El formato viene después

People are crazy and times are strange
I’m locked in tight, I’m out of range
I used to care, but things have changed

Bob Dylan, “Things have changed”

 

Things have changed”, dijo Dylan. Están cambiando, diría –seguro– si contemplara a día de hoy el panorama de la prensa escrita en el escenario internacional.

En el documental visualizado ayer en el aula, Page One, se hace plasma la controversia que lleva siendo objeto de debate en el ámbito periodístico en particular y en la sociedad en general, desde no hace poco tiempo. Tras un año en una de las cabeceras de referencia de la prensa internacional, The New York Times, las conclusiones a las que podemos aspirar no dejan de ser, en cierto modo, algo difusas todavía.

 Sin embargo, a mi entender, la discusión mediática de la que nos hacemos eco no constituye sino una –muy bien elaborada– cortina de humo, ya que, a todos los aspectos, lo fundamental siempre será el periodismo; el formato viene después.

Nos enfrentamos, como periodistas y como sociedad, a una situación en la que el papel de los profesionales de la información está  extremadamente subestimado; tal es así, que tienen mayor cabida en los propios medios las discusiones sobre el papel que sobre la información.

Las cosas han cambiado, y lo siguen haciendo, no cabe duda, pero no debemos olvidar que el periodista ejerce cada día una profesión en sí misma, volcada a la ciudadanía, y no es un mero empleado más de una gran empresa de comunicación, cuyos intereses económicos priman sobre cualquier cosa.

Así pues, la esencia del periodismo siempre será la información y la comunicación; y, como ya he dicho, el formato viene después. Día a día, surgen nuevos medios en la red, otros muchos desaparecen y gran cantidad de cabeceras continúan imprimiendo y distribuyendo sus ejemplares por todo el mundo. La selección natural del periodismo se basa en la calidad y no en el soporte.

Sin embargo, sí considero necesario hacer una especificación. Internet es de todos, todos somos libres de expresarnos y manifestarnos a través de la red; qué maravilla. Pero, por desgracia, este privilegio extremo lleva a muchos a utilizar la web como altavoz propio y autoproclamarse profesionales de la información. Hoy en día, dicen muchos, todos pueden ser periodistas. Lo que muchos no saben es que el trabajo de un verdadero profesional de la información va mucho más allá de redactar periódicamente una columna en el periódico o subir un post al blog de su edición digital, eso –sin duda– todos pueden hacerlo.

El trabajo de un periodista, de uno bueno al menos, se basa en la capacidad de hacer llegar a la población la verdad sobre aquello que merece ser escuchado, para que todos aquellos que reciban esa información alrededor del mundo sean capaces de comprender el entorno que los rodea.

SÁNCHEZ ÁLVAREZ PAULA 152.H04

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Posted on 7 Maio, 2015, in Lecturas e filmes, Posts individuais and tagged . Bookmark the permalink. Deixar un comentario.

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