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Firmas Invitadas: infancia y juventud

Nuestro tercer testimonio lo conseguimos gracias a la asociación Aldeas Infantiles. Esta persona ya es mayor de edad, pero en el pasado tuvo una experiencia en dicha asociación. Nos cuenta la realidad de los centros visto desde un punto de vista adulto.

 

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Aunque este tema me queda muy lejos y mi vida es bastante diferente ahora, la experiencia que yo tengo sobre un centro es totalmente positiva. Es cierto que tienen pros y contras, hay cosas que están bien y otras que no tanto, pero creo que cuando uno da todo lo que tiene no se le puede exigir más. A mi el centro me ayudó y me preparó para que en el futuro pudiese reinsertarme en la sociedad, con igualdad de condiciones que las demás personas. Estuve en Aldeas Infantiles hace mucho tiempo y veo una realidad en los niños que están ahora en los centros muy diferentes a las que yo y mi hermano vivimos en su momento.

Me gustaría hablar un poco sobre la administración, puesto que es uno de los motores de este asunto, llegada la mayoría de edad de los niños, de manera sistemática,  se desentienden de ellos ya que consideran que  no tienen la obligación de  seguir apoyándolos. Este tema es muy importante puesto que la administración debería replantearlo de manera segura y fuerte, todo el trabajo que  realizan los educadores y las inversiones que realiza la propia administración  durante la infancia del niño se esfuma cuando cumplen la mayoría de edad. Además deberían implicarse más en este tema, deberían conocer los centros y ver como estos se pueden mejorar para poder seguir ayudando a la infancia.

Hay muchos tipos de centros y creo que tienen que ser lo más humano posible, no un sitio cerrado donde solo existan normas, reglas y papeles para cubrir ya que al final siempre nos acabamos olvidando de lo más importante que son las personas. Finalmente creo que es necesario llamar a las cosas por su nombre, los que os dedicáis al periodismo maquilláis muchas veces las cosas, tanto para bien como para mal. Yo creo que este tema se debería tratar con tacto, pero siempre contando la realidad de los hechos para concienciar a la sociedad.

Es necesario llamar las cosas por su nombre, yo creo que las personas que trabajáis en los medios de comunicación maquiláis muchas veces las cosas y no vale para nada, lo que tenemos es lo que hay en la sociedad y creo que hace falta mostrar la realidad tal y como es para que la gente sea consciente de lo que existe en este tipo de instituciones.


Anónimo 

 

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Firmas invitadas: Infancia y juventud

firma-invitada1Nuestro trabajo de visualización consiste en unas firmas invitadas. Las que hemos podido conseguir no pertenecen a las asociación con la que estábamos trabajando, ARELA. Son personas mayores de edad con las que hemos podido contactar y nos han contado sus historias de la infancia. Es el caso de M.J., una mujer que prefiere mantenerse en el anonimato. Esta es su historia:

“Mi experiencia en los centros fue por lo general positiva. Estuve en varios centros de los 5 a los 18 años, todos centros religiosos y sinceramente aprendí cosas que me ayudaron a salir adelante e incluso llegué a estudiar una carrera (Diplomatura de Relaciones laborales). Hasta que cumplí 12 años estuve en las Oblatas y hasta los 18 en las religiosas del Buen Pastor, de las primeras no tengo un recuerdo negativo pero esos años no me aportaron nada, fue como si me sacasen de mi casa y me llevasen de vacaciones. En las religiosas del Buen Pastor una monja me enseñó todo lo que necesité en la vida, me motivó para estudiar, me ayudó, me formó y se preocupó de que recibiese una buena educación aunque no era excesivamente cariñosa conmigo.

Cariño fue precisamente lo que me faltó y busqué durante toda mi infancia, sinceramente yo hubiera dado cualquier cosa por criarme con mi familia, sobre todo con mi abuela. Las monjas me mantuvieron económicamente pero los valores me los enseñó ella, aunque solo podía visitarme cuando la administración se lo permitía, algunos fines de semana y durante las vacaciones.

Mi peor recuerdo son las despedidas, eran traumáticas. Siempre que mi abuela se iba me quedaba llorando por no poder irme con ella a casa, ella me quería. A día de hoy todavía no entiendo porque mi madre me metió dentro de un centro, mi abuela intentó sacarme del centro en varias ocasiones, pero como mi madre renunció a cuidarme y ella era una persona mayor la administración no me dejó salir hasta que cumplí los 18 años”.

