Historia de un niño con trastorno bipolar

La semana pasada mis compañeros os contaron en qué consistía nuestro proyecto con la asociación de personas con problemas de salud mental, Itínera. Así, el martes decidimos cortar la cinta roja y comenzar. Para mi sorpresa, solo había personas adultas en las actividades a las que asistimos de observadores. Curiosamente no había ningún solo niño o adolescente y decidí preguntar por qué. La única respuesta que obtuve fue que solo encontraría menores en el llamado “Proxecto Amigo”, una actividad que consiste en que un voluntario ayude con las materias escolares a un usuario. Esto me hizo reflexionar sobre la situación de los menores con problemas de salud mental, ese vacío que existe en el campo médico.

Os pondré un ejemplo. Hace dos semanas leí un artículo sobre la situación de un niño que padece trastorno bipolar (podéis leerlo aquí: http://cnnespanol.cnn.com/2014/02/11/suicida-a-los-4-anos-la-historia-de-un-nino-con-una-enfermedad-mental/). Se llama Gianni y tiene 10 años. A los 18 meses su madre empezó a darse cuenta de que algo fallaba en su hijo. A los 4 años le confesó que quería suicidarse porque no aguantaba más las voces de los peluches y fantasmas que le hablaban.

Sin embargo, desde entonces la situación no ha mejorado. ¿Y qué pasa en el panorama médico? Como él, miles de niños en el mundo se enfrentan a largas listas de esperas médicas solo para ser examinados. A sus espaldas, cientos de nombres de especialistas, cada uno con un diagnóstico diferente: autismo, esquizofrenia,… o, como dicen las lenguas desconocedoras, “tienes un hijo maleducado”. ¿Y qué sucede cuándo los años pasan y el dolor y pánico continúa? Pues, como le sucedió a Gianni, niños con enfermedades mentales son usados cada día como ratas de laboratorio –claro que, cada uno, en su respectiva casa- para probar fármacos nunca probados en niños con el fin de silenciar las bocas de padres desesperados por el estado de sus hijos. Gianni es uno de los muchos niños que las padecen, las mismas que son dejadas a un lado para avanzar en otros campos de la medicina.

Mientras médicos recetan antidepresivos a niños de 5 años, directores rechazan su admisión en escuelas culpando a los padres de la situación de sus hijos con la excusa de una mala educación familiar.

Quizás no interese, o ¿quizás haya intereses?

 Pérez Seijo, Sara 142.E04

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Posted on 18 Febreiro, 2014, in Posts individuais and tagged . Bookmark the permalink. 11 Comentarios.

  1. Vexo que optáchedes por amplificar a vosa área de traballo, buscando que fallaba en Itínera. O cal é moi loable posto que non basta con exercer de mero observador e narrar o que vimos. Dando un paso máis observastes que se esquecen dun colectivo cada vez maior, os nenos que sofren este tipo de enfermidades. Non sei se é que non interesa ou se lles teñen pánico ao descoñecido, o certo é que recordo un caso similar.
    En Galicia existe a Federación Autismo Galicia que trata persoas que padecen este tipo de enfermidade. Despois de falar con dúas persoas que traballaban alí descubrín que esa institución levaba a cabo un traballo máis ben organizacional, de maneira que coordinaba as distintas asociacións relacionadas co autismo en Galicia. Realizaban determinadas actividades cos seus membros, mais naquel momento contaban con 10 persoas adultas que se atopaban nun estado moi avanzado da enfermidade. Resulta curioso, pero non contaban con ningún neno.
    Mais unha das persoas coas que falei suxeriume que puxera en contacto coa Fundación Menela, con sede en Vigo, posto que esta institución si traballaba con nenos.
    Só me queda dicir que existen moi poucas institucións que axuden aos nenos que teñen enfermidades mentais, mais algunha hai.

