Un comercio de lo más entrañable

En la foto, la entrada del recinto ferial de Arzúa | Néstor Amorín

En la foto, la entrada del recinto ferial de Arzúa | Néstor Amorín

El pasado 4 de marzo pude asistir a la XXXVII Fiesta del Queso de Arzúa.

Encontré el evento bastante bien organizado. La feria, situada en el recinto ferial de Terra do Queixo, rezumaba condescendencia, dotes culinarias y denominación de origen gallega. Cada vendedor defendía su producto en su respectivo stand. De esta forma, los oferentes se preparaban para dar lo mejor de sí y lograr atraparnos con su particular gama quesera. Como es lógico, en un evento comercial, la comunicación recibida por nosotros, los receptores, ha resultado meramente apelativa.

Con el propósito de arrimarnos la mano al bolsillo, los oferentes nos dedicaron mensajes efímeros, muy bien condensados, pretendiendo desempeñar con ellos la comunicación más efectiva: suscitar el interés comercial. En efecto, el código que los queseros conseguían establecer con sus comensales, resultaba soberbio. No obstante, logré percatarme de aquellos comerciantes con menor número de ventas. Alababan su mercancía y nos daban a probar su preciado manjar. Luego de catar el producto artesanal y percibir nuestra expresión, los más entrañables se agenciaban ellos mismos la compra de unidades sin un previo gesto nuestro de aprobación. En ellos, se percibía la necesidad.

Uno de los oferentes en la XXXVII Festa do Queixo | Néstor Amorín

Pese a que un año más sus ingredientes esenciales hayan sido una adecuada inversión en calcio y vitaminas A, B y D, el principal aliciente de esta longeva fiesta gastronómica ha vuelto a configurarse por la franqueza de la interacción ofertante-usuario.

 

 

Veiga Amorín, S3E, 4B2

Posted on 10 Marzo, 2012, in Sen clasificar and tagged , , . Bookmark the permalink. 2 Comentarios.

  1. María Urrea López GOBE

    Tu post me acaba de recordar a un pueblo de Coruña, San Andres de Teixido, ¡del que volví con un bote de miel y otras tantas rosquillas sin haberlo pedido!. Es cierto, se nota la necesidad, pero estoy convencida de que se trata también de un proceso automatizado para “encasquetarte” el queso/la miel de tuno, y que aunque dicha necesidad fuese inexistente el proceso sería el mismo, una forma de avasallar mas que de convencer con el producto.
    Es muy interesante como una macro-feria de este calibre, que normalmente se orientan mas a lo novedoso, puede acercarnos a algo tan tradicional y tan pequeño como es este tipo de venta. Espero que te hayan gustado mucho los quesos Nestor 🙂

    • seminariocomunicacion3

      Muy curiosa tu anécdota en San Andrés de Teixido, María. Es cierto, más que carestía económica, en mi opinión, la mayoría de los oferentes sienten una imperiosa necesidad de “enbolsarte un queso” sin previo consentimiento del consumidor. Es una estrategia de márketing bastante abusiva pero muy extendida. De esta forma, consiguen que los demandantes nos sentamos violentos con la situación, al igual que sentimos ternura, y a veces, condescendencia. Son ferias con sentimientos encontrados. Y sí, algunos quesos me gustaron pero había un lácteo germano de color naranja que … ¡Menuda amargura llevaba el pobre!

      Néstor Amorín

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