Un puente para recuperar una vida: “Si nos ayudamos, podemos”

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Tablón de una de las salas de la sede de Itínera | Fotografía: Andrea Oca

Hoy no voy a hablar de las actividades de la asociación Itínera ni de su organización y comunicación internas. Hoy quiero que reflexionéis sobre la situación vital de un individuo que sale de un hospital psiquiátrico. Una usuaria de la asociación me comentó el otro día que muchos de los miembros han pasado antes por un hospital para tratar sus enfermedades mentales y ahora acuden a las diferentes actividades de ayuda para poder recuperar su “yo” del pasado. Ese comentario me hizo cambiar la forma de analizar el trabajo de los voluntarios. Había visto Itínera como un entretenimiento y, de paso, un pilar para gente que quiere integrarse en una sociedad que les pertenece tanto como al resto. No me había dado cuenta de que, para muchos, esas horas compartidas con los que padecen problemas similares sirven para integrarse en una pequeña familia. Es decir, un enfermo que pase una época mala con continuas recaídas o que permanezca un periodo de tiempo en un hospital puede sentirse perdido cuando vuelve al día a día. Muchas enfermedades mentales destrozan familias y relaciones. Si cogemos el ejemplo de la esquizofrenia, uno de los peores trastornos que puede generar la mente humana, nos encontramos con una gran desestabilidad diaria que crea momentos de altibajos ya que la medicación no asegura una total estabilidad ni curación.  Esa usuaria que os comentaba hizo una alegoría con la cárcel: “salir de una de esas fases es como salir de la cárcel. Sí, vuelves a la normalidad pero ¿cuál es ahora tu normalidad? Estás un poco perdido”.

Me pareció muy acertado ese punto de vista. Estamos acostumbrados a pensar que salir de una situación traumática acaba cuando volvemos a ver a una persona yendo a comprar el pan en su panadería de siempre y a la hora de siempre. No nos paramos a visualizar más allá de los hechos para llegar a sus sentimientos reales. La comunicación entre personas que han vivido las mismas experiencias o, al menos, similares ayuda a volver a entablar la dirección recta hacia una vida sin temores.

OCA DOMÍNGUEZ, ANDREA 142.E02

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Posted on 25 Febreiro, 2014, in Posts individuais and tagged . Bookmark the permalink. 5 Comentarios.

  1. Penso que quizais para unha persoa que sae dun psiquiátrico non lle sea tan fácil volver a súa vida normal, non so polo xiro que supón nas súas vidas, senon tamén porque moitas veces a xente non sabe como tratalas. Non falo dos descoñecidos, pero sí dos achegados que intentan non relacionarse con elas polo pasado que teñen. Isto provoca que se sintan rexeitados co cal a súa reintegración na sociedade é máis complexa.

    Fernández Ojea, Brais 141 C04

    • Exacto, Brais. Pero cambiando un pouco as tornas do teu comentario, tamén é moi necesario poñerse no papel do que coñecía ao enfermo antes de que este pasase a súa experiencia coa enfermidade. Non é doado saber de que temas falar, como tratalo ou que cousas compartir con el sen dubidar sobre a conveniencia de aludir a eses meses nun hospital ou a esa enfermidade que mudou a súa vida. Para iso creo que é necesario que todos pensemos en que fariamos nós nunha situación así. En toda comunidade ten que existir compromiso para que haxa comunicación, é dicir, interacción entre os membros. Se freamos esa cadea por determinadas circunstancias estamos poñendo un freo a algo natural como é a relación interpersoal. Polo tanto, non só hai que saber comunicarse ou dirixirse ao compañeiro de traballo de turno ou ao amigo da infancia. É preciso saber estar en situacións incómodas e manexalas ben para que se volvan sinxelas, humanas e, por suposto, naturais.

      OCA DOMÍNGUEZ, ANDREA 142.E02

  2. Todas las enfermedades cambian a una persona, y más las psicológicas. Nos hacemos un corte y a los pocos días ya ni nos acordamos de él, por ejemplo, pero ¿cómo se superan las dolencias psicológicas? Sinceramente, yo creo que la estancia en un psiquiátrico o un pequeño trauma nunca se supera, más bien se aprende a vivir con con esos recuerdos. Recuperar una rutina después de pasar por algo como esto no es recuperar una vida, sólo intentarlo. Ir a comprar el pan nunca va a ser lo mismo, primero porque vamos a pensar en cómo lo hacíamos antes de estar mal, y segundo porque supongo que sentiríamos cierto miedo por la posible reacción de las personas que saben lo que nos ha pasado, y que quizás no nos traten como antes. No sé, pienso que la mejor ayuda para la gente que sufre esto es que nadie los trate como locos o tontos, y, sobre todo, poder comunicarse con otras personas que hayan vivido situaciones similares.

    GUIANCE PIÑEIRO, HENAR 142.C05

    • Está claro que nunca va a volver a ser lo mismo pero también es cierto que si no se intenta nunca se va a conseguir progresar. La mente humana conserva las buenas sensaciones de los acontecimientos vividos para dejar a un lado los malos. La comunicación, la participación en actividades o ormar parte de una comunidad similar pueden ayudar a, aunque no sea borrar, apartar de cada pensamiento los recuerdos vividos. No se trata de borrar por completo de la mente todo el sufrimiento pero sí de saber que uno tiene apoyos y personas que pueden aportarle muchas cosas. Todo esto es necesario para no dedicar cada segundo del día a rememorar las malas experiencias ya que una mala experiencia no sirve para atormentarse sino para aprender de ella.

      OCA DOMÍNGUEZ, ANDREA 142.E02

  1. Pingback: Diferentes pero similares: Itínera y A.A. | Común (e persoal)

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