Una tradición entre fotógrafos, palomas y maíz

En el centro histórico de Bogotá se encuentra La Plaza de Bolívar, lugar tradicional que está rodeado por importantes edificios como la Alcaldía Mayor, la Catedral Primada, el Congreso de la República, Capitolio Nacional y el Palacio de Justicia.

Palomas en la Plaza de Bolívar. Fotografía por: Catalina Cortés.

Palomas en la Plaza de Bolívar. Fotografía por: Catalina Cortés.

La Plaza de Bolívar  ha sido epicentro de las relaciones económicas y sociales en Bogotá, además de ser un escenario de expresión cultural, trabajo y turismo. Es el punto de partida para iniciar un recorrido turístico por la Candelaria y los barrios más antiguos de la ciudad.

Allí habitan cientos de palomas que se han convertido en las protagonistas del lugar. Día a día llegan turistas, vendedores, fotógrafos, familias y niños que alimentan y corretean a las aves. Alrededor de esto muchas personas han encontrado como opción de trabajo la venta de paquetes de maíz, arroz o alpiste para alimentar a los animales.

Quienes compran, en su mayoría turistas, desean sacarse una foto rodeados de palomas. La foto instantánea tiene un valor de 5.000 pesos (2,09 Euros) y el paquete de granos cuesta, dependiendo de su tamaño, entre 200 y 1000 pesos (0,08y 0,42 Euros).

Andrés Vera es un fotógrafo que trabaja en el lugar desde el año 2000. Nació en la ciudad de Tunja pero llegó a Bogotá huyendo del conflicto entre esmeralderos en el departamento de Boyacá. Vera cuenta que lleva mucho tiempo trabajando en el lugar y por eso hoy en día ya reconoce a las aves: “Hay dos palomas blancas que son muy finas y un día llegó una señora acá y las dejó votadas, muy seguramente se cansó de tenerlas”.

Paquetes de maíz. Fotografía por: Catalina Cortés.

Paquetes de maíz. Fotografía por: Catalina Cortés.

Sin embargo, cuenta que uno de los problemas más recientes de su trabajo es que muchas personas que visitan la Plaza ya no pagan por tomarse fotos con las palomas. Esto se debe a que llevan sus propias cámaras y en ocasiones los extranjeros van acompañados de guías turísticos quienes les recomiendan no pagar por el servicio, pues dicen que podrían ser víctimas de estafa.

Otra situación que se vive a diario es la gran cantidad de conflictos que hay entre los vendedores, pues algunos de ellos son habitantes de la calle o consumidores de droga rehabilitados y por esa razón generan desconfianza en la gente.

Por otro lado, estas personas se han convertido en personajes importantes dentro de la Plaza. Incluso algunos medios de comunicación las buscan para hacerles entrevistas sobre el centro de la ciudad porque usualmente los vendedores conocen muchos detalles sobre su historia.

Dabeiva es una mujer que ha vivido gran parte de su vida en la calle y ahora trabaja en la Plaza.  Ella ha hablado en importantes cadenas de radio y televisión gracias a su pasión por compartir lo que sabe acerca de Bogotá: “Nunca estudié ni sé escribir, pero me gusta leer. Por eso he aprendido mil cosas que nadie sabe sobre la ciudad. Yo vivo de hablarle a la gente y contarle historias”, afirma.

Dabeiva con las palomas. Fotografía por: Catalina Cortés.

Dabeiva con las palomas. Fotografía por: Catalina Cortés.

El lugar también es escenario de la conservación de algunas creencias populares. Por ejemplo, los vendedores cuentan que a dos calles de ahí vive una bruja que utiliza a las palomas para practicar ritos con el fin de que las personas encuentren su alma gemela. A cambio de 200.000 pesos (83.75 Euros) las personas participan de una ceremonia para conocer su destino en el amor.

La Plaza de Bolívar es reconocida por sus palomas, sus trabajadores y las personas que la visitan. Es uno de los lugares más reconocidos en Bogotá y en ella han sucedido grandes acontecimientos que han marcado la historia nacional. La mayoría de bogotanos y personas que conocen la ciudad han ido alguna vez a este lugar, pues hace parte de la tradición capitalina y en torno a ella se reúnen diferentes aspectos de la cultura colombiana.

Daniela Amórtegui
Catalina Cortés
Andrea Torres

Universidad del Rosario, Bogotá, Colombia.

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Posted on 12 Abril, 2013, in Documentos and tagged . Bookmark the permalink. 2 Comentarios.

  1. Es muy interesante toda la cultura que existe alrededor de las plazas. Ve a una ciudad grande o turística. Coge a cualquier empleado, sobre todo los que trabajan en la calle, y pregúntale por los edificios y la historia de cada uno de ellos: mucho mejor que un guía turístico y puede que hasta más agradecido.

  2. La cultura de un país se construye y transmite a través de la boca de sus ciudadanos. Los espacios públicos y tradicionales son epicentro de la Historia de la nación.

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