La fecha en la tapa

10 de octubre de 2011. Un año antes del supuesto fin del mundo, las tecnologías se revelan. Quizás en un intento de dar un último halo de esperanza a la supervivencia del mundo 3.0. Miles de periódicos de todo el mundo anuncian el colapso de las Blackberry, y los usuarios se revolucionan por medio de las redes sociales en busca de justicia.

Europa, Oriente Medio y África. Éstas han sido las principales regiones afectadas. No me gustaría que el término regiones sonara a poco. Millones de personas se quedaron incomunicadas durante tres días. “Vaya desastre -oí que decían por la calle- éste es el fin”.

Era una mañana extrañamente cálida para esa época del año en Santiago de Compostela. El despertador de la Blackberry, con su particular tono burlesco, me avisó de que era hora de ir a clase, y, como de costumbre, esperé  el mensaje de “no llueve, pero llevo el coche”.

No hubo mensaje. Ni ese día ni los tres siguientes. Tampoco hubo correos electrónicos. Ni Twitter. Ni Facebook. ¿Desastre, caos, apocalipsis? En absoluto. Creo que a todos los que “sufrimos” tal percance, nos sirvió para encontrarnos de nuevo, para entender que las tecnologías no son el motor de nuestras vidas.

Todo cuanto sea conservar el medio es progresar; todo lo que signifique alternarlo esencialmente es retroceder”-Miguel Delibes.

Si el fin ha de ser la desaparición de las nuevas tecnologías, no nos preocupemos, los cambios han de llegar porque así lo han hecho siempre. Y, si tenemos suerte, el ser humano se reinventará para adaptarse a las nuevas realidades o, ¿por qué no? Como de costumbre, obligará al mundo a adaptarse a él.

Valencia Bermúdez, S3D 4B2

Posted on 25 Marzo, 2012, in Sen clasificar and tagged , , , . Bookmark the permalink. 2 Comentarios.

  1. Rubén Comesaña Rúa

    En los últimos meses hemos vivido varios “apagones tecnológicos”: un día fue BlackBerry quien se desconectó de los usuarios, otro dia Whatsapp dejó de ser instantáneo o el día que nuestro router de la facultad dejó de funcionar en medio de una clase soporífera. Cada una de estas situaciones supuso el caos, una crisis, un drama. Esto se debe a que son elementos tan cotidianos en nuestra vida, que casi los asociamos a respirar. La tecnología es el nuevo ingrediente del aire 2.0., una necesidad artificial creada por la sociedad consumista en la que vivimos. Una cosa que tengo clara es que no puedo imaginar mi vida sin teléfono, ordenador o Internet, soy altamente dependiente de ellos.

  2. Andrea Valencia Bermúdez

    Valencia Bermúdez, S3D 4B2
    Veremos qué pasa a finales de año, si ese tan “esperado fin del mundo” llega en realidad. Lo que está claro es que ha de haber un cambio, y tarde o temprano se producirá. Quizás suene tremendista pero a los hechos me remito.
    Gracias por el comentario, Rubén

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