Todos somos The visitor

No son tan diferentes,

el

tienen la injusticia en común.

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“Sin papeles” o “ilegales” no me parece un bonito nombre para calificar a nadie y más cuando estos términos ensalzan algo de lo que careces y que puede llegar a hacerte la vida imposible.

Puedes no estar haciendo algo ilegal que por carecer de papeles que remarquen tu ciudadanía ya van a por ti. Te encierran y analizan tu vida, vida que muchas veces desechan mediante la deportación. Deportación como sinónimo de tirar la basura para unos y de un sueño quebrado para los verdaderos protagonistas.

¿A qué se debe esto? La falta de una reforma migratoria en EEUU es destacable pero también se puede tachar de esperada cuando la comunicación es impensable. Reforma que ya reivindicó en su día George Bush sin grandes éxitos <http://mexico.cnn.com/mundo/2012/12/04/george-bush-retoma-el-debate-sobre-una-reforma-migratoria-integral-en-eu&gt;. Los inmigrantes no tienen voz. Una vez apresados se les permite hablar con sus allegados pero siempre con una placa de cristal de por medio. Placa que no es ni la cuarta parte del muro que que les separa de la realidad, la libertad y la vida. Muro infranqueable que niega la libertad de la que tanto presumen con esa gran estatua.

stop

Pero no hace falta irse tan lejos para ver el reflejo de situaciones como esta. Estamos acostumbrados a que toda la injusticia nos quede lejos, pero si vemos a nuestro al rededor nos daremos cuenta de que la tenemos sobre nosotros mismos. Los emigrantes retornados sufren en sus carnes algo muy parecido a los protagonistas de este filme. Ellos se sacrifican buscando una salida, tratan de amoldarse con el miedo de no encajar o ser rechazados, intentando ser escuchados, y cuando retornan se encuentran con que donde no se les escucha es en su país. Gobiernos que defienden la libertad de expresión, los derechos humanos y una tira de valores impregnados de hipocresía. Valores que llevan en Estados Unidos a la deportación de personas “ilegales” a su país y que aquí impone impedimentos como las pensiones a día de hoy. No deportan a estas personas, sólo les invitan a irse amablemente ya que en su país les saquean.

a tomar por culo

Yo, he de confesaros que me siento un poco Richard Jenkins. Un Jenkins que se sorprendió de primeras al ver por lo que pasaba esta gente. Después de esta fase inicial vinieron las ganas de comunicame con ellos para llegar a entenderles y tras ésta la necesidad de ayudarles. Una vez hecho el daño, salir a la calle con ellos y gritar sus derechos en la puerta de Hacienda es el grado de comunicación forzosa con los de arriba ya que no les dan pie a más que esto. Esto me recuerda a cuando Jenkins acude a preguntarle a los policías a dónde habían mandado al chico que un día le enseñó a disfrutar de nuevo de la vida mediante el cruce de sus culturas. La impotencia se apodera de él y acaba estallando:

No pueden llevarse a la gente así ¿me ha oído? Era un buen hombre, una buena persona. No somos niños indefensos, tenía una vida. ¿NO ME OYEN? ¿ESTÁN SORDOS? ¿QUÉ LES PASA A USTEDES?

Y sí, parece que hacer oídos sordos ante injusticias como esta es lo normal.

 Les salen más baratos los tapones de cera para no escuchar que intentar arreglar esta situación.

Aprendamos a convivir, como ellos.                 London River, una película que te enseñará que no somos tan diferentes.                                                                                                                                       < https://www.filmin.es/pelicula/london-river >

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Rodríguez Bello, Cora 143 C02      (Una servidora que se llevará los bongos a la próxima manifestación para que les salten los tapones de los oídos a los que no quieren escuchar.)

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Posted on 28 Febreiro, 2014, in Lecturas e filmes and tagged , , , , , , , . Bookmark the permalink. 7 Comentarios.

  1. Cora, creo que tes moita razón no que expresas, e sobre todo moito sentimento. Pero a burocracia non entende disto. Pola contra o que si se entende son os cartos. Consegui-la nacionalidade dun país é cuestión practicamente imposible para milleiros de persoas, pero uns poucos -que normalmente soamente teñen que vestir calzóns e dárlle patadas a unha bóla- conséguena moito máis fácil. E incluso priváselles de pagar impostos, a famosa lei Beckham (http://queaprendemoshoy.com/que-es-la-ley-beckham/).
    Pero creo que tamén teñen moito que dici-los prexuízos da xente. Todo cambia cando hai cartos, o pensamento tamén. ¿Quen lle pon mala cara a un xeque árabe?
    Eu tamén quero ser un pouco máis Richard Jenkins, ou Walter Vale. Rivas dicía que as linguas non pesan, non ocupan lugar, unhas te levan a outras e canto máis sabes dunhas máis doado é aprender outras. Podiamos aplicar este razoamento ás culturas.

