“La adolescencia no la viví, me la bebí”

Esta misma tarde, como miembro del grupo de trabajo, me he reunido para conversar con el sujeto miembro de Alcohólicos Anónimos al que investigo. Teniendo en cuenta que la asociación defiende por encima de todo el anonimato de sus miembros, emplearé las siglas A.B. para referirme a él. A.B. y yo, tomando unos cafés tranquilamente, hemos hablado de una multitud de temas, pero lógicamente el objetivo de esta primera cita era conocerlo un poco mejor para así poder tener una primera impresión suya y de cómo Alcohólicos Anónimos ha influído en su vida.

adolescencia-alcohol

Me sorprendo cuando me confiesa hechos relevantes de su vida. Es un hombre de origen gallego que con tan solo diez años cogió su primera borrachera, criado en Madrid por un padre militar alcohólico cíclico-durante los fines de semana- y por su madre.

Dentro del entorno familiar, reconoce haber sufrido agresiones por parte de su padre cuando éste se encontraba bajo los efectos del alcohol; padre que además maltrataba a su madre hasta el punto de haber acabado con su vida cuando él tan solo tenía doce años. En ese momento es cuando el sujeto comienza a beber alcohol, sumergiéndose en un círculo vicioso que le haría pasar del ejército con dieciséis años a escaparse él solo a Ibiza con esa misma edad. Accidentes, peleas, atracos, visitas a clubs de alterne, ganar dinero ilícitamente, pasar más de media década en la cárcel si contamos por las que pasó…Una vida para nada tranquila hasta que, en el año 1988, acudió al Albergue San Juan, donde comenzó a integrarse en el Grupo Madrid de Alcohólicos Anónimos y así empezar su rehabilitación, Lleva casi treinta años sin beber y me confesó que no cree en la Iglesia, pero que encontró a Dios en Alcohólicos Anónimos, donde aprendió a escuchar y a ser obediente y humilde.

Para ser la primera reunión, ha sido una cita intensa e interesante y A.B. me ha prometido traer para la próxima cartas de amigos y textos suyos que le sirvieron de gran ayuda para combatir su enfermedad.

MONTERO CASTRO, PABLO 142 B02

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Posted on 26 Febreiro, 2014, in Posts individuais and tagged , . Bookmark the permalink. 4 Comentarios.

  1. Me parece increíble que se preste a traer documentos tan personales como cartas de amigos y demás. Digo esto porque yo soy una persona a la que le gusta tratar con bastante discreción todos estos temas y, leyendo como lo reflejas, parece que el hombre lo trata con mucha naturalidad, no está avergonzado de su ya superada enfermedad (tiene mérito lo de estar treinta años sin probar una gota de alcohol) y que, además, no tiene ningún reparo en abrirse de par en par a un extraño.

    • Sí, la verdad es que me llamó mucho la atención que se prestase tan rápidamente a traer todos esos documentos y si; lo trata todo de manera muy natural, sin pelos en la lengua. Gracias por tu comentario, saludos cordiales.
      MONTERO CASTRO, PABLO 142 B02

  2. La historia de este hombre serviría como inspiración para una película. El hecho que se abra tan rápido a un desconocido muestra la necesidad que tiene en ser escuchado. Además por como lo expresas, este anónimo lleva toda su vida sumiso a algo. Primero fue el alcohol, sustancia a la que se volvió dependiente y la que gobernaba su vida y segundo, el encuentro con Dios en Alcohólicos Anónimos, en el que se siente ” obediente y humilde”. Sorprendente esa necesidad de sentirse gobernado o bajo la autoridad de algo o alguien, como manera para llevar su vida.
    Al margen de todo esto, es un proyecto muy interesante en el que seguro sacarás muchas cosas positivas de aquí a mayo.
    Delgado Méndez, Carla 141.A05

    • Te doy la razón en casi todo salvo en una simple cosa. No me sorprende demasiado que tenga, como bien dices, esa necesidad de sentirse gobernado porque proviene de una familia de militares en la que el padre tenía un comportamiento excesivamente agresivo cuando se encontraba bajos los efectos del alcohol, después el sujeto al que investigo se marchó de casa siendo un chaval-pillándose unas borracheras y desmadres del quince- y luego, quizás por ese sentimiento de que no era capaz de controlarse a sí mismo, vió en Alcohólicos Anónimos y en la religión una ayuda para neutralizar su enfermedad, pero que conste que estoy de acuerdo contigo en que es el individuo quien marca los patrones a seguir en su propia vida.

      Muchas gracias por el comentario, saludos cordiales.

      MONTERO CASTRO, PABLO 142 B02

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