EXCELENCIA: BREVE HISTORIA DE UNA PALABRA VACÍA

Para estudiar las comunidades científicas, hemos querido tratar también qué es eso de los “grupos de excelencia” que escuchamos por la USC. Aprovechando la experiencia del investigador Bermejo, le preguntamos sobre cómo se decide qué grupos de investigación trascienden a la sociedad, es decir, cómo se adjudica el calificativo de “excelente”.

“Excelencia es una palabra que suena muy bien pero eso no es nada. Hay unos baremos que se hacen, se establecen unas puntuaciones y son grupos de excelencia porque unos funcionarios les llaman así, no porque lo reconozca todo el mundo.”

 Esta es una respuesta a por qué a los investigadores no les interesa tener un impacto sobre la sociedad. Bermejo nos habla de otros sistemas internacionales de reconocimiento, en los que la excelencia se asigna por cuántas citas se le hacen a determinado autor –es decir, ya que no se leen todos los trabajos se estudia cuántas veces acuden a ellos otros investigadores – o por la movilidad de los profesores.

Sobre lo primero, en contraposición con la USC, nos dice: “en Humanidades, se midieron las citas nacionales de todos los profesores. Se hizo un ranking, y en la franja del número 1 al 5, Santiago tenía 5 ó 6 profesores, que eso no los tiene en ciencias, pero no se le dio relevancia.”

 En cuanto a la movilidad nos cuenta que, como hay campos de estudio demasiado extensos y la producción de artículos es inabarcable, se mide el prestigio por lo que un profesor se mueve. “Tú eres profesor aquí de algo de Física. Si tú eres buenísima y yo soy el decano de la Facultad de Física de otra Universidad, te llamo y te pregunto: ¿María, tú cuánto ganas? Contestas, yo gano 15.000. Pues yo te pago 30.000. Entonces, el prestigio del profesor se mide de esta manera: por cómo se mueve y cuánto gana”.

 ¿Y por qué no valora esto la USC? Porque las universidades aquí son núcleos cerrados que no permiten la movilidad.

 Y si no son las citas, ni la movilidad… ¿entonces qué? Acreeditaciones, baremos de los que hablaba al comienzo. “La USC concede la excelencia a aquellos que siguen unos criterios que establecen la Xunta y Madrid. Es decir, que cumplen, que suman puntitos. Que dan tantos puntitos por artículos, tanto puntitos por no sé que.”

 ¿Y en qué se traduce esto? En que la excelencia queda reservada para los veteranos, ya que conseguir acreditaciones se consiguen con el tiempo.

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SÁNCHEZ DIOS, MARÍA 152.A04

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Posted on 23 Marzo, 2015, in Posts individuais and tagged , . Bookmark the permalink. 6 Comentarios.

  1. seminariocomunicacion1

    Una manera de dar prestigio al grupo, cómo no. En cuanto escuchas hablar de ”grupos de excelencia”, piensas directamente que se tratará de un grupo que tendrá algo que lo hará destacar sobre los demás. Y, como bien decís vosotros, nada tiene que ver. ”Son grupos de excelencia porque unos funcionarios los llaman así, no porque lo piense todo el mundo”.Es interesante que un investigador como Bermejo de una opinión tan crítica del tema. Me parecieron impactantes las declaraciones de ”-cuanto cobras?” ”-15000 ”-pues yo te doy 30000”. ¿Definir cuánto vale un profesor por lo que gana? En realidad no hace más que dejarnos entrever como se mueve el mundo, y cual es la manera de escalar en la sociedad. No por ser mejor ni peor, sino por los años de experiencia acumulados. Al final ser joven, comerte el mundo y ser apto para un trabajo, nada te permite en estos casos. Parece ser que es mucho mejor que pasen los años y que con ellos vaya desapareciendo, quizás, tu pasión por la profesión (o no).

    BRANDARIZ PORTELA, TANIA. 151.B01

  2. seminariocomunicacion1

    Que vergonzoso es que se valore a un profesional por la magnitud de su sueldo. Entonces que vengan los futbolistas o Belen Esteban a darnos clase, que cobran una soberana pasta. Realmente sí que es cierto que la veteranía hace al buen profesional, pero debería de premiarse también, con mucho mérito, a aquellos jóvenes que hacen de su trabajo un reto a diario y por verdadera vocación. Desde luego, se ve que Bermejo no tiene pelos en la lengua y habla de esta realidad como tiene que ser. Pues el tiempo pasa, pero puedes quedarte como estas.

    MIGUEZ TORRES, LAURA 152. G01

  3. Las declaraciones que da Bermejo creo que no deberían dejar indiferente a nadie. Ya no solo comparto lo que dice, sino que me parece una vergüenza que esto esté pasando hoy en día.
    En facultades como por ejemplo la de Derecho, que tengo una amiga estudiando allí y mi hermana que ya terminó la carrera, pasa mucho esto de lo que haláis. La mayoría de sus profesores son veteranos, y es normal que ese oficio pongas a alguien a enseñar que tenga mucha experiencia. Pero, a la hora de dar clase, se limitan a leer el libro que han publicado ellos mismos, o a veces, ni eso. Y tras no haber enseñado nada a sus alumnos, exigen en los exámenes cosas impensables.
    Y ya no solo la veteranía no sirve, en la mayoría de los casos, para cualificar a un profesional, su sueldo tampoco nos dice nada de si es realmente bueno o no. Y creo que, de esta manera, estamos evitando que tantos jóvenes, que son igual de buenos que algunos veteranos, salgan al mercado laboral.
    Me gustaría seguir viendo cuál es la opinión de Bermejo, y me parece que está dando mucho juego.
    MULEIRO FERNÁNDEZ, MARÍA 152.F02

  4. Comparto, neste caso, o que di o profesor Bermejo. O que non di é que estes baremos son un negocio de transnacionais como a Thomson e Elsevier, que son as que impoñen os criterios de produción científica e de “excelencia”. Nin sequera son políticas dun goberno dun país, ou dunha administración empoderada. Non vos soa esto a portas xiratorias? A ver onde remata Wert logo do seu paso de atila polo ministerio, ao tempo…

    • Y sin embargo, el Vicerrectorado de Investigación, cuando le preguntamos acerca de los baremos de los que haba Bermejo, no dice que son decididos por la xunta, que está todo en relación con la productividad. Cómo puede ser que la propia universidad de donde salen los grupos no lleve un discurso crítico con quién los clasifica? Cómo no tiene nada que decir en cuánto a la “productividad”, o a la que empresas ajenas llaman “productividad”?

      SÁNCHEZ DIOS, MARÍA 152.A04

  5. Tania, Laura y María, me alegra que hayáis abierto el debate sobre cómo valorar a un profesional, y no os ciñáis a la crítica de nuestro sistema, sino también al que propone el profesor Bermejo. Sin embargo, no puedo dejar de pensar que en el contexto liberal de Estados Unidos, creo que que se “puje” en término monetarios por un profesional para valorarlo no está mal encaminado, aunque desde luego, cómo se puede valorar económicamente una investigación?
    SÁNCHEZ DIOS, MARÍA 152.A04

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