The Visitor

La música es un lenguaje universal. Ese es el mensaje que nos envía la película de Thomas McCarthy, The Visitor. En ella, las distintas melodías se convierten en el punto central de la relación entre personas que socialmente se consideran muy distintas pero que, en realidad, son iguales.

Respecto a esto, a lo largo de la película podemos observar 3 tipos de relaciones:

En primer lugar, encontramos el vínculo que los inmigrantes establecen entre ellos, precisamente por tener en común la experiencia de abandonar su país para buscar nuevas oportunidades en Estados Unidos. Esta relación les hace crear una comunidad integrada por personas que proceden exclusivamente de otros países, y constituye un caso que podemos observar en el día a día de ciudades como Londres, París o Madrid.

En segundo lugar, la historia nos presenta la compleja relación que los inmigrantes mantienen con la sociedad. Además de la evidente denuncia del trato que reciben, la sensación que predomina en la película es la visión general que las personas tienen de los extranjeros. Los consideran diferentes, ajenos a ellos, como si no fuese posible una comunicación o un vínculo real. Se tiende a pensar que lo lógico es que las dos comunidades, la de los nativos y los inmigrantes, vivan de forma paralela, como dos líneas rectas que se ignoran sin llegar a rozarse. Un ejemplo de esto se ve claramente en la escena del parque, cuando varios extranjeros están tocando los djembés mientras, al otro lado, un grupo de estadounidenses los observan. Es precisamente en esa secuencia en la que Walter rompe los prejuicios y se une a la banda de músicos callejeros.

http://www.youtube.com/watch?v=gY2DEQ7QD4s

El nexo entre Walter y los inmigrantes, representados en este caso por Tarek y Zainab, choca fuertemente con la actitud del protagonista con respecto a las personas que habitualmente comparten su entorno. Le aburren.  No hay comunicación, sino interacción. A Walter no le interesa la relación con los de “su clase” por mucho que sea la que se considera “normal”. Muestra una gran indiferencia hacia ellos, poniendo excusas para evitar el contacto, al mismo tiempo que fortalece la relación “extraña” a través de la música. Porque es la que llena su vida.

La música es un puente entre razas y entre tiempos. Con el piano, Walter se comunica con el pasado, con su mujer fallecida. Con el djembé, en cambio, le habla a su futuro, a otras culturas y posibilidades.

The Visitor

Cuando se encuentra a Tarek y a Zainab en su apartamento, y aunque técnicamente no tendría por qué prestarles su ayuda, Walter no se muestra indiferente. Deja de lado la impasibilidad criticada en lecturas como Epílogo y El Flanêur, y se vuelca en estos personajes, dejándoles vivir en su casa, visitando a Tarek en la cárcel y luchando por los derechos de éste.

Tal y como proponía Bauman en su libro, al convertir los problemas de sus huéspedes en los suyos, Walter supera sus propios obstáculos. Deja de sentirse solo y descubre una nueva pasión: tocar el djembé.

http://www.youtube.com/watch?v=Mx0hcxP9T2Y

En estas lecturas se demanda, de alguna forma, una multitud en la que las personas dejen de ser desconocidos y se comuniquen unos con otros, preocupándose y cuidándose mutuamente; en lugar de la existente masa social individualista. Con respecto a esto, The Visitor supone un indicio de esta propuesta comunitaria, indicio que viene dado de la mano del protagonista, Walter, en su actitud hacia Tarek, Zainab e incluso Mouna.

La película es un constante grito. En la sociedad los individuos se ignoran, no se comunican entre ellos y esto, con respecto a nuestro trabajo en aCentral Folque, supone una pérdida de cultura. Esta cultura, en forma de música tradicional, se pierde en una sociedad que no recoge su herencia, ignorándola y considerándola ajena, igual que nos consideramos los unos a los otros.

En el mundo real, las posibilidades de que Tarek y Walter se conociesen el uno al otro serían mínimas. Pero en The Visitor, podemos observar este vínculo que, contra toda probabilidad, funciona. Son dos personas que, a pesar de tener orígenes tan distintos, hablan en el mismo idioma: la música.

Un sonido sin fronteras.

http://www.youtube.com/watch?v=4c5cpTiFg7M

PARDO CREGO, ALICIA 142.A04

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Posted on 15 Febreiro, 2014, in Lecturas e filmes and tagged , . Bookmark the permalink. 9 Comentarios.

