Distancia entre Dios y los narcóticos

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Nuestro cerebro tiende a automatizar las respuestas por eso, cosas como conducir y montar en bicicleta nunca se olvidan. Los conflictos internos no resueltos que alberga el individuo, tienen en cada uno de nosotros un momento de implosión y en consecuencia, posterior o inmediatamente tendrán su momento de explosión. El instrumento para dirigir y controlar esos conflictos internos se aprende y se automatiza como una respuesta dentro de nuestros hábitos. Siempre es una opción personal limitada en lo que está bien o está mal, dentro del parámetro personal (o sentido común) de cada uno de nosotros.

La tendencia al comportamiento autodestructivo del ser humano.

 Para esta fase de la investigación en la que me encuentro, considero fundamental documentarme limpia de juicios. La página 249 ha pasado a ser una herramienta fundamental para tratar de comprender  “el autosabotaje del ser humano”, Franz J. Hinkelammert (2001) El Nihilismo al desnudo: los tiempos de la globalización [edición electrónica].Recuperado el 16 de febrero de 2014. http://books.google.es/books?id=WGwZ09N6JAsC&lpg=PA249&ots=DTxlCFil0y&dq=tendencias%20autodestructivas%20del%20ser%20humano&hl=es&pg=PA249#v=onepage&q&f=false

Dado a que he de mantener el anonimato del sujeto al que investigo, considero acertado referirme a él como R.T servirá para personalizar y poder presentaros mis impresiones durante los siguientes post.

R.T conversa conmigo en tono de alerta, eso me hace reflexionar sobre la realidad de los roles -alcohólico y estudiante de periodismo- y la comunicación que establece nuestro ego o máscara, la dualidad del ser. Eso es algo que se refleja constantemente en las conversaciones de A.A y en concreto de R. T, tienen muy claro que lo suyo es una enfermedad del Alma. Para algunos Alma según la religión católica y para R.T Alma según Aristóteles.

Él siempre fue un bebedor solitario. Vivió “La Movida de los 80” en Madrid y sobrevivió a ella sin probar la heroína, ni engancharse a cualquier otra sustancia química. El siempre se inclinó por el alcohol como el narcótico predilecto. Tiene un alto nivel cultural, procede de una familia de clase media alta y su posición sigue siendo buena. Nunca perdió su trabajo, a día de hoy conserva su profesión y su posición social. Su profesión y su enfermedad convivieron casi 25 años. Cuando regreso a Lugo, R.T abrió la caja de sus conflictos internos y como consecuencia se encontró con una terrible sensación de aislamiento. No se sentía solo se sentía asilado incluso con su entorno. Su pareja y su familia siempre estuvieron ahí “de algún modo a ellos les costó también asumir que yo soy un alcohólico, dice “Tendrás que dejar de conducir”  a lo que R.T internamente contestaba “No, tendré que dejar de beber”.

 Este encuentro y el relato de sus antecedentes, de cómo llegó al extremo de convertirse en un enfermo por la bebida, me invitan a  reflexionar sobre el alcohol como instrumento narcótico que nubla los conflictos internos. El alcohol como instrumento y esa tendencia humana de la autodestrucción. La tendencia humana de callar cierto diálogo interno. La dualidad del ser y el alma, a su relación y a esa capacidad humana de automatizar respuestas, estableciendo un vínculo entre la situación de fuga y el tóxico, en este caso el alcohol.

R.T en Alcohólicos Anónimos:”Nosotros somos alcohólicos toda la vida”

R.T apunta la clave de este post, el cerebro automatiza respuestas. Me indica que una de las cosas que más le valió al principio de integrarse en el grupo, fue el ejercicio del inventario personal. En ese inventario básicamente y sin entrar en detalles, por supuesto, me indica que puso orden a su diálogo interno, desde una sensación de comunidad. Compartía con otros su enfermedad y enfocaba su enfermedad desde otro punto de vista, gracias a las experiencias allí escuchadas, ya no se sentía asilado.

Sólo tiene palabras de agradecimiento para esta “comunidad”, ya que es de por vida, dice. Esa sensación de pertenencia de una comunidad, refuerza su parte más humana y en consecuencia, dominó el análisis de su pasado. Ellos enfermos, comparten oralmente situaciones y experiencias entorno a una enfermedad de manera muy profunda. Exponiendo sus puntos de vista de una manera desinhibida y fuera del prejuicio social, eso les genera un estado de confort posibilitando el análisis de su enfermedad por ellos mismos, desde ellos mismos. R.T me dice que gracias a estas reuniones, él puede reflexionar sobre su pasado de la manera que lo hace ahora, sin caer en las posibles causas de sus conflictos internos, asumiéndolas y aceptándolas como parte de sí mismo.

Lo cual me lleva a reflexionar sobre uno de los pilares de la comunicación y el sentido básico de ella, el compartir. Para concluir me gustaría señalar la riqueza personal que rezuma de R.T como persona que a día de hoy lleva sobrio años y despierto ante su ser. Y la amplia relación que hay en este espectro de comunicación entre enfermos. La importancia del sentimiento de clan. También el riesgo inevitable del Nihilismo en nuestra sociedad y por qué no decirlo, del beneficio de este cuándo es temporal, en cuanto al crecimiento de la persona. De cómo primero se ha de aprender a silenciar el diálogo interno de tus conflictos internos, para empezar a comunicarte y a comunicar.

GONZÁLEZ CARRASCO, MARTA   142 B01

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Posted on 24 Febreiro, 2014, in Posts individuais and tagged , . Bookmark the permalink. Deixar un comentario.

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