  3. Pablo Lago Fernández

    Me parece muy interesante este tema de estudio pues é notado que, además de las interacciones entre conocidos y las relaciones “administrativas” con los trabajadores del local, la gente suele tener reacciones distintas en estos momentos. He conocido a gente que cuando van al super o estan en un bar esperan un poco charla, lo cual puede desembocar en un desahogo de como van las cosas o la típica conversación de ascensor de “buenos días”, “qúe tal”, “cómo está el tiempo”. Luego también hay casos en los que las cosas se limitan a meros trámites pero que en cuanto el que te atiende muetras un mínimo de interés en lo que les cuentan la gente se lanza.
    En mi caso admito que soy más de “¿Cuánto es?”, “Muchas gracias”.

  4. Creemos que depende del tipo de pub y de camarero e incluso la propia entrevistada reconoce que en muchas ocasiones su figura se limita a la de escuchante : ” digo receptor porque, muchas veces no esperan una respuesta o un juicio sino que solo quieren desahogarse con alguien que les importa menos que poco”. Pero, aún tratándose de una pose (como en el caso de Alexandra, que reconoce fingir interés porque se siente obligada a poner buena cara), desde ese momento ya existe acto comunicativo. Lo siguiente ya depende de la empatía de los interlocutores. Puede que, como bien dice el tópico, sea más fácil contar nuestros demonios a un desconocido.

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