La noticia o la vida

Detrás de cada noticia, existe un factor humano. Muchos periodistas tienden a olvidar que detrás de un morboso asesinato, que constituirá una primera página maravillosa y con una gran tirada, hay un asesinado, un asesino, una familia destrozada… Esta película es una exageración de este hecho.

Se nos cuenta la historia de un periodista, Chuck Tatum, que, tras una larga lista de malas decisiones que involucran alcohol, mujeres, denuncias por injurias, etc, acaba en un pequeño periódico en Albuquerque. Tras un año hastiado de historias locales se topa con la que cree que será la historia que lo devolverá a las redacciones neoyorkinas. En una reserva india casi abandonada, el dueño de la única y pequeña tienda del lugar, queda atrapado en la montaña tras un desprendimiento.

Tatum trata con todos sus medios de sacar de esto la historia que necesita desesperadamente. Se unen a el un sheriff y unos constructores corruptos, una mujer frustada y enfadada y, sobre todo, le acompaña la morbosidad de la gente, que monta un “Gran Carnaval”, atracciones y música incluídos, alrededor de la desgracia de un hombre.

El desenlace, en parte esperado, es completamente trágico. ¿Vale más una historia que una vida?

La cultura popular tiende a representar a los periodistas como personas sin pudo alguno, desalmadas, que venderían a su madre por la gran exclusiva y que podrían llegar a contestar que sí a esta pregunta.

Y no solo esto, si no que cantidad de periódicos alimentan esta imágen. Podría hablar del ya gastado ejemplo del caso Asunta, de como el estado de WhatsApp de una niña asesinada llegó a la portada de algunos periódicos. Pero no es este el único ejemplo.

Llama la atención el padre del hombre enterrado. Un hombre ya algo mayor, preocupado por su hijo, destrozado por la posibilidad de que le pase algo y que, frente a los intereses económicos, políticos o laborales del resto de personajes, solo pretende recuperarlo sano y salvo. Aparece pocas veces en pantalla, solo para mostrar su desesperación y preocupación y también su descontento con el carnaval que se está montando alrededor de la desgracia de su familia. El único personaje que nos recuerda que tras la música, las risas y todo el circo mediático, dentro de la montaña que todos rodean hay un hombre muriendo.

leo minosa

Cuando todo acaba y los turistas vuelven a sus casas a la espera de otra desgracia que los entretenga, la cámara nos muestra a una pareja que ya concíamos, los orgullosos primeros turistas en llegar a la “fiesta”. La mujer llora. ¿Por qué? ¿Llora porque ha muerto un hombre? ¿Porque se acaban sus vacaciones y debe volver a su aburrida rutina?

Tenemos así a las tres caras de la historia, el periodista, la sociedad y los afectados. Pero la conclusión es trágica cuando se utiliza la información como negocio y no como método de ayuda. Y al final, pierden todos.

Vázquez Pérez, Claudia 143D03

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Posted on 27 Febreiro, 2014, in Lecturas e filmes and tagged . Bookmark the permalink. Deixar un comentario.

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