We feed the World

Fuente: Wikipedia

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We feed the World se trata de un documental austríaco estrenado en 2005, en el que se trata la problemática del sistema de producción alimentario llevado por los países desarrollados. En él se expone la situación actual, en la que pese que existe una gran sobreproducción alimenticia, sigue habiendo hambre en el mundo. Además critica el sistema alimentario de producción intensiva en el que estamos inmersos, en el que el agricultor depende cada vez más de las grandes compañías, y en la que la calidad del producto se pliega frente a la cantidad o la apariencia. Critica también el sistema intensivo de pesca, frente a los barcos de toda la vida que trabajan de manera más artesanal.

Sin duda este es un problema, pero de los grandes. Sin alimentación está claro que no podemos seguir viviendo. La base de la sociedad moderna es una comida barata, ¿pero a que coste? Cada día se emplean más hectáreas a plantaciones agrícolas, se usan semillas híbridas de crecimiento más rápido y se sustituyen los abonos tradicionales por abonos químicos. Esto produce un descenso de los bosques y selvas, que son los pulmones del planeta. La degradación de los suelos debido al laboreo y el uso de los citados fertilizantes químicos que, al contrario que los abonos naturales, reducen la retención de nutrientes y la porosidad de la tierra. Las semillas híbridas contribuyen a la desaparición de las variedades locales, más resistentes a enfermedades y climas del lugar, contribuyendo a una mayor dependencia del agricultor frente a las grandes compañías, además de reducir la biodiversidad existente.

Lo peor no es eso, sino que: pese a que el agricultor cultiva más, utiliza variedades híbridas de mayor producción y emplea fertilizantes que producen un crecimiento más rápido, cada día es más pobre. Por encima, los estados desarrollados subvencionan la producción agrícola, lo que provoca que los países más pobres y dependientes de este sector, no puedan competir con sus precios.

Pero no sólo pasa en la agricultura. Lo mismo pasa en el resto de sectores. Es interesante ver en el supermercado un pollo por cuatro o cinco euros, a veces incluso menos. Y digo que es interesante porque, si pensamos en todos los procesos que lleva y en los costes de transporte, ¡es increíble que sea tan barato! Pensad que la incubación se hace de manera artificial. Dicha incubación dura veintiún días usando calefacción y unas máquinas (que no son baratas) que les dan la vuelta a los huevos. Luego se pasan dos o tres meses de cría. En la que los alimentan, les dan agua, en algunos lugares calor y les inyectan medicinas de manera preventiva. Luego se lo llevan a una fábrica en las que los matan y los empaquetan. En dicha fábrica hay maquinaria que vale mucho. Si a todo le sumas empleados, alquileres, costes de transporte, beneficios… No me extraña que luego descubramos que a las vacas le dan pienso en el que hay carne de vaca, en vez de dejarla comer en los pastos de toda la vida.

¿Podrá hacer algo la sociedad para invertir esta tendencia? Si la comunidad mundial en la que vivimos, no hace algo, quizás esté cavando su propia tumba. Depende de todos. De los grandes y de los pequeños. Ya que sólo si pensamos de manera local, podremos actuar a escala mundial.

Portela Rodríguez 143 B01

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Posted on 28 Febreiro, 2014, in Lecturas e filmes and tagged , , . Bookmark the permalink. Deixar un comentario.

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