  1. Si, Walter é un personaxe co que me sinto identificado: á expectativa de coñecer novas persoas que ren teñan a ver comigo, que me reactiven ( a verdade é que o ambiente académico que relata o texto fílmico é dabondo real). É unha actitude vampírica das relacións, pero non chucho o sangue. Outros pode ser que si. Por tanto, dispór dunha galería de coñecidos de distinta extración social sempre é importante para reactivar as relacións, unha boa práctica de socialización. Penso tamén que é unha boa actitude xornalística: coñecer ás persoas, para tomar a dimensión previamente do exercicio do teu traballo. Para coñecer as tácticas que utilizan e facerse preguntas, facer preguntas, sen extemporaneidades (eliminando ise risco). En todo caso, seguindo co personaxe, a min paréceme que pode ser un bó exemplo do intetelectual gramsciano, é decir, do intelectual orgánico, aquel que fai causa cos desfavorecidos, decatándose que a súa sociedade (tan ideal) é inxusta e falsa, desclasándose: amosando un inicio de reciprocidade e intercambio. O intelectual orgánico de Antonio Gramsci é un prototipo ben interesante tamén para o propósito dun xornalismo de posicións. Hai que ter unha posición para relanzar unha proposta á sociedade. Hai que haxar un pathos crible no que participar.

    • Coincido en que conocer gente nueva, diferente, de distintos extractos sociales es bueno para la profesión periodística. No solo por comprender y averiguar sus tácticas, sino también por las oportunidades que nos dan para abrir nuestra mente y ver las cosas de una forma diferente. Eso es precisamente lo que le ocurre a Walter en The Visitor. Su relación con Tarek y Zainab le permiten enfocar su vida de otra forma y reconducirla para que vuelva a tener sentido. El nexo entre ellos conlleva un cambio en la propia personalidad de Walter, sin olvidar la riqueza que supone descubrir nuevas culturas y vivir en piel propia las injusticias que siempre es necesario denunciar. En cuanto a la similitud entre el intelectual orgánico y Walter, en mi opinión el protagonista ya sentía desde hace bastante tiempo esa falsedad de la sociedad. Sin embargo, es posible que aún no se hubiese topado con su crueldad. Creo que el momento en el que se percata de este aspecto es cuando le informan de que han deportado a Tarek. Su reacción, la rabia que transmite y su forma de enfrentarse a la autoridad cuando es injusta, le llevan a posicionarse al lado de los inmigrantes. De los que sufren los abusos de la multitud.

      PARDO CREGO, ALICIA 142.A04

  2. Creo que é moi interesante o debate sobre o personaxe de Walter, pero eu discrepo con algo do que se comentou. Eu non vexo a Walter como un home que se abriu a outras culturas e se enriqueceu delas pola súa decisión, senón un home pechado, desencantado da súa propia vida (máis incluso que da sociedade que o arrodea). O encontro cos inmigrantes foi totalmente fortuíto e el, nun primeiro momento, bótaos fóra. Despois, por obrigas morais, invítaos a pasa-la noite na súa casa, pero en ningún momento decide coñecelos. Porén, algo consegue cambia-la mentalidade de Walter e desencadea na futura amizade: a música, desta vez si. A música consegue cambiar un home tan desencantado e amargado como Walter Vale, que non odiaba tanto a sociedade como a si mesmo.

    MOSQUERA MONTOYA, ANTONIO 142.E01

    • Por certo, deixeiche unha resposta na miña entrada bota máis leña a este debate… Creo que é moi interesante porque nin me plantexaba as diferenzas sobre este personaxe.

