No hace falta ser siempre como quieren que seas

A la hora de iniciar una relación, ya sea de amistad o de carácter sentimental, todos nos enfrentamos a las mismas dudas.

¿Saldrá bien?,  ¿Seré lo que espera?

Quizás afrontar algo que de primeras se antoja desconocido, puede llegar a asustarnos. El hecho de parecerte demasiado o que haya muchas diferencias marca irremediablemente el camino que has iniciado.

A pesar de que todo el mundo mantiene mostrarse siempre de la misma forma, todos hemos comprobado que muchos “modifican intencionadamente” su forma de ser para lograr un engranaje perfecto con la otra persona implicada.

¿Hasta qué punto merece la pena ese comportamiento?

Con los años he aprendido a valorar las diferencias como algo que marca nuestro carácter con respecto al resto de personas. Es algo que obviamente todos sabemos, sin embargo, hay una tendencia a ocultarlas, por temor a la repercusión que éstas puedan llegar a tener en la pareja o grupo de amistad.

A veces, no es necesario cumplir con el resto de la gente y mostrarte como ellos desean, no es cuestión de decepción sino de amoldarte a las personas y a esa determinada situación.

García González

S2A 2B2

Posted on 1 Maio, 2012, in Sen clasificar and tagged , , . Bookmark the permalink. 3 Comentarios.

  1. Sin duda estoy de acuerdo con lo que planteas en este post. La necesidad de encajar en un grupo hace que en muchas ocasiones modifiquemos nuestra forma de actuar. Aun así, creo que a largo plazo es difícil mantener esta actitud, ya que si no no nos comportamos como realmente somos, difícilmente nos encontraremos cómodos en el grupo.

  2. Arantxa Álvarez Bao; S1D, 1A3

    A veces olvidamos que las relaciones entre las personas se establecen y se fortalecen cuando estas son compatibles, lo que no significa ser iguales. Sí es cierto que muchas veces, cuando tenemos gustos parecidos a los de otra persona, intentamos mostrárselos de forma exagerada o, aún más triste, a veces intentamos fingir que también nos gusta lo que a él/ella. Con el tiempo nos vamos dando cuenta de que eso, realmente, no une a nadie, o no lo hace necesariamente. Y lo más importante, que muchas veces las diferencias son mucho más fundamentales de lo que parece, ya que puedes aportar algo a los demás y ellos puede aportártelo a ti.

  3. Antía García González

    Estoy completamente de acuerdo con vosotras, a fin de cuentas es más sencillo coger a un mentiroso que a un cojo.
    Mostrarse como uno mismo, además de aceptarse, es la mejor forma de demostrar que de verdad te interesa esa persona. Mantener a alguien engañado es además de egoísta, una forma de hacerle perder el tiempo (a él/ella y a ti mismo).
    Ya no solamente por no encajar en cualquier grupo, sino porque con el tiempo se volverá un pesadilla el ser alguien que realmente no eres, o eso pienso yo.
    Concuerdo con Arantxa en la importancia que tienen las diferencias como rasgos distintivos de la persona y que para crecer debemos aprender de los demás, tanto de sus virtudes como de sus defectos.

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