Page One, la primera página de The New York Times

Primero, vamos a intentar obviar que durante la hora y media que dura el documental/película uno tiene la sensación de estar atendiendo a un episodio de The Office inusualmente largo (las correcciones de zoom, la cámara al hombro, el humor triste y el parecido físico entre Michael Scott y Bruce Headlam). Si bien esto es totalmente un acierto para darle al film la calidad de historia real que tiene.

Porque esta es la realidad del periodismo: una lucha entre lo tradicional y lo moderno, donde el primero sigue siendo la base pero que como tal está siendo pisoteada por los productos web.

Una de las escenas más emotivas (si es que la presencia de David Carr permite que exista algo emotivo en esos 88 minutos), es la visión de la bancarrota desde dentro, alejada de los habituales estudios sobre el declive de la prensa escrita, donde solo hay datos y cifras. Vemos al periodista como periodista y como humano, y no sólo como máquina informativa.

Además, la batalla por la inmediatez en la que los periodistas no solo compiten entre empresas o medios (que a fin de cuentas, actualmente viene a ser lo mismo), sino también desde dentro de la redacción, donde los “nuevos” y los “viejos” difieren entre si utilizar las nuevas tecnologías como twitter es beneficioso o no a la hora de comunicar. Twitter, por ejemplo, es la prueba en 140 caracteres de cómo el feedback o la retroalimentación cobra cada vez más importancia en la concepción del periodismo actual.

En cuanto a la publicidad y las noticias de pago en los medios, sobre todo los digitales, el dilema está incorporado en el día a día: que si la información debe ser libre y gratuita para no generar sesgos entre la población que puede o no se lo puede permitir, o que los periodistas tienen que comer y el dinero no sale de los árboles.

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“A los lectores les preocupan los perritos de peluche y nosotros tenemos que informar sobre Irán”. El periodista es un proyector de las necesidades de la sociedad pero también debe instruirla y dar voz a aquello que normalmente no recibe la atención que merece. En el caso de WikiLeaks, esta ¿página? ¿web? ¿organización? presta una atención especial a aquellos temas que normalmente son encubiertos por los medios, por ese tema del “hoy por ti y mañana por mí” entre los políticos y los editores. Pero, así como se ve en la película, por muy buenas que sean las intenciones siempre se puede caer en la manipulación si no se anda con cuidado, a pesar de que se manipule con la idea más justa que quepa en la cabeza.

MAÑAS GALLIDORO CARLA, 151.E05

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Posted on 7 Maio, 2015, in Posts individuais. Bookmark the permalink. Deixar un comentario.

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