Por qué los españoles comunican tan mal

Hace un par de veranos, hojeaba el libro de Manuel Campo Vidal Por qué los españoles comunicamos tan mal. Entre algunas frases maestras, me llamó la atención una: el Power Point es la muerte de la oratoria. Una muestra de que la palabra hablada no es nuestra mejor arma, si no es para alzar la voz desde la atalaya de la barra de un bar.

De los países europeos, España tiene una lacra terrible a la hora de comunicar, una aptitud tan primaria como caminar o respirar.

Más frases. Cuando vemos un partido de fútbol y el resultado ha sido de bulto injusto, con frecuencia los narradores deportivos sentencian la retransmisión: el fútbol es así/tiene estas cosas. Fútbol es fútbol. Estos enunciados, tan comunes a nuestros oídos, no suenan discordantes ni la primera ni las veces sucesivas que las escuchamos, pero strictu sensu es una patada a la entrepierna del diccionario y la semántica. España es el país del ¿Por qué no te callas?, del Vaya coñazo que he soltao, del Viva Honduras, de La tierra no es de nadie, es del viento. Una cantidad inmensa de gazapos que alimentan la risa de buena onda, aunque el sonrojo de estos delices no nos sirva para poner tierra de por medio. Yo no me imagino a un inglés o a un japonés pronunciando frases así. Pero bueno, y termino con otra frase: es lo que hay, sagerao.

9788401379857

Nespereira Vale, Mario S2D T5B

Posted on 25 Abril, 2013, in Documentos and tagged . Bookmark the permalink. 4 Comentarios.

  1. Jacobo Fariña Gómez

    Puede que el problema venga, como muchos otros aspectos en España, en el modelo educativo. No hay ninguna asignatura o formación específica sobre la oratoria, algo clave en todos los aspectos de la vida. En las clases apenas se realizan trabajos orales o exposiciones (hablo de mi experiencia). Por otro lado, lo que comentas de los gazapos pienso que es otro tema, yo no los definiría como algo habitual y representativo. La solución está en la educación y si el camino se hace andando, la palabra se hace hablándola.

    • Son sólo algunos ejemplos de la escasa capacidad que tenemos para comunicar correctamente y de forma precisa. Yo, al igual que tú Jaco, veo en una reforma educativa una buena medida, aunque no la única solución.

  2. Curiosa reflexión, Mario. Al leer tu texto se me vino inmediatamente a la cabeza la conversación que tuve hace unos días con mi compañera de piso. Ella es venezolana y, aunque lleva años viviendo en Ourense, sigue sorprendida por la simpleza de nuestro lenguaje hablado. Aquí escribimos de una forma rica mientras que hablamos de un modo muy distinto, quizás por miedo a ser pedantes o porque automáticamente nos sale así al ser espontáneos. Creo, como Jacobo, que nos falta un apoyo académico a la hora de fomentar que nuestra oratoria mejore, pero también influye el entorno comunicativo que nos rodea y que marca, directamente o no, nuestras pautas a la hora de comunicarnos.

    • No podría decir mucho de Venezuela pero quizá Argentina y los argentinos sean un ejemplo de exageración lingüística. Si los españoles a veces no soltamos palabra, a los argentinos les sobran. La idea es la corrección, la sencillez en el empleo de la lengua. No son necesarias florituras que se emplean más de cara a la galería que otra cosa.

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