In the Mood for Meeting (2/2)

Pero ―lo que quizá me parezca más interesante de lo poco común entre estas películas, y a lo que hacía referencia al principio―, en cuanto a relación entre la libertad y la comunicación dentro de las relaciones personales, en las tres se percibe individualismo en cierto grado, siempre dependiente del entorno cultural del que proceden los personajes. La propiedad sobre la propia persona y la protección de los sentimientos son factores muy notables en los tres casos, por temor las consecuencias que supondría para los personajes el ceder ante la empatía.

Estas consecuencias son impredecibles, pero cada personaje las intenta prever y actúa en consecuencia. En In the Mood for Love, teniendo en cuenta el entorno tan constrictor en el que se desarrolla la película, los personajes consideran que los resultados serán perjudiciales para su imagen y para la estabilidad de sus vidas y de sus allegados, y no ceden ante sus deseos de abrirse, incluso cuando es obvio que ambos desean estar juntos. La libertad, al mismo tiempo, juega un papel importante en In the Mood for Love. No hay nada que coarte a los protagonistas a dar rienda suelta a su atracción. El libre albedrío sigue ahí, a pesar de las convenciones sociales. Las convenciones no son una pistola en la sien, no son un vecino asomado a la ventana amenazando con gesto demente, sólo son preferencias de adecuación a la norma, por evitar la marginación o conservar una imagen. Nada se lo impide, excepto ellos mismos, y ésta es una barrera tan sólida como cualquier coacción.

En El Hombre de al Lado el personaje narrador, Leonardo, no cede por desconfianza, miedo y por su fuerte defensa de la privacidad; su vecino no duda en mostrarse tal y como es, pero la incompatibilidad de su carácter abierto con el recelo de Leonardo juegan en su contra para proyectar una imagen de sí mismo como una amenaza para Leonardo durante toda la narración. En Following, por su parte, el narrador sí flaquea, por ingenuidad, abrumado por el carisma de su socio, pero, éste, el antagonista, desarrolla una sólida coraza disfrazada de transparencia para lograr sus fines.

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El abandono de esta sobreprotección de la propia persona, que deriva en escasez de comunicación, puede traer ventajas y desventajas, algo positivo como en la película, o no, relación que surge de la coacción. Ciertamente, nada garantiza que una relación surgida de la libertad vaya a ser satisfactoria, ni que otra cuyo origen se encuentre en la coacción, como en el caso de El Hombre de al Lado, vaya a ser negativa, aunque, desde mi perspectiva personal, ésta última opción tiene más posibilidades de obtener ese resultado.

En síntesis, a pesar de diferir enormemente en casi todos los ámbitos ―género, trama, fotografía, banda sonora, interpretaciones, montaje, público, etc.― se hallan trazos comunes dentro del contenido, en el ámbito comunicativo. Mientras dos de ellas proyectan consecuencias positivas de la comunicación, otra ―Following―, revela los riesgos del uso ingenuo de ésta. Y el conocimiento de todos estos contrastes en los comportamientos, los fines y los deseos humanos es interesante, obviamente, en el sentido periodístico, siendo ésta una profesión artística pero, eminentemente, social y comunicativa.

Garea Albarrán, Martina S2D T4B

Posted on 7 Maio, 2013, in Posts individuais and tagged . Bookmark the permalink. Deixar un comentario.

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