Familia y muerte

Hace dos días asistí a un funeral por primera vez en mi vida. Era el funeral de mi abuelo paterno, quien murió en Inglaterra el 9 de marzo, con 92 años. Fue una experiencia bonita, ya que significaba la reunión de la familia, que habitualmente se encuentra esparcida por el mundo. En contadas ocasiones se reúnen todos sus miembros: en bodas, y funerales. Sin embargo no dejamos de sentirnos familia. Especialmente en los funerales.

En un funeral no sólo se produce una unión física. Al encontrarse las personas alrededor de un fallecido, se unen sentimentalmente. Ponen en común su tristeza en un extraordinario acto de comunicación, que en cada cultura se escenifica mediante distintos ritos, símbolos y signos. El nuestro fue un acto a su vez solemne y distendido. En la pradera que es el cementerio nos agrupamos los afligidos y tras la lectura de un poema, nos turnamos libremente a compartir con los demás nuestros sentimientos con signos verbales y no verbales: ofreciendo unas palabras o una flor, arrojando una mano de tierra sobre el ataúd, un abrazo prolongado, un llanto, o una sonrisa de ternura. Contagiamos entre nosotros ese llanto o esa risa. Agrupados alrededor del abuelo creamos vínculos, tejimos una manta de afectividad con hilos invisibles, hechos de un material imaginario: de una idea, la familia.

La familia es una idea, una construcción social. El filósofo Ramón Xirau ha dicho: “El mundo de los hombres está hecho de seres en comunicación que se perciben los unos a los otros como semejantes porque comparan al otro con ellos mismos”. Los seres de una familia sentimos que esa semejanza es mayor. Cuando asistimos al funeral de un ser querido necesitamos especialmente comunicarnos (los ritos, símbolos, signos verbales y no verbales) porque nos comparamos con la persona que homenajeamos: sabemos que nosotros también moriremos. Necesitamos reforzar la idea de familia, que entonces trasciende de ser sólo idea a significar solidaridad, afecto, supervivencia, compañía, comprensión, amor.

En fin. Sin muerte, no hay vida.

Neilson, S2F, 3A4

Posted on 30 Marzo, 2012, in Sen clasificar and tagged , , , . Bookmark the permalink. 4 Comentarios.

  1. Angel Castro Silva

    Por desgraza eu asistin a bastantes funerais e en canto ós velorios si me parece interesante o proceso comunicativo que se produce en eles. Incluso o proceso non verbal, cando o falecido e da túa familia e estas tocado, falas coa xente e moitas veces non é un acto ”consciente” por decilo dalgunha maneira, tes a cabeza noutra parte. En cambio, polo menos no meu caso, cando asisto a un tanatorio e lle dou o pésame a alguén as verbas non saen pero o procedemento non verbal establece o acto comunicativo por sí só.

    • Un funeral inglés suele produirse bastante más tarde de la muerte (en el caso de mi abuelo, más de dos semanas después). Esto ayuda a a asistir al entierro con la cabeza más serena y encontrar las palabras adecuadas. Además, no hay la costumbre del velatorio. Entiendo que en un velatorio o funeral más rápido se hace difícil hablar. De todas formas, un abrazo es igual o más necesario que cualquier palabra.

      • gobinterpersoal

        Se me hace curioso el caso del velatorio en Galicia, y la diferencia de 2 semanas en el caso de los funerales en Inglaterra. Es bueno dejar pasar un tiempo para tener la cabeza clara, ya que el proceso de duelo, en el caso de los familiares más cercanos a veces impide disfrutar de la compañía de la familia a la que hace tiempo no ves. Y ese proceso comunicactivo, a veces también se puede traducir en silencio, el duelo puede ser doloroso pero con la familia se lleva mejor..
        Iván Cernadas, S3F

  2. Siento mucho lo de tu abuelo Úrsula, pero comu tú dices “sin muerte no hay vida”. Mi abuela paterna falleció el pasado verano, y aunque era mayor estaba bien de salud, pero fue todo muy repentino. Pues es muy curioso lo de esperar 2 semanas, en Galicia si pasase eso no creo que asistiesen muchos vecinos, pero esque aquí los entierros tienen un condicionante social muy fuerte y existe todo un ritual que la envuelve, son restos de la Galicia mágica que perduran, sobre todo en los pueblos y aldeas. Que ambos descansen en paz. Rest in peace.

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