    Seijo Vigo, Laura 143 D02

  2. Grazas polo comentario Laura. A verdade é que non coñecia a asociación de Vigo pero, unha vez máis, pon de manifesto que asociacións que traballan con nenos son escasas. A realidade é triste para os máis cativos, pero mentres existan asociacións como a Fundación Menela haberá esperanzas para as familias. Pode que, polo momento, non se invirta na búsqueda de solucións médicas para os nenos, pero grazas a unha rede minoritaria de asociacións conséguese que, cando menos, estes nenos poidan tentar integrarse na sociedade, ainda que só sexa con outras persoas que comparten os seus problemas.

    Pérez Seijo, Sara 142.E04

  3. Apoyo la denuncia de mi compañera. La salud mental y las adicciones, no son rentables para el estado, por eso oculta y silencia, igualmente hace con muchas otras cosas. Y como “Papa Estado” oculta y silencia, la comunidad mira hacia otro lado. No pretendo hacer con esto apología del Anarquismo, pero no olvidemos la responsabilidad de cada individuo en esto. Porque es el compromiso individual de cada uno el que hace la comunidad. Con respecto al apunte del papel de las farmacéuticas en tratamientos experimentales con niños -diagnosticados- con enfermedades mentales, insisto en la misma reflexión, estos pacientes no son rentables, excepto por lo de la experimentación. También me gustaría expresar mi absoluto desacuerdo, con los padres que permiten esta experimentación con sus hijos.

  4. Apoyo la denuncia de mi compañera. La salud mental y las adicciones, no son rentables para el estado, por eso oculta y silencia, igualmente hace con muchas otras cosas. Y como “Papa Estado” oculta y silencia, la comunidad mira hacia otro lado. No pretendo hacer con esto apología del Anarquismo, pero no olvidemos la responsabilidad de cada individuo en esto. Porque es el compromiso individual de cada uno el que hace la comunidad. Con respecto al apunte del papel de las farmacéuticas en tratamientos experimentales con niños -diagnosticados- con enfermedades mentales, insisto en la misma reflexión, estos pacientes no son rentables, excepto por lo de la experimentación. También me gustaría expresar mi absoluto desacuerdo, con los padres que permiten esta experimentación con sus hijos.

    GONZÁLEZ CARRASCO, MARTA 142 B01

    • Silencio es lo que encontramos, Apenas se muestra información sobre el tratamiento de estos niños, apenas se informa a la sociedad de posibles ayudas o soluciones. Pienso -y estoy bastante segura- de que detrás de todo esto hay una serie de intereses. Ya sabemos lo protegidos que están los menores – y estoy de acuerdo- quizás por ello se permita y nadie denuncie más fuertemente el que niños como Gianni sean empleados como “ratas de laboratorio” por no tener verdaderamente sujetos en el que testar fármacos y por eso, realmente, no se tilde de “ilegalidad” esta práctica encubierta. Estoy segura de que hay mil formas más de averiguar cómo ayudar a estos niños sin necesidad de jugar con sus vidas. Pero, una vez más, parece que hablamos de intereses.

      Pérez Seijo, Sara 142.E04

  5. Totalmente desgarradora la historia del pequeño Gianni. Está claro que, a estas alturas, la sociedad debería concierciarse más sobre todo aquello relacionado con los problemas de salud de tipo mental y sobre todo dentro del mundo infantil. Es un error mirar hacia otro lado, los problemas hay que afrontarlos con la mayor entereza posible. ¿Qué sería de todos nosotros si no nos preocupásemos por los demás, aún buscando el equilibrio entre nuestro propio bienestar y el ajeno?

    Por otra parte, hay que seguir luchando contra este tipo de experimentos y pensamientos, que no hacen más que complicar las cosas. Cada niño con problema de salud mental, al igual que cualquier persona, es un universo distinto y cada uno presentará más o menos dificultades, pero lo que no podemos es hacer oídos sordos y ojos ciegos ante la condición en la que se encuentran; y menos aún tratarlos como conejillos de Indias en laboratorios.

