“ProT: Esquema definitivo”

Durante la tutoría del miércoles pasado, hicimos un breve análisis de la organización, la comunicación, y nuestra propia experiencia en el albergue y esto es lo que presentamos a nuestros compañeros:

En primer lugar, establecimos el perfil social de trabajadores y usuarios del centro. Los primeros eran todos mayores de edad, tanto hombres como mujeres y tanto contratados (como la trabajadora social) como voluntarios (la psicóloga, la peluquera).

Por su parte, los usuarios eran mayoritariamente hombres, todos ellos sin recursos y de, alguna forma, excluidos de la sociedad. Además, el albergue no acepta menores de edad (que ya disponen de centros específicos para ellos). Encontramos dos perfiles de usuarios: los que sólo acuden a los cursos de formación, y los que van por el alojamiento y la comida (que rara vez asistían a las actividades).

Operan solamente en el área de Santiago de Compostela, siendo el único albergue social que permite pernoctar en la ciudad. Los servicios que ofrecen tienen lugar en cocinas, el jardín, dormitorios, salas comunes y aulas. Además, colaboran con Juntos Podemos (asociación de voluntarios), la cocina económica (que les ayuda con las comidas en ocasiones especiales), y están también en contacto con la Xunta para buscar financiación y convalidación en cursos.

El mensaje que pretenden transmitir es de integración, esperanza, y superación, y para ello dan cursos homologados de encuadernación, inglés, cocina, etc. También organizan actividades de ocio, como el video fórum, si bien estas tienen menos asistencia. La mayoría de usuarios acuden al albergue, en cambio, por su servicio de alojamiento y comidas (que ofrecen los domingos, cuando cierra la Cocina Económica).

La organización es mixta, ya que si bien existe una estructura vertical (con el director a la cabeza, seguido de la asistente social y, por último, los voluntarios), las decisiones del día a día se deciden en consenso entre todos, teniendo en cuenta también la opinión de los usuarios.

Tras este breve resumen sobre nuestra experiencia en el Albergue Juan XXIII, podemos explicar las problemáticas de “inmersión en la comunidad” que nosotras observamos. En lo que se refiere a las nuevas tecnologías, pensamos que aunque los presentes usuarios del albergue pueden utilizar los ordenadores que hay en el aula de informática para consultar la página web y enterarse de las facilidades que este ofrece, quizá sus futuros usuarios no tienen la oportunidad de acceder a internet de una manera tan fácil. Aun así, esto no justifica la dejadez que existe en la propia página del centro y aunque nosotras intentamos fomentar su uso aunque no obtuvimos resultados por su complicado sistema de actualización. Además, la falta de autoridad que nosotras poseíamos para acudir a otras asociaciones para promocionar las actividades impartidas en el Albergue, complicó nuestra labor como comunicadores temporales del centro. Si bien intentamos

comentarlo siempre que fue posible en clase, animando a comentarlo en las asociaciones relacionadas con gente sin recursos.

Nosotras intentamos dar a conocer la labor que se lleva a cabo en el Albergue e intentar mejorar su comunicación externa mediante la promoción de actividades e información a los usuarios. Participamos en la revista escribiendo un reportaje sobre nuestra experiencia en el Albergue que pueda animar a quien lo lea y darle una visión personal propia de como se llevan a cabo las actividades y su ambiente.

Con respecto a la dimensión tecnológica, los asiduos al Albergue carecen fuera del centro de la herramienta que ofrecen los medios de comunicación y de las posibilidades que aporta un segundo idioma. En el Albergue se potencian ambas.

En cuanto a la dimensión económica, debemos recordar que los usuarios provienen de unas familias desestructuradas y con dificultades económicas; el Albergue es una opción de salida para aquellos que tienen dificultades porque ofrece recursos para tener una vida más digna.

En lo que se refiere a la dimensión política aunque el director sea la cúspide de la pirámide, el líder de este conjunto de personas en el día a día sería la trabajadora social y tras ella los voluntarios. Su autoridad se ve reflejada en que son una fuente de alimento y ofrecen un techo.

La organización del grupo en el ámbito social e institucional varía según el tipo de actividad y las preferencias de los usuarios. No existe ningún tipo de obligación a acudir a las actividades, si bien aquéllos que se sienten atraídos por alguna siguen un ritmo constante de asistencia.

Por último, debemos destacar que aunque el albergue pertenece a la Orden Franciscana, no imponen ningún tipo de creencia a los usuarios.

Os dejamos el link de la página web por si queréis echarle un vistazo:

http://www.alberguesanfrancisco.org/

ProT 3B3

Posted on 27 Abril, 2012, in Sen clasificar and tagged , . Bookmark the permalink. Deixar un comentario.

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