El parque y su fauna humana

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El otro día, me tocó llevar a mis primos al parque. Era el único que podía y tuve que apandar con la tarea. Allí me senté en un banco y me paré a mirar lo que allí había. Mientras mis primos se peleaban por ser el primero en subir el tobogán, me fijé en gente que había en el parque, todas de distinto tipo. Por un lado los niños pequeños, a su rollo, en los columpios, jugando con la pelota o incluso algunos peleándose. Que no falten las mamás, que a ratos hacían caso de los hijos para que se tomasen la merienda, mientras ellas hablaban de los últimos cotilleos de la televisión. Muy divertido todo, oye… Señores mayores que pasaban la tarde en el banco comentando en alto (quizás demasiado alto por culpa de la sordera) lo maleducados que son los jóvenes de hoy en día. Niñatas en plena pubertad soltando tacos, diciendo innumerables ‘’Jo, tía!’’, mascando chicle como si fuesen rumiantes y enganchadas todo el rato a la Blackberry. Luego, apareció otro grupo de niños con el skate que empezaron a hacer piruetas, cuando no se caían estrepitosamente al suelo. Aquel parque parecía un zoo humano. Toda una serie de personas ‘’conviviendo’’ cada una por su lado.

Esta convivencia, digamos, separada, demuestra que en la vida urbana actual la comunicación intergeneracional algo está fallando. Los tratos de jóvenes a mayores y viceversa se han perdido con el éxodo rural. La colmena humana que suponen las ciudades nos ha hecho partícipes de un conjunto deshumanizado, en el que cada uno va a lo suyo como en un rebaño de ovejas.

Pérez Conde, S3A, 3B1

Posted on 6 Maio, 2012, in Sen clasificar and tagged , . Bookmark the permalink. 10 Comentarios.

  1. María Karla Barca Marrero

    Ni toda la culpa es de los jóvenes ni toda la culpa es de los mayores. Las diferencias generacionales exigen comprensión y querer entender por ambas partes. Bien cierto es, pienso y pensaré, que se han perdido los grandes valores morales. O los hemos cambiado por otros. El respeto es uno de ellos. Quizás esto sea porque ahora todos tenemos voz, todos queremos hablar. Todos queremos decir aquí estoy yo. Y nos olvidamos que hay maneras. Los jóvenes de hoy en día, rebeldes por antonomasia (y desde siempre) se han perdido en el camino. Hablo de esos jóvenes de 14-15 años, que cualquier palabra les vale. Olvidando que hay contextos en los que se debe de actuar de una manera o de otra.
    Nunca olvidaré una frase que me dijeron de adolescente: “no quiero que me respetes por quién soy, sino por haberme ganado el respeto”.
    A veces “los mayores” olvidan que también tienen que ganarse nuestro respeto y no sólo nosotros el de ellos. Es una comunicación del tú al tú en donde debemos de estar dispuestos a comprender al otro.

    • Adrián Pérez Conde

      No me centraba en culpar a nadie, la verdad. Creo que la pérdida de valores no aparece por culpa de un ”grupo social” en concreto, si algo cae por su propio peso es por la culpa de todos, no debemos olvidarlo. Creo que todos merecemos un mínimo de respeto, nos lo hayamos ganado o no, porque la percepción de cada uno puede ser diferente y para ti alguien que no merece tu respeto quizás sí que merece el mío y entramos en un bucle de razones para respetar y no respetar que no nos llevarían a ningún lugar. Por lo tanto, dejando a parte esa percepción meramente subjetiva, creo que es necesario unos mínimos. Un respeto mínimo que permita que los valores que hemos tenido siempre hasta este siglo se vayan al garete.

  2. Noemí Valderrama Vázquez

    Una fauna humana criada en cautividad que saca lo peor de nosotros mismos. No olvidemos las miradas asesinas de las madres cuando algo amenaza la vida de sus pequeños.

    • Adrián Pérez Conde

      Lo que le decía a Karla. Aquí hay un problema de responsabilidades. Preferimos echar la culpa a los demás, casi siempre los jóvenes, cuando la pérdida de valores es culpa de todos y cada uno de los miembros de la sociedad. Debe haber un mínimo de respeto y a lo que dices de las mamás, un poco de cordura, que claro, al no atender a sus hijos mientras hablan de lo último de la vida de Belén Esteban no se enteran de que están a punto de matarse subidos a una pelota para beber de la fuente, por ejemplo. Falta mucha cordura.

  3. Arantxa Álvarez Bao; S1D, 1A3

    Y por este motivo no frecuento nunca parques. Bueno, por eso y porque igual ya estoy un poco crecidita para eso. La cuestión es que creo que esos espacios tampoco representan a la sociedad tal y como es, pero que si nos sirve para observar a ciertos personajes en su esencia más grotesca. Los cotilleos entre las madres, el rumiar de los señores mayores, las quejas de los niños que se sienten con más poder de hacer lo que quieren en su plena libertad… Muy dramático todo, lo sé. Pero nunca me ha gustado el panorama de los parques.

    • Adrián Pérez Conde

      Es cierto lo de que se trata un poco de una exageración de la sociedad actual por momentos, pero bueno, es un ejemplo más de como hemos perdido valores y respeto por los demás. Las reuniones en el parque, la plaza del pueblo y sitios así viene de lejos, no se trata de nada nuevo, por lo que podemos ser capaces de observar esa estrambótica evolución tanto en jóvenes, ancianos y mamás. Arantxa, a propósito de lo que dices sobre tu poca asistencia a este tipo de lugares, yo era como tú hasta que aparecieron los niños pequeños de nuevo en mi casa y te aconsejo que vayas, porque te encuentras cada cosa más extraña y más cómica que por lo menos te hace pasar un buen rato.

  4. Miriam Iglesias Otero

    Yo creo que es lo normal. Niños pequeños cayéndose y llorando, adolescentes probando su primer pitillo mientras echan un ojo a los del skate, madres cotilleando, abuelos quejándose… Creo que son las etapas básicas de la vida.
    No es la primera vez que observo detenidamente el zoológico que tenemos por mundo, y es así. A mi me resulta hasta encantador.

    • Adrián Pérez Conde

      Etapas básicas de la vida sí, pero eso es ahora y más bien en los entornos urbanos. En el rural, parece que se mantiene un poco la cordura y los valores que siempre hemos tenido, pero las ciudades ya son otra cosa. La falta de educación está muy latente y nadie hace nada por cambiarlo porque es más fácil culpar al resto del error de todos. Estos serán los valores de los que hablarán nuestros descendientes en un futuro no muy lejano. Menuda vergüenza!

  5. Cristina Panero Louzán

    Creo que la falta de comunicación que hay entre las distintas generaciones se debe a que cada vez hay más cosas nuevas, tanto en sentido tecnológico, como en la realización de actividades o el cambio de modas. Cada grupo tiene sus intereses y comparte esto con la gente con la cual se sienten más cómodos y aceptados.

    • Adrián Pérez Conde

      La sociedad intelectual aboga por un individualismo increíble para todos los aspectos cotidianos de la vida. Los valores colectivos que siempre se han inculcado, en las ciudades pasan desapercibidos y mostramos lo peor de nosotros, con una carente educación y un ínfimo respeto mutuo. Pero bueno, como es culpa de los demás, de los avances tecnológicos y de las modas, ¿para qué nos vamos a preocupar? MEEEECC!! Error! La culpa es de todos y cada uno de nosotros. No debemos olvidar eso si queremos cambiar las cosas. Ah, no! Qué no queremos cambiar las cosas!

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