LA OTRA CARA DEL ESPACIO DIGITAL: Una catapulta para la diversidad y la denuncia social

Polos opuestos se atraen, y esto se demuestra también en el espacio comunicativo. Hoy en día nos movemos en un mundo bipolar, local y global. Las realidades locales ganan relevancia a medida que se fortalece lo global, siendo los aspectos locales y globales catapultados por un mismo instrumento, las tecnologías de la información y la comunicación.Image

A la vez que buscamos proyectarnos de cara al exterior y gozar de los progresos y ventajas que éstos producen a nivel mundial, precisamos igualmente de la identificación con nuestro entorno más próximo, de la atención de las autoridades a nuestros problemas y necesidades concretas, de la huella de nuestra presencia en los discursos de los que ostentan el poder de portavoces y motores de la opinión pública y transmisores de la realidad social; al mismo tiempo que queremos relacionarnos con ciudadanos de otros territorios y naciones, sorprendiéndonos con el hallazgo de semejanzas y empatía, nos enriquecemos conociendo la diversidad y particularidades de cada lugar y país de nuestro planeta. Internet es para el periodismo una tarjeta de embarque a ese destino virtual en el que los usuarios ejercen de ciudadanos, produciendo y difundiendo información y opinión, discutiendo, argumentando, compartiendo y seleccionando lo que más les interesa en cada instante, a la velocidad que demanda la inmediatez de la actualidad. En ese espacio digital, los usuarios, son como nuestros compañeros de viaje, sentados a nuestro lado, escuchando lo que hablamos, y comentando lo que decimos, como oyentes activos,  participando y  fomentando la conversación. Ellos se sirven de nuestra información, tomando aquello que les importa y desechando lo que les es indiferente, al igual que nosotros nos servimos de sus aportaciones y reacciones siempre para mejorar nuestro discurso y nuestro papel de mediadores, echando mano de nuestra experiencia profesional y nuestro contacto (por lo general) más directo e imparcial con las fuentes informativas.

Para que los medios locales pervivan y aumenten, no se pueden limitar a la producción y difusión de contenidos locales, sino que han de innovar, aprovechando las ventajas del universo digital, el talento y la creatividad, mostrando un sincero y honesto compromiso con la identidad de los pueblos y sus circunstancias, sin olvidar ese papel promotor y defensor del territorio y la sociedad del mismo a escala internacional.

Esta mañana, al llegar a Santiago de Compostela y bajar del autobús, vi y escuché a los manifestantes que ante el Parlamento se quejaban con bastante moderación por la terrible y vergonzosa estafa en que las caixas metieron a sus clientes a través de las participaciones preferentes. Digo bastante moderación porque una injusticia de tal calibre supongo que dan ganas de ponerse algo más contundentes, y exigirle a los bancos a punto de pistola que devuelvan lo que no les pertenece y con lo que han especulado sin piedad. Cómo no, si los chanchullos van bien, paga el banco, si no, paga el usuario.

He aquí otra realidad local generada por factores globales, los poderes financieros jugando con el pueblo, alimentándose como vampiros de inocentes ciudadanos en tiempos de desesperación.

El periodismo local como cualquier otro debe actuar a modo de denuncia cuando la actualidad lo requiera, y más aún si los hechos tienen repercusiones que escapan a los territorios, ya que mediante la denuncia de lo particular se llega a la denuncia global; los ciudadanos nos unimos en la desgracia mientras nos salpique a todos o a casi todos, y por eso es importante abordar cada asunto desde sus consecuencias en sociedades concretas, porque sólo así comprendemos la auténtica magnitud de lo global.

Algo muy positivo de las redes sociales es la posibilidad de comunicación y difusión de información instantánea a múltiples usuarios, permitiendo a los mismos debatir y organizarse para combatir a un enemigo común, en momentos en los que urge la propagación de la indignación, con el fin de hacernos oír y defendernos ante las fauces de los grandes infractores del contrato social.

 

Brea Ledo, CL4X

 

Posted on 11 Abril, 2012, in Documentos and tagged , . Bookmark the permalink. Deixar un comentario.

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