La piel que habito

En este primer post quiero hablar sobre la polémica, a la par que famosa, película de Pedro Almodóvar: “La piel que habito”

Esta historia comienza con un famoso cirujano (Antonio Banderas) que, mediante la combinación genética de la sangre humana con algunas células de la sangre del cerdo, crea una piel resistente a la quemadura, a las picaduras de los mosquitos, con un olor diferente, entre otras muchas cosas.

Pero la cosas no acaba aquí, pues este cirujano implanta este tipo de piel a una chica (Helena Anaya) que en realidad no es una chica, si no que es el agresor sexual de su hija (la del cirujano) al cual le hizo un cambio de sexo a traición. Con todo consigue crear una “mujer perfecta con una piel perfecta”.

Aunque el argumento no me interesa, si no que lo que quiero mencionar es la relación que establece Banderas con el/la joven y viceversa. Al principio este joven mantenía una relación de cortesía con el cirujano ya que pensaba que si hacía todo lo que quería podría irse y ser liberado de su secuestro. Mientras que Antonio Banderas lo que quería era elaborar una mujer a imagen y semejanza que su esposa fallecida.

Con todo, Antonio Banderas parece que consigue que el joven se crea una mujer. Mediante un proceso de encierro y guerra psicológica, dejándole ver cierto tipo de canales de televisión, proporcionándole cierto tipo de lecturas, darle solo ropa femenina etc.

Al final la relación parece recíproca y Antonio Banderas y Helena Anaya entablan una relación sentimental, pero se descubre en el transcurso de la película, que es una relación de interés por parte de ella que lo único que quiere es ganarse el favor del cirujano para poder escapar. Esto es lo que quiero resaltar, las relaciones de interés que para lo único que se hacen es para conseguir algo. Pero para ello hay que engañar a las personas con las que estableces esta relación. Relaciones en las que no se plantea ningún tipo de moral o ética más que la nuestra propia.

Carlos Asensio Castro GBCP

Posted on 26 Febreiro, 2012, in Sen clasificar and tagged . Bookmark the permalink. 5 Comentarios.

  1. Quiero sacar un debate! ya que lo escribí yo me gustaría preguntaros: ¿pensáis que las relaciones de interés son buenas o malas en la profesión periodística? Ahí lo dejo

    Carlos Asensio GBCP

    • Lara Salgado Santos

      Muy buena pregunta Carlos. Yo pienso que son buenas, siempre y cuando delimitemos el término interés y no se convierta en tráfico de influencias. Está claro que en periodismo (como en otros aspectos de la vida) no podemos decir que la gente actúa sin un aliciente de por medio. En este caso, la fuente proporciona información al periodista, por ejemplo, porque le conviene que salga cierta información en los medios, con ciertas características, etc. Al periodista eso le da igual, ya que él también ha conseguido su parte del pastel: tener una noticia que sacar a la palestra. En este caso no creo que sean malas las relaciones de interés, aunque también es cierto que existe una línea muy fina entre eso y caer en una posible compra-venta de la información, tergiversación de los datos o aspectos por el estilo que desvirtuarían la profesión. De todos modos, dejando estos temas al margen, yo me mantengo a favor de las relaciones de interés en el periodismo, ya que se trata como de una simbiosis entre las fuentes y el periodista, donde se necesitan los unos a los otros para sobrevivir.

  2. seminariocomunicacion1

    Yo creo que las relaciones de interés no deberían de ser malas en ningún campo de la vida, siempre y cuando no se engañe para conseguirlas, como es el caso del personaje de la película de la que hablas.
    Concretando más en el periodismo, creo que está bien tener relaciones de interés, que te proporcionen datos o puedan servir como fuentes, pero no estaría bien depender de ellas, ni dejarse engañar o manipular por ellas.

    Noelia Casalderrey Carballal.

  3. Noemí Valderrama Vázquez

    Me parece muy interesante como has conseguido relacionar esta película con las relaciones de interés.

    Personalmente, y desde mi punto de vista, todas las relaciones son de interés. No necesariamente de un interés material o dañino. Me explico: cuando comienzas una relación personal con una persona (desde el punto de vista de conocer a alguien) siempre buscas algo: amistad, cariño, simpatía… Infinidad de cosas. No tienen por qué ser malas en sí. Es algo que todos aceptamos.

    Desde un punto de vista periodístico, las relaciones de interés no tienen por qué ser negativas siempre y cuando haya conocimiento de dicho interés, como bien han comentado con anterioridad mis compañeras.

  4. Me gusta tu reflexión Noemí, es cierto que todos entablamos relaciones por algún tipo de interés ya sea bueno, malo, mejor o peor. Si lo enfocamos desde ese punto de vista es cierto que todos buscamos algo de alguien cuando nos relacionamos. Por otra parte, lo que explica Lara creo que ya deja claro que en nuestra “futura” profesión nos vamos a tener que mover siempre por el interés, por el interés de contar y de que nos cuenten. Pero yo opino que mientras que el interés no sea dañino, ni sea con fines “perversos” o mal intencionados, cualquier relación del ámbito periodístico es de “iterés”

Deixar unha resposta

introduce os teu datos ou preme nunha das iconas:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair /  Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair /  Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: