OPERACIÓN RETORNO, OPERACIÓN RECAUDO

La falta de comuncicación e igualdad y el recaudamiento abusivo con el tema de las pensiones hace imposible la adaptación de los emigrantes retornados no sólo en Galicia, esto es algo que afecta por completo a los retornados españoles. Y con estas dos entrevistas, a los hechos me remito:

pensiones

“A nosotros no nos recibieron con balas de goma… Nos abrieron los brazos y nos dieron muchas cosas. En definitiva, todo lo que tenemos hoy”. Antonio Lara, emigrado a Francia y retornado a Jerez.

“quería dormirme y despertarme con 60 años, jubilarme y tener que volver a España… Ahora el sueño se ha convertido en una pesadilla”. Volvió en 2001, y asegura que incluso “me tacharon de pesado en la Agencia Tributaria porque no me creía que no tuviera que declarar mi pensión.” Tras recibir la notificación de Hacienda, asegura que “me reconocieron que nos han informado mal”.

Se altera al razonar “queremos pagar, pero que nos quiten las multas”. En su caso, está pagando lo que debe “poco a poco, con 500 euros al mes. Y por ahora solo son 2008 y 2012”. Este pago a plazos, “encima tiene más intereses, por eso estoy tramitando mi vuelta a Francia. En el momento que me vengan los recibos de los otros años me embargarán el piso… Y al menos allí estaría con mi familia”.

La pena se le dibuja en la cara al reconocer “que se me parte el corazón cuando le tengo que negar la ayuda a mis hijasIncluso las he quitado de la herencia, para que si me pasara algo antes de terminar de pagar lo que debo no les queden a ellas la deuda”.

“Con la alegría que nosotros teníamos de venirnos en nuestra vejez, todo se fue al traste”, dice el jerezano. “Pensando que iba a vivir bien con mi pensión y vengo y me encuentro con una hipoteca para el resto de mi vida. Nos están machacando”.

“Lo que no puede ser es que se estén marchando los jóvenes, que son el jamón de un país, y solo se estén quedando los chorizos”. Luis Caballero, emigrado a Francia y retornado a Jerez .

Hace nueve años que volvió a su tierra, y confiesa que esperaba encontrase “una España democrática. Me fui en plena dictadura militar y me he encontrado con una dictadura política”. También asegura que se dirigió varias veces a la Agencia Tributaria para preguntar si debía declarar el dinero que recibía de Francia. “Que no, que aquí estábamos exentos de pagar, me decían continuamente”.
Años después, tras recibir la carta ha tenido que pagar alrededor de 20.000 euros, 17.800 de las declaraciones y 3.000 de multas. “Se nos hundió el mundo a mi señora y a mí”.
“En el 64 me fui, ahora siento que me están echando porque yo allí voy a pagar tres veces menos de impuestos que aquí y por lo menos voy a estar al lado de mis hijos y nietos“, se quejaba.

Del lamento, Luis pasaba a la indignación: “mi dinero que entra en España viene del extranjero, es un dinero que estamos metiendo a España y encima nos multan. Luego resulta que Montoro hace una ley de amnistía para todos aquellos que se han llevado el dinero a Suiza y otros paraísos fiscales. A nosotros, que lo traemos legalmente y queremos declararlo, nos multan. Hay guantes blancos para algunos y puños de acero para otros”.

“No somos cuatro o cinco… En España somos alrededor de millón y medio de personas afectadas”, aclara. Además, hace un llamamiento a los jóvenes, “esto también es para ellos… A esta juventud que se está marchando le va a pasar lo mismo que a nosotros”.

                                                                                     No sé cómo le llamaréis vosotros a esto, yo le llamo INJUSTICIA.

Rodríguez Bello, Cora 143 C02

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Posted on 24 Febreiro, 2014, in Posts individuais and tagged , , , , , , . Bookmark the permalink. 11 Comentarios.

  1. Lo que más me llama la atención es esta frase: “A nosotros no nos recibieron con balas de goma… Nos abrieron los brazos y nos dieron muchas cosas. En definitiva, todo lo que tenemos hoy”. Con lo que hemos visto estos días, nos hacían falta frases como estas. No entiendo que aún hoy en día no todo el mundo sea consciente de que somos exactamente iguales que esa gente que llega a Ceuta. Que sus padres, sus hijos o incluyo ellos mismos han tenido que emigrar. Que con los tiempos que corren, somos de los primeros que tenemos que salir de nuestro país a buscarnos la vida. Nosotros sólo queremos trabajo, al igual q

    • Nosotros solo queremos trabajo,al igual que ellos. Realizar un ejercicio de empatía no debería ser complicado, cuando hoy en día no sabemos quien va a ser el próximo en coger la maleta.

      • Cuando la desesperación llega todo vale. A día de hoy deberíamos estar ya concienciados de esto. Tantas noticias en periódicos e imágenes televisadas de suicidios por la crisis que nos afecta de lleno hoy… la mayoría nos indignamos al verlas, los políticos prometen que cambiará esta situación y todos nos apenamos y nos sentimos identificados. Sí, es cierto, pero vemos una noticia sobre las pensiones de los emigrados retornados y muchos ni la leen como si ya tuvieran suficiente con sus propios problemas. Decimos informarnos pero nadie se mete de lleno porque parece que nadie se va a mover con nosotros o simplemente porque no nos atañe. Y como con esto, con esas noticias que hablan de la gente que cruza a nado para llegar a tierra y buscar unas condiciones de vida mejores. ¿Qué pasa? Es eso… ¿A caso por no tener el mismo color de piel no poderíamos sufrir nosotros esa desgracia en nuestras propias carnes? ¿No lo sufrieron muchos allegados a nosotros en otro momento? Igual es mejor tirar un par de bolas y conseguir…. ¿Qué? ¿Ahogarlos cuando van a tocar, por fin, tierra y esperanza con sus manos? ¿Hacer que retrocedan casi moribundos de vuelta a “donde deberían estar”?
        Por favor, DESPERTEMOS, este mundo es de locos.

        Rodríguez Bello, Cora 143 C02

  2. Está claro que hablamos de injusticia. Injusticia social, injusticia cultural e injusticia económica. Injusticia con el retazo de cada letra de la palabra. Sin embargo, ¿cuál es la posición a tomar en esta situación? La dureza de esta patética decisión gubernamental simboliza el retroceso humanístico de aquellos que nos dirigen hacia la más absurda desaparición. Realmente la impotencia puede ahogar a un ser humano más que una soga, pero no es sino cortándola como la peste se desvanece. Las lágrimas no siempre son evitables, eso es cierto. Pero intentemos traducirlas en indignación y concienciémonos sobre las patadas que nos están asestando en la boca del estómago. Decía Bukowski que “se requiere de mucha desesperación, insatisfacción y desilusión para escribir unos pocos buenos poemas”. Cojamos toda esa desesperación y elijamos nuestro propio camino sin que nadie lo haga riéndose de nosotros.

    143 D04 Viéitez Torrado, Adrián

    • La conciencia va a acabar siendo no más que el Pepito grillo de Pinochio, ya que hoy en día parece brillar por su ausencia. Desde arriba parecen tenernos paralizados. No nos movemos, no sabemos cómo, creemos que no valdrá de nada todo lo que se haga y seguimos dejando que nos manipulen. Nos quitan la libertad desde el momento en el que nos echamos atrás, desde el instante en el que nos quitan la información y con ella la libertad.
      Pero sí, con lágrimas no se llega a ningún sitio y menos con esa gente que nos cree sus marionetas. Deberíamos, como dices, coger esa impotencia y transformarla en algo más allá. Mas una vez más, la teoría es sencilla e indiscutible, la práctica ya es otra historia.
      Eso sí, ahora trabajando con esta gente veo a personas muy afectadas y a otras que con las pensiones en su sitio, protestan y se mueven con los retornados simplemente poniéndose en su lugar y viendo la que nos va a caer en este país. Necesitaríamos mostrar todos este lado nuestro más a menudo. Con pasividad no se va a ninguna parte, concienciémonos de eso.

      Rodríguez Bello, Cora 143 C02

  3. Efectivamente, no nos equivocamos cuando decimos que la injusticia está a la orden del día y que, a veces, vale más la pena actuar fuera de la ley que dentro de ella. Y lo que más me duele es el engaño, la asquerosa manía de quienes manejan los instrumentos burocráticos de dar unas condiciones y después cambiarlas, sin tener en cuenta que quien decidió establecer un compromiso con la entidad lo hizo con conocimiento y causa de lo que se le decía en el momento de la firma, no de unas circunstancias propias de otra época.

  4. Neira Feáns, Carolina 142 B04

  5. ¿Fuera o dentro de la ley? Me gusta el debate que se podría abrir con esto.
    Más que nada porque en este momento y con esta vivencia dudo ambas. Fuera de la ley deberíamos pensar en más formas de protesta que una simple manifestación. Las formas de protesta están en nuestra cabeza, usemos ésta para pensar más cosas que las rutinarias.
    Por otro lado, la justicia se suponía que se estipulaba a partir de leyes. A mí, desde el momento en el que una ley como esta con efecto retroactivo rompe hogares, desvalija a personas y engaña a ciudadanos, la justicia se evapora. El terreno de la ley es por el que se debe avanzar para conseguir algo dicen, pero hoy en día todo está manipulado hasta tal punto que eso ya es hasta impensable.

    Me parece penoso escribir y pensar esto pero entiendo perfectamente ahora lo que dice ese segundo emigrado de que ha llegado para encontrarse con una dictadura política en su país.

    Rodríguez Bello, Cora 143 C02

  6. Mi padre es emigrante. Mi abuelo fue emigrante. Mi bisabuelo fue emigrante. Supongo que tengo razones de más para sentirme identificada con cualquier persona que haya dejado su país para buscar un futuro. Esa es la palabra clave: futuro. Trabajas toda la vida para dar de comer a tus hijos, para que puedan estudiar y que no pasen por los mismos problemas que tú, para que encuentren un buen trabajo y no tengan que alejarse de sus familias. Piensas que un día podrás volver a tu casa, así que cotizas los años suficientes para tener una pensión que te permita recuperar, de alguna forma, el tiempo perdido, y te imaginas llevando a tus nietos al parque, al fútbol los domingos, o ayudándoles a hacer los deberes, todo eso que no pudiste hacer con tus hijos porque estabas trabajando a miles de kilómetros. Llega el momento, vuelves a tu tierra, y te encuentras con que debes pagar un impuesto ridículo por haberte ganado la vida en otro país. Ganas, como dices Cora, de recaudar dinero, porque la mayoría de los emigrantes retornados no cobran sus pensiones de otros gobiernos, sino de porciones de su propio sueldo que se le fueron descontando durante sus años de trabajo. En resumen, primero utilizamos el dinero que envían los emigrantes para vivir, y luego les quitamos más dinero porque sí. Injusticia, desde luego, pero también vergüenza.

    GUIANCE PIÑEIRO, HENAR 142.C05

  7. Te doy las gracias por esa reflexión, ya que muchos pueden pensar que verlo desde lejos y sacar conclusiones puede ser fácil pero en el momento en que alguien afectado en su entorno habla de una situación así los ojos se abren como platos y la credibilidad es mayor. Estoy totalmente de acuerdo y doy las gracias para que a día de hoy mi familia no tenga que pasar por algo así.

    Y sí, vergüenza la que deberían sentir los que llevan a cabo tales decisiones y usurpaciones y vergüenza la que debemos sentir todos por formar parte de un país en la que se usurpan los derechos de tal manera.

    Rodríguez Bello, Cora 143 C02

  8. JJ ex emigrante retornado

    COMO CONTACTAR CON ELLOS EN JEREZ, SU ASOCIACIÓN O LA PERSONA ALTRUISTA QUE LOS AYUDA? POR FAVOR PASEN ESOS DATOS A: jjuceda@hotmail.com
    gracias.

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