“Epílogo”, Zygmunt Bauman: la inseguridad y el individualismo.

La inseguridad cobija nuestra vida diaria. Al levantarnos, al acostarnos, al abrir la puerta de casa. Como un perro fiel, la inseguridad forma parte de nosotros. No sé si indispensable, como el peor de los vicios, pero el caso es que está ahí, acechándonos. Bauman nos habla de la inseguridad de la sociedad, yo de cómo la inseguridad siempre ha estado y estará. Ayer, una de las inseguridades del mundo era el exceso de delgadez en el cuerpo, “tener un poco de carne” era sinónimo de mujer bella y de buen hogar; hoy, la inseguridad es causada por “tener un poco de carne” y no ser un saco de huesos y piel. Así, los motivos de las inseguridades de la sociedad, como la moda, cambian a un ritmo impredecible.

Pero, el problema, es que vivimos tan inmersos en el egoísmo y en el egocentrismo que no nos damos cuenta de que nuestros problemas, nuestras inseguridades, también son compartidas por otras muchas personas del mundo. El “yo” prevalece, y el “nosotros” se pierde por el afán de pensar en uno mismo. Como bien afirmaba Bauman, se debe tener cuidado con esto, porque no hay mayor enemigo del comunitarismo que el individualismo al que parece tenderse cada vez más. ¿Y qué podemos hacer para evitar el individualismo y, por consiguiente, la inseguridad? Debemos trabajar colectivamente, debemos ayudarnos de la comunidad de la que formamos parte. Porque, al fin y al cabo, somos un uno formado por muchos. Tu inseguridad, también es la del resto.

Los extraños son la amenaza encarnada, por lo que personifican vicariamente esa inseguridad que acosa nuestra vida. De una forma extraña pero perversa, su presencia es reconfortarle, incluso da seguridad.

Así pues, a Bauman no le faltaba razón. ¿Por qué nos sentimos más seguros cuando tenemos al lado a la persona que consideramos una amenaza? En primer lugar, la consideramos amenaza por pensar que es mejor que nosotros, porque no apreciamos sus inseguridades o creemos que no las tiene. Pero, os diré algo, las tiene, claro que las tiene, pero probablemente no sean iguales que las tuyas o sepa lidiar con algunas. Así, al tenerla a nuestro alcance, sabemos dónde reside el peligro y ya no tenemos que sufrir más por lo desconocido del destino. Conocemos una de las causas. Lo que nos ayuda a relajar esa inseguridad. Porque, probablemente, tampoco nunca desaparecerá del todo: aparecerán nuevas amenazas, nuevos problemas y el egoísmo crecerá.

La inseguridad nos afecta a todos, quizás es lo que nos haga una comunidad más fuerte. Quién sabe. Pero lo cierto es que, el individualismo queda erradicado cuando la inseguridad individual yace en problemas compartidos. Y, otra vez, volvemos al comunitarismo.

Aunque pueda parecer que el individualismo y el comunitarismo no es un tema serio, os dejo un post que me ha hecho reflexionar sobre estos dos términos, en este caso llevados a un contexto mayor: los países. Sin duda, os hará replantearos muchas cosas.

ALBUJA PONCE, Roque Javier. “Individualismo vs. Comunitarismo”. Arbolhiguera.blogspot.com.es, 8 febrero 2012. <http://arbolhiguera.blogspot.com.es/2012/02/individualismo-vs-comunitarismo.html> [Consultado: 22 febrero 2014]

Pérez Seijo, Sara   142.E04

Posted on 22 Febreiro, 2014, in Lecturas e filmes and tagged . Bookmark the permalink. 6 Comentarios.

