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La doctrina de Alcohólicos Anónimos. Parte II

Los Ejercicios Espirituales y los 12 Pasos

Hace poco me encontré con un artículo que escribiera el Padre Dowling que muestra los paralelismos entre los ejercicios y los 12 pasos. Una muestra:

San Ignacio comienza con la presunción de que nuestro poder de facultades están sujetas a tendencias pecaminosas y las adicciones a las cosas equivocadas. Los Ejercicios Espirituales, por lo tanto, trabajan en el alma, tanto en forma negativa como positiva. La primera sección, la consideración de los pecados y de sus efectos en el infierno, es la parte negativa. Su objetivo es la abnegación para liberar nuestra voluntad de nuestros apegos vinculantes, para permitir la voluntad de desear y elegir racionalmente.

La segunda parte de los Ejercicios Espirituales, comienzan con una consideración de la Encarnación y pasando por la Pasión y Resurrección, es un esfuerzo para ver cómo Cristo podría manejar diversas situaciones.

Un sacerdote alcohólico, que ha escrito con discernimiento en los Ejercicios Espirituales, en primer lugar me señaló la similitud entre ellos y los doce pasos de A.A. Bill, el fundador de A. A. reconoció que esos doce pasos son más o menos la liberación de uno mismo de las cosas que impiden la elección de que Dios haga mi voluntad como yo lo concibo.

Fuente:

http://translate.google.com/translate?act=url&depth=1&hl=es&ie=UTF8&prev=_t&rurl=translate.google.es&sl=en&tl=es&u=http://silkworth.net/religion_clergy/01038.html

Un mundo hostil

En el epílogo de “Comunidad”, Zygmun Bauman hace un recorrido por la tesis principal de su libro, la desengranación de nuestras aspiraciones basadas en una utópica comunidad que nos proteja de las inseguridades asentadas en la vida urbana. Su teoría coloca al mundo en un rol malicioso, el cual desprende inseguridades que provocan ansiedad en sus habitantes, incapaces de enfrentarse a una fuerza superior que desestabiliza su ideal de convivencia.

Zygmun Bauman, puede que algo abrumado por la  inseguridad de la vida urbana

Zygmun Bauman, puede que algo abrumado por la inseguridad de la vida urbana

Ante esto, Bauman asegura que el primer impulso humano es aferrarse a nuestra propia persona, único punto estable dentro del mundo caótico del que pretendemos huir. La consecuencia de la aferración devota a nosotros mismos es la consideración de los demás como extraños o sospechosos, es decir, como posibles causantes de la temida inseguridad reinante en un mundo hostil. Canalizamos por tanto nuestra ansiedad a través de sus identidades, lo cual nos reporta una inmensa calma al imponernos un objetivo, el rechazo a esos extraños. Convertimos, pues, una inseguridad intangible en algo tangible, lo que nos provoca la sensación de tenerlo todo bajo control. Este es el primer paso para superar los miedos.

Otro mecanismo de autodefensa ante los peligros anidados en la vida urbana es la utilización de estereotipos para identificar todo aquello que no conocemos. A día de hoy, los estereotipos no son tan fuertes como en épocas pasadas, pero lejos de desaparecer, han sido sustituidos por otras variables: la forma de vestir, de hablar, de comportarse… Por tanto, lo que nos asusta y empequeñece es una vida urbana, peligrosa por su variedad.

Cómo fiarnos de la "superficie" o estereotipo puede jugarnos malas pasadas, prejuzgando equivocadamente

Cómo fiarnos de la “superficie” o estereotipo puede jugarnos malas pasadas, prejuzgando equivocadamente

La solución ideal la proponen las comunidades, prometiendo conservar un grado de diversidad que dinamice la vida urbana a la vez que asegura neutralizar  ese exceso de variedad que provoca inseguridad y temor. Sin embargo, son objetivos contradictorios que quedan en el tintero. Según Bauman, lo que realmente debería hacer a comunidad es apoyarnos ante los problemas que no seamos capaces de enfrentar de motu propio, pero sin fagocitarnos, es decir, permitiendo que nos valgamos por nosotros mismos ante situaciones de inseguridad. En resumen, la conservación de dos derechos igual de fundamentales: la seguridad y la libertad. O, si se prefiere, el comunitarismo y el individualismo.