    En definitiva, hay que fomentar la comprensión, la aceptación y la inserción en todos los ámbitos de las personas con enfermedades mentales.

    Tras leer este post, he de decir que recomiendo personalmente su lectura y a la vez creo que vuestro seguimiento puede aportar mucho dentro de este blog.

    Saludos cordiales y mucha suerte con vuestro trabajo.

    MONTERO CASTRO, PABLO 142 B02

    • No puedo coincidir más contigo. No hablamos solo de la falta de investigación -o, quién sabe, tal vez la haya pero todavía no salió a la luz por intereses-, sino que también hablamos de una clara situación de marginalidad de niños con problemas de salud mental en la sociedad actual. Son “bichos raros”, “no son como nosotros” u otro tipo de comentarios son más que frecuentes en las conversaciones del día a día. Son, en resumidas cuentas, estereotipos impuestos y, como bien sabemos, es muy difícil salir de ellos por desgracia. Y, como tú decías: “¿Qué sería de todos nosotros si no nos preocupásemos por los demás, aún buscando el equilibrio entre nuestro propio bienestar y el ajeno?” Nada, no seríamos ni somos nada. Porque el egocentrismo llevado al extremo de un colectivo de la sociedad no beneficia a nadie: el “nosotros no somos como ellos” no beneficia, ni ayuda, ni nada. Porque, al fin y al cabo, todos somos personas y todos merecemos ayuda cuando la necesitamos, independientemente de la gravedad y permanencia del problema de salud.

      Pérez Seijo, Sara 142.E04

  6. A ver, la verdad es que lo de experimentar con fármacos en pacientes no es nada anormal. De hecho, conozco casos de gente muy cercana a mi (amigos, familiares…) que sufren algún trastorno mental y cuándo les da una crisis o un brote y acuden al psiquiatra, este lo único que hace es recetarles mas cantidad del fármaco “x”. Parece que los psiquiatras actúan mas como “camellos” suministradores de droga que como verdaderos médicos. No es que desprecie la labor de los psiquiatras pero yo creo que a esta gente se les debería dar mas trato humano en vez de tanto tratamiento químico que lo único que hace es convertir a las personas con trastornos mentales en “yonkis”, que necesitan su dosis diaria para funcionar bien.
    Que apliques esta norma a personas adultas, ya es grave, pero que también hagas lo mismo con chavales pequeños… Tiene delito el asunto. De hecho, el otro día hablaba con un colega mío que está estudiando psicología y el mismo me decía que en psiquiatría funcionan así, te dan una medicación alta, luego te la intentan bajar para que no dependas tanto de la medicación… Luego si te sienta mal la bajada de dosis, pues te la vuelven a aumentar… Se intenta buscar un equilibrio pero claro, durante la búsqueda de ese equilibrio ocurren aunténticas catástrofes (suicidios, asesinatos…). En fin, que tengais suerte con el trabajo y a ver si os dejan trabajar con niños pequeños que ya sabeis que con eso son muy protectores. Hasta otra! (Perdón por ponerte semejante ladrillo Sara pero es que este tema me toca muy de cerca)
    Sánchez Caridad, Iago 143.B04

    • Aunque ya hemos debatido el tema esta tarde, vuelvo a comentarte lo mismo. En efecto, no encuentro ético el emplear a personas como “ratas de laboratorio” aunque,”legalmente” -aunque no sé hasta qué punto-, no lo sean. Sin embargo, lo veo mucho más grave en un menor. Este no puede dar su consentimiento, por lo que la decisión que tomen sus padres repercutirá en él, para bien o para mal. En contraposición, una persona adulta ya tiene a capacidad suficiente como para plantearse someterse a la prueba de fármacos o negarse. La cosa cambia. Aún así, repito, no lo acepto. Tal vez sea una de las únicas únicas formas de avanzar en este campo, pero al final siempre hay otras vías, siempre.

      Pérez Seijo, Sara 142.E04

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