  1. El individualismo suele ser una actitud propia de un comunitarismo enfermo. El individuo es parte de la comunidad. Cada individuo es “comunidades”, en plural y en diversidad. Y, efectivamente, hay comunidades que asimilan rápidamente actitudes de dominio y perjuicio, para cubrir sus inseguridades. La inseguridad es un buen negocio de seguridad, a nivel global, en las guerras y tras ellas, en la paz, y en su construcción y mantenimiento. Como la actualidad nos muestra y nos repite. Acabo de ver una película de Larysa Kondracki, “The Whistleblower” (La verdad oculta) y leo su aportación a este blog sobre Bauman y su texto. La película habla sobre el tráfico de esclavas sexuales en la antigua Yugoeslavia, en el que se vieron involucradas empresas de seguridad, funcionarios y servicios de seguridad a distintos niveles de instituciones como las Naciones Unidas, entre otros. Ocurrió realmente hace unos años. La inmunidad (la inmunidad diplomática) se convirtió en impunidad, contra la que no cabe posibilidad de seguridad. Si tiene ocasión, véala (o se la presto yo), y luego, lea el texto de Bauman de nuevo. A veces hay textos gratuitos, tanto como las inseguridades que pueda tener un individuo, o aquellas que le puedan caer encima.

    • A verdade é que non reparara na idea de que cada individuo é unha comunidade. Esta reflexión serviume para ver dende outro punto de vista o Mapa 1 que realizamos na clase. Con esta concepción todo cambia, una concepción moi acertada e que quizáis o propio egóismo intrínsico que todo levamos dentro cegoume ao pensar no “eu” individual e rexeitar toda psoibilidade de comunidade. Pero, pro supusto, agora vexo claro que en cada un de nós hay unha comunidade innata.

      Grazas pola recomendación da película. Cando a vexa reflexionaréi de novo sobre o texto de Bauman e comentarei o meu parecer co resto de persoas que o leron.

      Pérez Seijo Sara 142.E04

  2. No creo que nos sintamos más seguros ” cuando tenemos al lado a la persona que consideramos una amenaza”. Creo que eso es lo que el individuo no es capaz de aceptar: a los extraños, a los que considera peligrosos. En mi opinión, Bauman se refería a que a las personas les gusta hacer recaer sus inseguridades en otras, considerarlas la amenaza, porque eso implica que hay algo contra lo que pueden luchar. Sin un blanco, ¿Qué les queda?
    Por otra parte, la mención que haces al mundo de las apariencias me parece interesante. Es irónico que, para resolver nuestras inseguridades, tengamos que apoyarnos en la misma comunidad que nos dice que no somos lo suficientemente bonitas. Que no damos la talla. En definitiva, la que nos genera inseguridad.

    PARDO CREGO, ALICIA 142.A04

    • Efectivamente, para solventar nuestras mayores inseguridades que la propia comunidad nos provoca, nos apoyamos en ella. Lo cual es ridículo e incoherente. Supongo que así es la naturaleza humana. No lo podemos evitar, ¿o tal vez sí?

      Pérez Seijo Sara 142.E04

  3. “Los motivos de las inseguridades de la sociedad, como la moda,
    cambian a un ritmo impredecible”. Es cierto, cada vez con mayor
    frecuencia cambian las causas de nuestras inseguridades. Sin embargo
    no creo que sea impredecible, pues es la sociedad quien determina qué
    es peligroso y qué es seguro. Por otro lado, creo que aunque quien la
    encarna va cambiando, creo que hay una inseguridad que siempre ha
    permanecido. Y es los desconocido, lo nuevo, lo extraño. Como dice
    Bauman “los que invaden las calles sin haber sido invitados”. Estoy de
    acuerdo contigo en que para resolver todas estos problemas egoístas de
    los ciudadanos, hay que trabajarlos colectivamente.
    MACÍAS TARRÍO, ROSALIA 142.D04

    • Por supuesto que las inseguridades van cambiando, se puede decir que se adaptan a los tiempos que corren. Pero aunque haya que trabajarlas colectivamente, como lo comentaba con Alicia, lo irónico y ridículo es que nuestras inseguridades son fruto de la Comunidad e, incoherentemente, acudimos a ella, a la misma que las crea y fomenta, para solucionarlas también. ¿No es totalmente una paradoja? Es la pescadilla que se muerde la cola, un círculo vicioso.

      Pérez Seijo Sara 142.E04

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