As ideas hexemónicas

A comezos dos anos 60 do século pasado o filósofo canadiano Marshall McLuhan teorizaba sobre a aldea global, un concepto que describiría o espazo virtual que actualmente identificamos coa Internet. McLuhan, como expresaba nas súas obras The Gutenberg Galaxy e Understanding Media, cría que as novas tecnoloxías da telecomunicación provocarían a expansión da conciencia humana construíndoa sobre as conexións persoais que permitían os novos medios electrónicos; en poucas palabras: tódolos seres humanos do mundo estarían conectados. Non obstante, esta idea non implica uniformidade e harmonía entre comunidades, máis ben todo o contrario. A multiplicidade de ideas e puntos de vista provoca encontros e desacordos que evidencian a diversidade, como ben podemos ver na forte segmentación de grupos e nos foros de discusión que existen no mundo e, por extensión, tamén na Rede. Na Web non existe un acordo global, mais si un punto de reunión. ¿E quen pode acceder a este espazo inmaterial e globalizador? ¿Quen crea os seus contidos? Claramente os que teñen os recursos necesarios para entrar nel, ou sexa, os países chamados ‘desenvolvidos’.

Dende que os medios de comunicación de masas se asentaron na maioría dos fogares do mundo occidental (e occidentalizado) comeza a destacar a problemática do acceso limitado á produción e ao consumo de medios. Neste aspecto, podemos considerar o Informe MacBride, presentado pola UNESCO en 1980, como a primeira gran proposta de cara á democratización da información e da comunicación en base á Declaración Universal dos Dereitos Humanos (concretamente ao artigo 19). O informe presentaba unha serie de medidas necesarias para a creación dun Novo Orde Mundial da Información e da Comunicación (NOMIC): a igualdade entre países desenvolvidos e o terceiro mundo, a liberdade de prensa e de expresión, a erradicación dos efectos nocivos dos monopolios, o dereito á información, a garantía dunha información plural, a cooperación mundial cara o equipamento e desenvolvemento da comunicación no terceito mundo e o respeto á variedade cultural. Como podemos ver, o informe MacBride defendía a competencia e a colaboración mundial no sector da comunicación de masas en beneficio da humanidade. Tamén apreciamos que, polo de agora, o plan de acadar o NOMIC foi un completo fracaso. Este non é un problema traído polos novos medios e polo auxe do capitalismo; estamos ante un problema literalmente histórico.

Nós, que vivimos en Europa e nos identificamos co modo de vida occidental, sufrimos constantemente, por mor dun fenómeno humano milenario, o nesgo ideolóxico do eurocentrismo. O sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, no texto As Epistemologias do Sul, fala da cegueira e da hexemonía do pensamento occidental, en tanto que os organismos e institucións do Oeste non teñen en conta as ideas estranxeiras que potencialmente supoñen unha alternativa ao actual sistema capitalista, claramente dominante. A tremenda bagaxe que carga a cultura occidental e o seu estatus hexemónico moitas veces impídenos ver ou concibir ideas do noso redor. Dende a creación dos estudos das culturas estranxeiras a opinión pública occidental comezou coñeceu os puntos de vista alén das fronteiras; sen embargo non é ata a actualidade, etapa de crise, cando comezamos a dubidar dos nosos axiomas. Moitas das problemáticas mundiais poderían resolverse estudando os obstáculos dende diferentes perspectivas, infinitas e diversas a nivel individual. Paulatinamente Occidente torna a súa mirada cara os antes ignorados en busca de alternativas e de vías que solucionen problemas globais que non poden resolverse dende o pensamento que os creou. É preciso romper cos convencionalismos e cooperar como un único organismo para poder evolucionar, mais ¿qué tipo de lóxica será a que decida a mellor vía de progreso?

PEREIRA VILA, JORGE 152.H02

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Posted on 10 Abril, 2015, in Posts individuais, Vídeos and tagged . Bookmark the permalink. 4 Comentarios.

  1. Un limitado número de zonas no mundo son as que conforman a información mediática: os países desenvolvidos, os países ricos e, por extensión, os países poderosos. Sabemos o que queren que saibamos e pensamos o que queren que pensemos. Hoxe en día, tan centrados no yihadismo, non somos conscientes nin estamos informados sobre o que está a pasar no resto do mundo; de seguro que se están a producir centos de conflictos e guerras a redor do globo dos que non temos nin p**** idea, porque non interesa, porque non no lo amosan. Os medios, a información e o coñecemento son armas creadas polos países desenvolvidos, occidentais, ou de pensamento occidental, para os seus propios fins.

    Por outra parte, penso que internet é unha ferramenta que, a pesar de non chegar a ser uniforme e harmónica(neste caso non serviría para nada) nos permite acceder a enormes bancos de información, discusións, intercambio das máis diversas ideas e pensamentos. Pero volvemos ó mesmo, a pesar de ser un espazo multicultural e ideolóxico, está controlado por occidente xa que, ó ser unha máquina creada por nós, o que queremos é que nos beneficie a nós.

