¿Cuánto pesa tu mochila?

Esta semana, durante una actividad en el albergue con el que colaboramos para el ProT, conocí a un hombre llamado Wolf. Es holandés, y me contó que hace años dejó su país porque ya no le gustaba, y se fue guitarra al hombro a ver mundo y tocar clásicos de Dire Straits por las calles de París, Atenas, Venecia, Málaga, y, desde hace poco, también Santiago.

Y que era feliz así, con la vida que había elegido.

Puede que Wolf me ocultase la cara más cruda de su nomadismo, y también de las causas que lo llevaron a él, y quizás no fuese siempre tan feliz como en ese momento me afirmó. Pero en lo que desde luego no mintió es en que es un hombre libre; libre por caminar sin carga, libre de una forma en que yo nunca seré. Porque cada decisión que tomo está condicionada por mi familia, por mis amigos, por mis ahorros y las cosas que no quiero dejar atrás.

Muy pocos multimillonarios pueden afirmar que nunca se han arruinado; si muchos triunfaron fue porque no tenían nada que perder cuando empezaron.

Nosotros somos muy afortunados por nacer donde nacimos, pero el precio de esa fortuna es el miedo a arriesgar lo que nos ha sido dado y decidir sin temor a nada nuestro futuro.

Mi solución no es tan radical como la del señor Clooney, pero no parece tan mala idea ser un poquito más autónomos: Hacer las maletas e irte a un país nórdico, decidir estudiar una de las carreras con más paro. Desconectar el móvil, borrarte el tuenti. Depender menos de la comida de tu madre, de los subtítulos en las películas, de las llamadas -o no llamadas- de él o de ella. Y así, muy poquito a poco, empezar a ser libres.

 Pérez Gestal, S3C

Posted on 18 Marzo, 2012, in Sen clasificar and tagged , , . Bookmark the permalink. 2 Comentarios.

  1. Miriam Iglesias Otero

    La mayoría de nosotros nos consideramos libres cuando en el fondo nos atan más cosas de las que creemos. Estamos reprimidos en muchos aspectos y condicionados diariamente por cientos de cosas, que si te paras a pensar, incluso asusta. Ser libre es no tener miedo a cambiarlo todo, a coger el rumbo que de verdad queremos tomar; por supuesto que es dificil, pero creo que es necesario intentarlo. Desde luego me encantaría llegar a la mitad de mi vida y poder decir lo mismo que ese holandés, que he llevado la vida que he querido al margen de opiniones de toda clase, de circunstancias, de dificultades, etc.
    Enhorabuena por la entrada, me parece muy interesante.

    • Iria Pérez Gestal

      Es demasiado tópico pero demasiado a menudo empezamos a valorar lo que tuvimos cuando ya no está en nuestra vida.
      Y lo mismo ocurre con las cosas y personas que nos atan.
      ¿cuántos fumadores y fumadoras insisten en que ellos podrían dejar de fumar pero se muerden hasta los nudillos cuando entran en un aeropuerto?

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