WHEN IN ROME

Nos encontramos en Roma, la otra ciudad del amor, la ciudad de las ruinas, la ciudad cuyo imperio fue el más grande del mundo, a dónde llevan todos los caminos. La cara que no conocíamos de Roma es la que nos muetra esta película italiana dirigida por Scola en el año 2005. No hay un protagonista único, un nombre a destacar o una historia en concreto: la historia es la de aquellos que, por un motivo u otro, son diferentes.

La película nos muetra distintas escenas de un día cualquiera en la ciudad eterna: un camarero racista que echa discretamente a un negro de su bar, una niña con la que nadie juega en el colegio, una abuela con alzheimer que ya no reconoce a su nieta, un hombre que se ha quedado sin trabajo etc. Historias reales de gente real, todos ellos conviviendo en una misma comunidad, en una misma ciudad con una gran riqueza cultural y religiosa. Es justo esta variedad la que nos permite observar las relaciones y la comunicación que se establece entre personas que a veces no tienen nada en común, pero eso no implica que no puedan establecer contacto entre ellas. Este filme nos ofrece distintas caras de esta diversidad: hay quién se niega a mantener una relación o mismo una conversación con alguien que no sea de su raza, pero también hay quién no se para a pensar en el color a la hora de relacionarse con alguien, sino en la persona y en la conexión que establece con ella. Son por ejemplo, el caso del camarero anteriormente mencionado y el de la mujer que comparte sus historias amorosas con su cuñada negra.

Con Gente di Roma vemos un ejemplo de tantas cosas que aún faltan por cambiar en nuestra sociedad, de tantas cosas que hay que erradicar, de los prejuicios sin fundamento que tienen algunas personas y del daño que pueden hacer a otras. Nos hace pensar en por qué hay gente que se considera superior porque el color de su piel es unos tonos más claros. Pero también nos transmite ternura, sobre todo con las escenas de los enfermos de alzheimer. Nos muestra cómo las generaciones más jóvenes están dispuestas a cuidar a sus mayores y a colmarse de paciencia para repetirse si hace falta cuatro veces cual es su nombre. En definitiva, vemos distintos aspectos de la sociedad, algunas que hay que cambiar, otros dignos de admirar.

Que al final todos somos personas, que la única barrera para la comunicación y relación entre la gente sea su lengua, no nuestros prejuicios.

Varela Betolaza, Paula T8B S3E

Posted on 6 Maio, 2013, in Posts individuais and tagged . Bookmark the permalink. Deixar un comentario.

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