      MOSQUERA MONTOYA, ANTONIO 142.E01

    • No creo que las acciones de Walter girasen en torno a calmar su conciencia. En mi opinión, lo que sucedió no fue que los echara de su casa y que después, por puro remordimiento, los acogiese de nuevo. Creo más bien que la situación sobrepasó a Walter, de manera que no pudo reaccionar en el momento. No fue una cuestión de retractarse, sino de sorprenderse y asimilarlo.
      Tampoco creo que sea un “hombre cerrado”. Es cierto que no se relacionaba mucho con su entorno, y coincido contigo en que su vida ya no le producía ninguna emoción. Que, como dices, “sólo existía”. Pero quizá era simplemente que no había a su alrededor nadie que lo estimulara. Todo era apatía y rutina, y claramente Walter se estaba ahogando en ella, pero eso no quiere decir que no estuviese dispuesto a conocer a alguien, si ese alguien le interesaba. Lo podemos ver, por ejemplo, con Mouna.
      Por supuesto, la música juega un papel muy importante en el cambio que experimenta el protagonista. Creo que es, sobre todo, la forma que tienen de comunicarse Walter y Tarek. Pero esa música es cultura, precisamente, y Walter se atreve a experimentarla. Abandona el piano y se abre a nuevos ritmos, al djembé, que reactiva su vida.
      Finalmente, “…Walter Vale, …non odiaba tanto a sociedade como a si mesmo”. Discrepo. No vi ese odio hacia sí mismo en ningún momento. Y realmente el odio hacia la sociedad tampoco está tan presente, salvo cuando deportan a Tarek. Yo vi esencialmente un cansancio hacia los hábitos y las repeticiones que nosotros mismos nos imponemos. Walter Vale estaba estancado, pero no se despreciaba. Sólo despreciaba la vida que se había construido.

      PARDO CREGO, ALICIA 142.A04

  3. Precisamente e continuando co que se fala eu creo que está aí o importante da mensaxe do filme: a sociedade non da valor (e moitas veces nin respeta) a outras culturas, formas de vida ou xentes extranxeiras, mais cando por algún casual topamos cun caso cercano… entón a cousa pode que cambie.
    Estamos cerrados de inicio, e se non nos dan un empuxonciño tantas veces quedaremos aí.

    Gómez Sal, Lucas. BCP 203

    • Es un poco una generalización (hay personas que se preocupan por los inmigrantes y se interesan por ellos), pero en lo esencial, estoy de acuerdo. Es mucha la indiferencia e incluso el maltrato a los que son considerados como diferentes. Sin embargo, y como dices, cuando una persona abandona ese “estatus” y pasamos a conocer su nombre y su vida, nuestra visión cambia. Y seguramente, también nuestra actitud.

      PARDO CREGO, ALICIA 142.A04

  4. Al ver los comentarios nos estoy de acuerdo con algunas cosas. Primero, Antonio dice que Walter se abrió a esas culturas de forma obligada por su conciencia, al darle pena en ese momento. Yo no creo que fuera así, uno no se abre a una cultura por pena o remordimiento. En la película, Walter, actúa como un humano más, tiene piedad porque ve que no tienen a donde ir y los acoge temporalmente en ese piso, que resultaba más de Tarek y su novia que del propio Walter. La apertura a un nuevo mundo y una nueva cultura vino después. Walter descubrió una alternativa a la caótica vida occidental, un volver a disfrutar de las pequeñas cosas, como tocar un djembe en un parque. Eso fue lo que le hizo recapacitar y volver a creer en la humanidad como tal, sin que importen las fronteras ni las razas.
    Segundo, no estoy de acuerdo con Lucas en eso de que la sociedad no da valor a las culturas. Se da mucho valor a las culturas y no hay más que verlo en la moda. Antes, que un diseñador de gran fama como puede ser Roberto Verino pensara en el estilo de oriente próximo y asiático para hacer una colección, era algo impensable. Hoy en día, las culturas están valorados a pesar de que siga habiendo resquicios de racismo. Vivimos mano a mano con otras culturas cada día, sin a penas apreciarlo porque nos hemos acostumbrado ya.
    Finalmente, me parece que Alicia has hecho un buen resumen de lo que es la película.
    Delgado Méndez, Carla 141.A05

    • Coincido totalmente con la visión que tienes de Walter. Actúa por piedad, no por remordimiento, aunque hay que reconocer que muchos no lo habrían hecho. Antonio apunta que los que tuvieron compasión fueron Tarek y Zainab, no Walter. Respecto a eso, creo que hubo una reciprocidad bastante importante en la que ambas culturas acabaron encajando y deseando lo mejor para la otra. Se generó, en resumen, una relación de amistad.
      Sobre la convivencia con otras culturas, discrepo. Una cosa es un ámbito específico como el mundo de la moda, en el que se utiliza y se necesita inspiración de otros lugares, otras telas y otros colores; y otra cosa es el día a día en la vida cotidiana de las personas. Puede que, como dices, nos hayamos acostumbrado a ver a personas de otras culturas, pero no a vivir con ellas en el sentido más profundo de la palabra. Nos limitamos a convivir superficialmente con ellas, sin prestarnos a conocerlas y a compartir. Desafortunadamente, la relación que se observa en la película no se ve en la calle.

      PARDO CREGO, ALICIA 142.A04

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