    MOSQUERA MONTOYA, ANTONIO 142.E01

    • Está claro, Antonio. El dinero, muy a mi pesar, es el camino hacia una burocracia eficaz.
      Intento pensar en situaciones de gente que lucha por cambiar esto y siento que me acerco a la impotencia de estas personas. Intento buscar soluciones en mi cabeza teniendo en cuenta los múltiples condicionantes y situaciones de cada país y no encuentro ninguna que se pudiera llevar a cabo a día de hoy, al menos hablando de acción y no de razonamiento. Es ciertamente triste.
      Trato de convencerme a mi misma de que todo esto no es culpa mía, pero rápidamente me viene a la cabeza también que yo a la vez que todos nosotros permitimos que grandes empresas manipulen la vida de ciudadanos de países enteros o continentes como África dándoles sueldos casi inexistentes a cambio de grandes horas de trabajo. Personas explotadas a cambio de ver una bonita camiseta en un escaparate. Cada camiseta es un ser humano buscando una vida mejor. Nosotros compramos esa camiseta, compramos su libertad y cuando vienen a este nuestro “gran país” consumista les recibimos con desprecio o incertidumbre pensando en lo que aquí puede ocurrir por esta avalancha. Avalancha de ingratitud es la nuestra. Este sistema se desmorona y nadie busca soluciones y eso me crispa y me revienta.
      Pero no paro de preguntarme qué podemos hacer nosotros para erradicar esto o solucionarlo y más me taladra aún pensar que si encontramos una solución alguien se movería para hacerla posible.

      Rodríguez Bello, Cora 143 C02

  2. Sí, hacer oídos sordos es una cosa que a las personas se nos da de lujo. Y cuándo los guardias civiles no hacen oídos sordos, hacen “devoluciones en caliente”. Devuelven a los inmigrantes a la tierra de dOnde vienen más rápido que canta un gallo, y solo para ahorrarse papeleo. Este es un ejemplo de muchos otros, en este caso de España, como no: http://www.elmundo.es/espana/2014/02/21/53074e6822601dd93d8b4576.html

    Pero ¿qué podemos hacer? Porque esto cada vez va a peor y parece que nadie encuentra la fórmula. Supongo que la colaboración y apoyo a estos países sería una buena opción para que así la gente no tuviera que emigrar.

    CARREIRA SALGUEIROS, CLARA 141 D01

    • Todo demasiado cristalino y demasiado confuso a la vez. Parecemos tener todos o casi todos el concepto muy claro pero nadie hace nada para remediarlo. Todos lo hablamos y algunos lo discutimos pero como se suele decir “las palabras se las lleva el viento”. Y como le dije a Antonio, las soluciones brillan por su ausencia y aún con ellas dudo que se llevaran a cabo, tanto por la pasividad de la población como por un sistema que a favor de lo humano está obsoleto.

      Rodríguez Bello, Cora 143 C02

  3. Me parece terrible que se pueda privar de libertad a una persona de esa manera, cuando lo único que ha hecho es buscar un lugar en el que poder tener una oportunidad. Mantenerlos en esas condiciones, aislados y sumidos en la incertidumbre, tratados como delincuentes por una simple falta administrativa, es una alta expresión de injusticia. Además, está el caso, seguramente muy repetido en la vida real, que observamos en The Visitor. La falta de información sobre el paradero de Tarek, la angustia de su familia y la indiferencia de los policías, que no se prestan siquiera a explicaciones. Un intento de criminalizar la inmigración, cuando no hace daño a nadie.

    PARDO CREGO, ALICIA 142.A04

  4. Justo. No puedo llegar a entender a día de hoy que personas traten así a personas. Que un trabajo no es una excusa para no ser persona y tener unos principios, para ser empático. No hagas a nadie lo que no te gustaría que te hicieran a ti ¿no? Algo que estudiando lo que nosotros estudiamos deberíamos tener muy en cuenta. La adaptación a sistemas como los nuestros llevan a un desequilibrio en la escala de valores en las personas bastante impactante, como mínimo. Yo sólo espero que los jóvenes, que somos no sólo los que un día emigraremos sino que también estaremos al frente de la política y burocracía de este país, luchemos a contracorriente y ensalcemos los valores y las soluciones que hoy brillan por su ausencia.

    Rodríguez Bello, Cora 143 C02

  1. Pingback: Analizando el trabajo en equipo: memorias posts 142.E00 | Común (e persoal)

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