Llevado al ámbito de Alcohólicos Anónimos, podemos observar como ese mundo hostil del que habla Zygmun Bauman es todavía más arisco para una persona adicta al alcohol, porque es un mundo que le abre las puertas a su adicción para más tarde cerrarlas a cal y canto ante una enfermedad no comprensible para el resto de la sociedad. Además, sobre el alcohólico recae el estereotipo social de que su situación es culpa suya, sin ver más allá de circunstancias personales. Por tanto, su ingreso en la comunidad que suponen las reuniones de Alcohólicos Anónimos es el arma más fuerte y eficaz que tienen para enfrentarse a las inseguridades que le causa el mundo, un mundo que, lejos de ayudarles, les condena a una vida de exclusión mientras no superen su adicción.

Los lazos que se establecen en una comunidad son un arma eficaz para enfrentarnos a nuestros miedos, siempre que no nos anulen como individuos libres

Los lazos que se establecen en una comunidad son un arma eficaz para enfrentarnos a nuestros miedos, siempre que no nos anulen como individuos libres

Neira Feáns, Carolina       142 B04

Primer acercamiento a Alcohólicos Anónimos

En esta fase inicial del proyecto, hemos tomado contacto con la asociación y hemos asistido a una de sus reuniones abiertas. Allí pudimos percibir cómo diferentes perfiles se sienten unidos por el hecho de poder comunicar y transmitir una enfermedad que sufren en común. No obstante, el discurso de la Iglesia interviene dentro de las comunicaciones entre los ocho miembros, exceptuando a dos de ellos que no utilizaban ese discurso religioso dentro de su relato.

El único requisito que se necesita para entrar a formar parte de la asociación es “querer dejar de beber”, porque allí en realidad están “los que quieren, no los que lo necesitan”. De hecho, hay un porcentaje de personas que no asisten a esas reuniones por diversas causas, bien por no reconocer la enfermedad, bien por no comulgar con los principios de la asociación.

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Instantánea de una reunión de Alcohólicos Anónimos en Alicante

En la reunión hay un moderador. El resto puede hablar de lo que quiera, aunque en este caso, al ser una reunión abierta, se cambió un poco la línea de las conversaciones, dando paso al relato de la experiencia de la llegada a la asociación y sus razones. En resumidas cuentas, nos transmitieron el por qué de la elección de Alcohólicos Anónimos.

El primero en hablar nos expresaba que se sentía avergonzado de su enfermedad, por lo que la ocultaba. El segundo, nos indicaba que no quería asistir y que fue llevado por un amigo. El tercero, nos indicó que basa todos sus esfuerzos en la asociación, que en esas reuniones todos se apoyan entre ellos, sin caer en competiciones. También hablaba sobre la importancia que se le da a escuchar y de cómo en la asociación están aprendiendo a habituarse a ello. Descubrimos que una de las actividades que tenían que hacer los enfermos al entrar en la asociación era una lista de personas a las que ellos habían ofendido, lo cual les ayudó a focalizar en personas concretas las consecuencias que su enfermedad tiene fuera de ellos mismos.

Todos nos advertían de que el alcoholismo es una enfermedad incurable y que puede llevarse hasta las máximas consecuencias. Observamos que el programa les ayuda a establecer un diálogo interno coherente que desemboca en la aceptación de esa parte de ellos que tanto daño ha hecho.

En las reuniones se utiliza una terminología específica para referirse a asuntos sobre la enfermedad. Por ejemplo, la “cruda”, que es como denominan a la resaca. Además, tienen consignas que comparten y defienden, como por ejemplo “vivir sin beber”.

Hablando más concretamente del estado del alcoholismo en Galicia, nos contaban que la mujer gallega es la que más oculta su enfermedad, no como en Madrid, donde existen asociaciones específicas de mujeres alcohólicas.

Como primeras conclusiones, consideramos que la historia de cada alcohólico es diferente. Cada uno tiene sus propios motivos pero todos comparten la misma enfermedad, presentando una dualidad muy extrema dentro de su personalidad, donde está el alcohólico víctima y el alcohólico verdugo. Seguiremos observándolo durante las próximas conversaciones.

Grupo Titorizado 3.A       142 B00