Del río de la Perla al río de la Plata. Antítesis (I)

La magnificencia de los años pasa como las flores. Como las flores, el amor se marchita entre el uno y el otro. Chow y Su intercambian apenas una mirada, un roce; conversaciones musitadas en el lugar que no debiera ser, en el momento imposible. Como los pétalos, las palabras se arrancan una a una.  En el bordado de un vestido, en el número de una puerta, en la lluvia: ahí está el mensaje. Los sentimientos se reprimen, la distancia se respeta. En la rutina de un día y otro y otro del Hong Kong del 62 tienen lugar pequeñas manifestaciones de los impulsos que se acallan dentro: un libro prestado, una corbata familiar, una historia de artes marciales en un periódico, un regalo de Japón. Esa es la comunicación que se establece entre Su y Chow, mientras la casera sonríe y los vecinos juegan al Mahjong, y las mentiras tienen lugar por teléfono. Amor o solo una recreación. Actuar, fingir para  averiguar; callar para no sufrir. Los encuentros vienen marcados por el ritmo de la rutina cotidiana, en un itinerario establecido que solo al final, en el ocaso de una relación que se ha quedado únicamente en una promesa de lo que no tendrá lugar, da cabida a un pequeño cambio de rumbo: el abandono.

Padín González, Alexandra T6A BCP

Posted on 2 Maio, 2013, in Posts individuais and tagged . Bookmark the permalink. Deixar un comentario.

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