    FUMEGA GONZÁLEZ 151.A05

  2. seminariocomunicacion1

    La era de la información (como podemos ver en este enlace: http://www.razonypalabra.org.mx/mundo/2005/febrero.html) refuerza viejas desigualdades e inventa algunas nuevas. La globalización en los sistemas de información pone sus centros de decisión en manos de las potencias mundiales y los negocios internacionales. De esta forma, genera problemas en las sociedades y propicia que la información que recibe a diario el mundo se encuentre monopolizada a través de las grandes empresas informativas de los países capitalistas desarrollados. Estas empresas a través del tratamiento que hacen de la información inciden negativamente en los países subdesarrollados, acentuando la desigualdad existente. El nuevo orden global de la información está basado en la creencia de que la innovación tecnológica es la fuerza transformadora del orden social. Al ser los países desarrollados los dueños de la tecnología más avanzada, se hace cada día más inalcanzable la posibilidad de que los países en vías de desarrollo cuenten con sus propios sistemas de comunicación. En la época presente, todos los aspectos de la cultura están tan vinculados con la tecnología que ésta determina el futuro de la humanidad como nunca antes lo hizo.
    Los nuevos medios de comunicación han multiplicado las posibilidades y potenciales de ofrecer información, de ahí, que la metáfora de la “aldea global” de McLuhan , de la que hablas en el post, sea empleada para tratar el fenómeno de Internet y las nuevas tecnologías que erosionan las fronteras y modifican los ejes de decisión. Sin embargo, la Sociedad de la Información también es portadora de riesgos para el desarrollo humano. Los medios de difusión de los Estados occidentales han venido imponiendo desde hace tiempo a los países del tercer mundo su visión occidentalizada a través de una imagen mayoritariamente consumista, menospreciando las culturas de los países subdesarrollados y buscando la universalización de su sistema capitalista.
    Los que padecemos la hegemonía del pensamiento Occidental, podemos observar los efectos perversos que el capitalismo produce al imponer sus condiciones, no solo en la Sociedad de la información, sino también a nivel global. Es evidente que la organización económica y social deberá cambiar totalmente para conducir a un desarrollo, una mejor distribución de los bienes y una consecuente justicia social. Este cambio ha de tener como base a la sociedad civil, y pasaría por la cooperación bidireccional Norte-Sur con el fin de construir unas estructuras que eviten que los países subdesarrollados queden marginados del sistema.
    PÉREZ MARQUINA, CRISTINA 152.C01

  3. seminariocomunicacion1

    A veces no nos damos cuenta de las enormes diferencias entre culturas. Hay países del mundo (pobres, sobra decirlo) donde la gente trabaja hasta tener suficiente para vivir una temporada, luego se autodespide. ¿Alguien se imagina esto en España o Alemania? Un dirigente de empresa que diga que se retira porque ya tiene suficiente. Parece surrealista. Pero, ¿no tendría sentido teniendo en cuenta que gran parte de la gente odia su trabajo? En el mundo capitalista, vivimos incrustados en una cadena y no sabemos, podemos o queremos salir de ella. El muy pobre quiere ganar más, para subsistir. El pobre también quiere ganar más, para conseguir una vida digna. El de clase media baja quiere ser como los de clase media y no sentirse menos, disfrutar del ocio en la misma medida…Pero el problema es que el de clase media se partirá el espinazo para tener algo más dinero, e igual (si no más) el rico. Todos intentando alcanzarse unos a otros, subiendo indefinidamente una escalera infinita. No hay punto final, se llega hasta donde permitan las fuerzas, trabajando todo el día si es necesario. Mítica reflexión del Club de la Lucha: “tenemos empleos que odiamos para comprar cosas que no necesitamos”.
    Y creo que los países pobres, si consiguen desarrollar un gobierno ético, sentido de la justicia, fuerte tradición cultural y eliminar las carencias que van en contra de la dignidad humana, no tienen nada que envidiarnos. Además de que, no nos engañemos, no caben más EEUU ni Europas en el mundo. Para que los países aún no desarrollados florecieran y fuese mínimamente sostenible, tendríamos que bajar nosotros del carro. Y claro que no lo vamos a hacer. Nunca lo entenderíamos.
    Los recursos son limitados y las necesidades humanas no. Si ya compramos cosas que no necesitamos…lo que haremos es comprar cosas indefinidamente. Concluyo que el verdadero objetivo de estos países que miramos por encima del otro no debería ser parecerse a nosotros, sino eliminar la miseria que puedan tener todavía en pleno siglo XXI sin caer donde los que fueron antes que ellos. La vieja Europa, la América capitalista de siempre, la China que vive por y para el trabajo…

    MARTÍNEZ MARTÍNEZ, ENRIQUE
    152.A01

  4. Sen embargo, penso eu, ¿cómo determinamos a mellor maneira de acadar esta harmonía entre culturas? ¿Non é precisamente parte do pensamento occidental esta repulsa da hexemonía do Oeste? ¿Non son os que entran en contacto coa educación europea os que reclaman un maior papel das culturas “alternativas”? Este principio de igualdade e representatividade é parte das filosofías que construíron as democracias modernas, en Europa. ¿E se resulta que a maneira de vivir de certas culturas resulta inaceptable para outras? ¿Ata qué punto podemos permitir as prácticas máis polémicas do estranxeiro sen pór en dúbida a súa soberanía? As ideas están en guerra, e precísaríase dun mediador infinitamente neutral para chegar a un acordo entre culturas. ¿Quen son os xuíces do mundo e quen os nomea? Non pode tratarse dunha batalla campal de Occidente contra o resto, pois si é certo que os movementos pro dereitos humanos xurdiron en Europa, ironicamente baixo reximes autoritarios.
    O que está claro é que o mundo occidental e, mellor, as grandes empresas que posúen a maior parte das infraestruturas, ferramentas e recursos económicos colaboren con países en desenvolvemento a favor do benestar global. Pero non haberá menira de convencer a estes xigantes se o incentivo non provén do seu propio seo, nós incluídos. As carteiras e os votos falan por igual, así que pensade que cargades cunha gran responsabilidade como cidadáns das pequenas grandes potencias.

    PEREIRA VILA, JORGE 152.H02

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