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Firmas Invitadas: Infancia y Juventud

Para finalizar nuestra actividad en el blog, presentamos nuestro último trabajo “Firmas invitadas”. Tenemos que decir que no ha sido tarea fácil conseguir los testimonios, ya que es complicado tratar con menores de edad por tema de permisos. Los chicos que nos van a contar su historia de forma anónima vienen de situaciones diferentes y tienen distintas edades. Lo que los une es haber tenido una infancia o adolescencia diferente, por no haber convivido con sus padres. Nuestro primer testimonio no ha pertenecido nunca a ninguna asociación y todavía es menor de edad.

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“¿Qué por qué vives con tus primas?” Es una pregunta muy habitual cuando conozco gente nueva. Desde que tengo 4 años he vivido con ellas y a pesar de ser primas de mi madre -mis primas lejanas, vaya- las considero mi familia más cercana. Por supuesto que a menudo veo a mi hermano y a mi madre. Estaréis pensando en mi padre y que por qué no estoy con él. Mis padres están separados y para mí mi padre ha sido un desconocido hasta hace muy poco. Mis abuelos, tíos y esa familia más cercana que podría haberme cuidado antes que las primas de mi madre no se vieron por la labor.

El caso es que todo empezó con la muerte de mi abuela, mi madre trabajaba de 5 de la mañana a 3 de la tarde y le era casi imposible cuidarme. Mi hermano, con 16 años y todavía en el instituto, llegaba tarde a clase para que yo fuese al colegio cuando la cuidadora no venía.

Un día mi hermano decidió llamar a las primas de mi madre y se comprometió a ayudarlas en todo lo que pudiese si me cuidaban, ya que debido a la situación mi familia no podía. Sorprendentemente, las personas menos pensadas acabaron acogiéndome en su casa con tan solo 4 años y a mis 17 sigo estando aquí. No digo que a partir de aquí haya sido fácil, pero sí lo mejor.  En casa de mis primas jamás me ha faltado de nada, he recibido desde dosis diarias de cariño hasta comida y cama. Hoy, que podría estar con mi hermano o con mi madre, lo veo como algo raro porque mi vida es esta.

No os voy a negar que a veces me sienta fuera de lugar y no tenga algún que otro “trauma”, pero es lo que cabría de esperar ¿no?. Lo que sí es cierto es que no cumplo con el estereotipo que hay sobre nosotros (los niños que no viven con sus padres) y es que sacó muy buenas notas y estoy muy concienciado con mi futuro. Quizás esto sea gracias a mis primas, mi hermano y la situación de mi familia en general, pero algo que tengo muy claro es que si viviese con mi madre sería totalmente diferente y no precisamente en el buen sentido.

Durante todo este tiempo me he dado cuenta de muchas cosas y todo esto me ha servido para madurar antes y aprender que la vida no es solo un camino de rosas, sino que las espinas están ahí. La vida consiste en saber curarse de las heridas o aprender a vivir con ellas para seguir adelante.


P. F.

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Conociéndonos un poco

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¿Por qué infancia, juventud y comunicación? Somos un grupo de cinco estudiantes -Jorge Michelena, Raquel Otero, María Muleiro, Tania Vázquez y Tatiana Ojea- y escogimos este tema porque nos interesa la relación de los jóvenes en la sociedad y su correcto desarrollo dentro de ésta. Hemos optado por trabajar, investigar y poder analizar sobre este asunto junto con ARELA, asociación encargada de ayudar a niños y jóvenes que se encuentran en circunstancias familiares complicadas. A continuación os presentamos un vídeo donde Aroa, directora de la Casa Familia de Santiago, nos explica qué es ARELA:

Como ya detallamos en anteriores publicaciones, el pasado miércoles visitamos las instalaciones de la Casa Familia de Conxo. Los niños no estaban, ya que era horario escolar. El recibimiento fue muy acogedor, entre cafés Aroa nos contó paso a paso las diferentes actividades que realizan, nos mostró las estancias de la propia vivienda y también nos presentó a algunos de las personas que trabajan en la casa.

Aroa nos explicó que su asociación se divide en dos vertientes, una de ellas se encarga de la protección a menores -por ejemplo, las casa familia- y la otra se centra en programas de reforma, en la que trabajan con menores infractores que tienen algún tipo de condena, y esto les obliga a tomar diferentes medidas. En nuestra siguiente visita, el próximo miércoles 4, conoceremos el funcionamiento del Centro de Intervención Educacional en Medio Abierto (CIEMA) ubicado en Pontevedra que pertenecen a la rama de programas de reforma.

GRUPO F: 152.F00

MICHELENA GRANDÍO, JORGE 152.F01

MULEIRO FERNÁNDEZ, MARÍA 152.F02

OJEA VÁZQUEZ, TATIANA 152.F03

OTERO FERNÁNDEZ, RAQUEL 152.F04

VÁZQUEZ FLORES, TANIA 152.F05