“LECTURA: Manual para padres preocupados” (Grupo S1D)

El desarrollo del trabajo de TS me llevó a leer un libro bastante interesante sobre las nuevas tecnologías y los niños Internet, videojuegos, televisión: manual para padres preocupados de Serge Tisseron.

El libro explica que los niños se encuentran hoy en día rodeados de una tecnología que se vuelve cada día más imprescindible y adictiva. Los padres deben no sólo enseñar a leer o escribir, sino darle también herramientas para comprender estas tecnologías. La televisión, por ejemplo, puede contener programas que afecten a su desarrollo, siendo responsabilidad del padre enseñarle a discernir entre lo adecuado y no.

Televisión:

Un tópico habitual en tanto a consejos sobre televisión es que hay que controlar a los niños el número de horas que consumen. Los estudios indican que son los menores los que menos TV ven de todo el espectro de espectadores; los estudios también revelan que los niños que más ven la televisión son aquellos que tienen padres que consumen más televisión. Se deduce pues, que los niños adoptan el patrón de sus padres. La mejor forma de evitar que el niño consuma demasiada TV, se debe dar ejemplo y consumirla lo menos posible mientras esté presente.

Sí es cierto que hay que censurar ciertos contenidos a los menores, prohibiéndoselos expresamente y sobre todo, no consumiéndolo nunca delante de ellos.

A partir de los 2 años de edad, los niños desarrollan un proceso que les permite dejar de ver aquellos contenidos que les produzcan angustia. Las imágenes que se deben censurar, a mayores, son las imágenes de guerra, maltrato… Hay que destacar que a estas edades aun no han establecidos relaciones emocionales sobre las imágenes que consumen, esto es, si un niño viera imágenes pornográficas, asociaría los gritos al dolor, por ser su asociación al no comprender lo que ve.

Otro punto respecto a la TV es el posible riesgo que corren los pequeños de confundir lo real y la ficción. Los niños, realmente, creen lo que les dicen. Creen en Papa Noel mientras les dicen que es real. Con los productos televisivos le sucederá lo mismo, aunque el niño corra más riesgo de confundir las imágenes reales con las de ficción. Es aproximadamente a  la edad de seis años cuando comienzan a distinguir entre lo metafórico y lo literal, así como lo real y ficcionado.

Videojuegos:

Al revés de lo que se tiene pensado, los videojuegos son positivos en la educación de los niños. Están diseñados para aumentar la dificultad, instando a los niños a recuperarse de los fracasos y pensar en como resolver problemas complejos. El niño aprende combatividad, ingenio, solidaridad… especialmente en los juegos online. Los videojuegos, en definitiva, no aíslan, sino que socializan entre los iguales. Además, en los casos de niños que se aíslan con videojuegos, suele haber una causalidad detrás que es la de una falta de comunicación por parte de sus progenitores, es decir, el niño se refugia en los videojuegos cuando en su casa no obtiene atención.

Juegos de Rol:

El habitual argumento para atacar a los juegos de rol son los escasos casos de niños que continuaban el juego tras abandonarlo. Esto se da porque el niño tiene un trastorno que le ha impedido diferenciar la realidad del juego, y que en ningún caso viene motivado por el juego.

El padre debe hablar con el niño e interesarse por lo que hace, en un tono amable, nunca represivo. El niño puede no contestar, pero debe sentirse respaldado por sus padres.

Los juegos de rol más habituales son los de Internet. Estos juegos motivan la comunicación, así como el establecimiento de valores morales muy estrictos, como el honor o el compañerismo; los jóvenes aprenden a afrontar juntos situaciones que ninguno de ellos sería capaz de llevar a término solo. Se puede decir que los juegos de rol ayudan a los niños a proyectar su futuro profesional.

Internet:

Internet ofrece a niños y jóvenes la posibilidad de esconderse tras un perfil virtual. Esto cambia completamente las posibilidades comunicativas. Mediante este método, configuran sus relaciones personales lentamente, preparándolas para el encuentro real. Es algo que sucede especialmente al acercarse a la pre-adolescencia entre chicos y chicas. Hablan mediante Internet de temas personales que no mencionan en persona, pero que con el tiempo si acabarán hablando.

Por otro lado, no debemos demonizar los ordenadores y las nuevas tecnologías. Hay que entender que el ordenador establecerá con el niño las mismas relaciones que sus juegos habituales, teniendo en cuenta que el ordenador emite muchos más estímulos. No existe, pues, una edad exacta para decir cuando un niño debe colocarse frente a un ordenador. Expresará su deseo de usarlo si observa que el entorno familiar lo usa. Si no se utiliza en casa, no lo pedirá, hasta que la presión social haga pedirlo cuando cuente con una edad de 9 años aproximadamente.

Bravo Fernández, Jorge; S1D

Posted on 22 Abril, 2012, in Sen clasificar and tagged , , , . Bookmark the permalink. 2 Comentarios.

  1. Carlos Asensio GBCP

    Es impresionante eso que decís de los videojuegos, al final resulta que no son tan malos como piensan los padres. Bien es cierto, y yo creo que todos opinan lo mismo, que todo en exceso es malo, y con los videojuegos pasará lo mismo

    • Claramente en exceso todo es malo, si bien ha habido mucha mitificación durante este tiempo. En el libro Serge explica que la mayor parte de los psicólogos en los que se basaban las teorías catastrofistas de los videojuegos eran psicólogos con una educación poco actualizada sin un análisis completo en la actualidad.

      Tampoco hay que echarle flores al asunto. Conozco a gente que sí es o era muy adicta a los videojuegos, y que esos aspectos positivos que Tisseron destaca, como el honor, la capacidad de aprender de los errores, el compañerismo etc se acaba volviendo en contra. Un antiguo compañero, ambos jugábamos a un juego en línea, se pasaba toda la noche jugando (3eso) bebiendo red bull sin parar. Llegaba a clase y seguía hablando del juego, y lo primero que hacía al salir era jugar. Lo peor, que llevaba a la vida real lo que jugaba (continuaba los piques con la gente etc). Así que: con un uso responsable son excelentes, un uso descontrolado es nefasto.

      También hay que añadir que sólo se ha basado Tisseron en juegos de rol, pero en la actualidad hay muchísimos tipos de juegos con los que se puede aprender de una forma diferente. Así a modo de apunto friki, la mejor forma de conocer la Italia del Renacimiento es jugando al Assasins Creed II.

      Saludos.

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