Un TS bastante cinéfilo

Quién nos iba a decir que un tema que nos parecía tan desconocido y escabroso lo pudiéramos relacionar con aspectos tan cotidianos de la vida diaria como el cine. No podemos negar que tuvimos bastante suerte al ver que el ciclo que se hizo en esta asignatura iba sobre itinerarios y encuentros (una de las partes de nuestro trabajo).

Las tres películas que nos tocó ver a los cuatro integrantes del grupo fueron Following, In the mood for love y El hombre de al lado. Los cuatro coincidimos en que el análisis y entendimiento de estas películas nos resultó mucho más fácil después de haber estudiado estos aspectos de referencias, encuentros, itinerarios, rutas y demás. Comentando el primero de los filmes a la salida del mismo (aunque algunos lo viéramos antes ya) pudimos ver como sí nos ayudó el aspecto de geocomunicación para establecer unas conclusiones de la película (esperemos que sean correctas…).

Son ya muchos los posts sobre este trabajo los que hemos subido a lo largo del curso y poco más hay que contar, así que concluiremos esta que será nuestra última entrada grupal agradeciendo a todas las personas que nos ayudaron en el transcurso de este proyecto. Desde profesores hasta expertos pasando por compañeros de clase que nos facilitaron un poco todo nuestro trabajo.

Hasta aquí nuestro camino… o no.

S3C

Placer Breijo, Laura

Roura Blanco, Alejandro A.

Santos Pérez, Amara

Tuñas López, Eva

Posted on 3 Maio, 2013, in Documentos and tagged , , , . Bookmark the permalink. 1 comentario.

  1. O no. El caso es que no lo interioricen tanto como para ahora no saber si ir por un sitio o por otro. Eso fue de lo mejor. Es una de las experiencias, o pos-experiencias, más salvajes de las que he escuchado. Pero más ilustrativas. Me recuerda a una ex-alumna de Palmeira (ahora en Newark) que tras un aleccionamiento a lo marine de un servidor se pasó un buen tiempo- cada vez que iba al cine- analizando perspectivas, círculos, geometrías, transiciones,… entonces yo daba clase de lenguaje audiovisual. Me decía Silvana, que así se llamaba la estupefacta, que esto era una cabronada, pues al final se perdía el sentido de la película tal como ella la veía antes. Y que no se enteraba ni papa de la historia. Incluso su novio, la veía raro cuando le preguntaba qué le había parecido el film y ella le contaba sobre el flash forward de tal escena o el stress de tal plano. Pero te ha gustado la película?, le preguntaba el muchacho. Pero de verdad no has visto…?, respondía ella con amargura ante el muro de la incomprensión. Bueno, finalmente, parece que se fueron entendiendo. Tanto es así que ahora están casados y viven cerca, no sé si víctimas de un happy end antológico, de New York. Creo que se dedican a la import export de marisco. Sabio chico.
    Salud.

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