“Cuando el gobierno teme al pueblo, hay libertad”

Este texto hace una crítica y un análisis de la situación actual del sistema capitalista. Nos ofrece una visión diferente sobre los hechos reales que nos envuelven y nos rodean y de los que, actualmente, muchos de nosotros queremos escapar.

Anuncia el fin del capitalismo como consecuencia de la actuación de aquellos que lo quieren cambiar, los rebeldes, los indignados, los que no están conformes y deciden tomar la iniciativa. Hace alusión al control que ejerce el gobierno sobre nosotros, las leyes que son hechas para algunos e impuestas para los demás,  los cambios y nuevas alternativas que surgen en la alimentación, en la educación, sanidad, en el hábitat e incluso en el mercado. Deja de manifiesto que la economía está creciendo por encima de sus posibilidades y que ello no traerá sino un desequilibrio, tal y como estamos viendo con nuestra queridísima y ya amiga crisis.

En general, coincido con lo que aporta el texto. John Berger compara el mundo actual con una prisión y no está mal encaminado ni lejos de serlo. Los gobiernos no hacen más que oprimir lo que no es suyo, nuestras vidas, nuestra libertad, nuestros derecho y nuestra dignidad. Podemos verlo cuando nos controlan a través de la red o simplemente obligándonos a hacer una declaración de la renta cada año; nuestra libertad depende de sus normas las  que ni ellos mismos cumplen y, más tarde, se atreven a hablar de justicia.  Estado-nación, homogeneización de las culturas en una para tenernos enfilados y mirando hacia donde su yugo quiere, es así como nos ven. Jefferson: “cuando el gobierne teme al pueblo, hay libertad”.

Existen alternativas de mercado como la conexión que hacen algunas personas de ciudad con otras de campo alejándose de lo convencional; alternativas en el aprendizaje poniendo en práctica el ser autodidacta, lejos de lo que el Estado quiere enseñarte para que lo veas como un Dios que está para salvarte y ayudarte; existen alternativas medicinales más naturales que las que la empresa farmacéutica quiere venderte a toda costa y que, por supuesto, tienes que pagar precios, en ocasiones, desmesurados; existen alternativas en cuanto a la residencia personal, el movimiento okupa cada vez es mayor, ¿por qué no ocupar “la casa del banco”? El banquero va a cenar caliente igual esa noche; existen también alternativas al intercambio como lo es el trueque, alejándose del objeto/servicio-dinero.

Sin embargo, en el texto no vemos una clara forma de lo que vendrá después de la revolución, sería hipócrita luchar contra el poder e imponer el tuyo. Lejos de lo que decía Hegel “la gente no puede gobernarse a sí misma” yo pienso que sí, que sí se puede porque nadie está por encima de nosotros ni nadie es más que otra persona para imponer su poder. Me niego.

Pedrosa París Cintia, 142 A05

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Posted on 26 Febreiro, 2014, in Lecturas e filmes and tagged , , . Bookmark the permalink. Deixar un comentario.

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