Ejemplos y no ejemplos de superación

En mi anterior post hablaba sobre la denuncia de la Federación de enfermos mentales por el trato “denigrante” que estos reciben en la serie La que se avecina. No obstante, existen en la ficción televisiva ejemplos de cómo tratar bien al colectivo.

Expertos en psiquiatría alaban algunos papeles en los que se interpreta a gente con problemas de salud mental, ya que se pueden convertir en modelos positivos de comportamiento. Ejemplo de ello son Carrie Mathison (Homeland) -que padece trastorno bipolar- o Sheldon Cooper (The Big Bang Theory) -síndrome de Asperger-. Los protagonistas se ganan el aprecio del público, ayudan a desestigmatizar el hecho de padecer una enfermedad mental y generan una mayor comprensión y simpatía hacia las personas afectadas.

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A pesar de que Sheldon odie el contacto social, no sea empático y no entienda la comunicación no verbal, consigue ser aceptado y formar parte de una comunidad. En The Big Bang Theory se ridiculiza su comportamiento, pero vemos cómo consigue superar sus patologías gracias a la interacción con los demás personajes y el aprendizaje de tácticas de integración social. Por su parte, la protagonista de Homeland, Carrie, sufre un trastorno bipolar que la aleja de su trabajo en la CIA, pero su personaje es presentado como una heroína capaz de desenvolverse incluso mejor que sus compañeros. Según el doctor Victor Pozios, «alguien con trastorno bipolar puede identificarse con el personaje y decir “si ellos pueden superarlo, nosotros también”».

En la asociación Itínera se visionan películas en las que hablan de los problemas que muchos de ellos padecen, y les ayuda a verlo como algo que pueden superar. Asimismo, en los debates se tratan temas como el de los “fan fatal” o los ermitaños, de modo que puedan ser críticos con este tipo de comportamientos.

Sin embargo, vuelvo a encontrar en la televisión ejemplos de personajes con problemas en los que quizás nunca habíamos reparado, tales como Homer Simpson, Bob Esponja o Dora la Exploradora. Reflexionando sobre los dicho anteriormente, creo que estos personajes pueden incluso causar el efecto contrario. Su público son los niños, ¿saben ellos distinguir cuando un comportamiento es o no el adecuado? Y lo peor. Al no dejar claro que padecen estos trastornos, ¿están ayudando a los niños que los imitan?

Pérez Álvarez, Lucía 142.E03

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Posted on 27 Febreiro, 2014, in Posts individuais and tagged , , . Bookmark the permalink. 8 Comentarios.

  1. El tema de la discapacidad en los medios es algo demasiado delicado. El otro día se debatía en un post sobre el buen uso de la nomenclatura en los medios de comunicación para que nadie se vea apartado o humillado. Así, las series de televisión deberían tener todo esto en cuenta e intentar, como tú dices en el post, que los personajes con discapacidades ayuden a una integración social de estos colectivos. En el diario ABC se publicó, en diciembre, un artículo sobre las series infantiles y la repercusión que tienen estas en los niños:
    http://www.abc.es/salud/noticias/20120111/abci-mejor-caillou-esponja-201312040839.html
    En el artículo se dice que aquellas series que sean más pausadas y más basadas en la vida real son las que favorecen a los menores. De este modo, Caillou sería más recomendable que Bob Esponja.
    A mi modo de ver, la sociedad toma más conciencia y los niños están más habituados a ver gente con discapacidad, por la calle, en el colegio o en la televisión. Prueba de ello, fue el cortometraje, convertido en viral este último mes, Cuerdas. En él una niña ayuda y juega con un niño discapacitado que llega nuevo a la clase, una forma de concienciar a la sociedad a través de mirada de un niño.

    Delgado Méndez, Carla 141.A05

    • Estos estudios me causan desconcierto. No sé como en nueve minutos se puede ver el comportamiento de un niño a posteriori, más que nada porque el carácter de cada uno es diferente. Si un niño es travieso, no va a corregirse por ver Caillou. No quiero decir que Bob Esponja o Los Simpsons no sean recomendables -porque son personajes de entretenimiento- pero si su comportamiento es inadecuado y no se corrige en ningún momento, no ayuda. Eso los niños no lo ven por sí mismos.
      En cuanto al corto “Cuerdas”, sí es un ejemplo a seguir por los demás.

      Pérez Álvarez, Lucía 142.E03

  2. O caso de Bob Esponja é bastante curioso, porque nun principio estaba destinado para nenos de maior idade (10-12 anos), pero como o produto tivo moitísimo éxito, foise xeneralizando o seu consumo, sen focalizacións de idade. É lóxico que os nenos máis pequenos non comprendan as actitudes dos personaxes, do mesmo xeito que non comprenden moitos dos argumentos ou chistes, porque non están dirixidos para eles. Pero bueno, nós mesmos fumos os primeiros en rirlle as gracias a Shin Chan e á súa trompa, pasando por alto os (menuda tela que se traían) estereotipos de pai borracho e nai histérica.

    • Ramos Cernadas, Francisco Javier 143 C01

      • Seguramente Shin Chan es uno de los olvidados de la lista. Es cierto que todos lo vimos de niños, nos encantaba, y aquí estamos. Pero no estaría mal que a más de uno lo advirtieran de que su comportamiento no era normal (y que no lo imitaran).
        Respecto a las franjas de edad, es bien sabido que nunca se respetan. Cualquier película/serie con formato de dibujos animados es automáticamente un producto que van a ver los niños. Hay series mucho más brutas y menos didácticas en la televisión, como “Family Guy” o “American dad”, con una franja de mayores de 13 años que tampoco se tiene en cuenta. Si eso se quiere evitar, quizá debería tomarse una medida más efectiva que un circulito amarillo de aviso.

        Pérez Álvarez, Lucía 142.E03

  3. Los medios de comunicación muchas veces nos dicen que pensar. Películas, series, noticias… En ellas tratan el tema de las enfermedades mentales de una manera poco adecuada. Encontré en la página de la Asociación Avelaiña de A Garda (http://www.avelaina.org.es/galego/a-asociaci%C3%B3n/), sobre este tema,aquí te lo dejo:

    En cuanto al tema de las series de televisión, otra a la que añadir a la lista de personajes con enfermedades mentales es Touch. Uno de los protagonistas es un niño de once años que sufre un trastorno psicológico que le impide hablar y expresar sus sentimientos.

    Desde mi punto de vista, el problema no es tratar este tema en televisión, el problema es tratarlo mal y desde una perspectiva errónea. La sociedad considera las enfermedades mentales algo extraño y peligroso, deberíamos preguntarnos el por qué.

    Amado Rodríguez, Sara 141 B01

  4. un vídeo sobre este tema*

  5. Muy bueno el vídeo. Debería hacernos reflexionar, porque los grandes genios de la Historia que no “eran normales” o “estaban locos”, como vulgarmente tiende a decir nuestra sociedad, sí han pasado a la posteridad.
    La televisión busca hacer negocio, y hoy en día la violencia vende. Es triste, pero es así. No creo que mostrar la violencia de algún tipo de enfermedades esté mal, porque realmente ese es uno de los síntomas del trastorno bipolar, por ejemplo. El problema es que en todas las series se quedan solo con eso, en vez de demostrar que hay tratamientos efectivos para poder superar el problema.

    Pérez Álvarez, Lucía 142.E03

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