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Mantén cerca a tus amigos pero más cerca a tus enemigos

En el documental  “We feed the world”, de Erwin Wagenhofer, se ofrece una crítica al mundo de la industrialización y el modelo de mercado adaptado. De él podemos extraer diversos temas como el éxodo rural, el libre mercado, la deslocalización empresarial, la explotación o la pobreza en el tercer mundo. Me gustaría centrarme en uno en concreto, la explotación de inmigrantes en los campos de cultivo españoles. Un documental que nos podría hacer comprender las condiciones en las que trabajan estos hombres podría ser el ofrecido por la cadena Cuatro,  adjunto aquí el enlace. Me parece mucho más ilustrativo para el tema.

http://www.mitele.es/programas-tv/21-dias/temporada-1/programa-6/

En documental de Erwin Wagenhofer considera como cabeza de turco de estas desigualdades a dos figuras. Por una parte el empresario que explota a sus trabajadores por un salario mínimo y una jornada laboral esclavista. Por otro lado a los organismos públicos como la UE, por la tolerancia mostrada ante esta situación de injusticia.

En mi opinión, los sumos responsables son los organismos e instituciones que permiten este tráfico humano y es que quien hace la ley hace la trampa.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/01/29/andalucia/1391006368_416906.html

Según el diario EL PAÍS unos 2500 inmigrantes ocupaban los asentamientos chabolistas en Huelva a finales del mes de enero. Todos ellos sin papeles, razón por la cual la explotación e indigencia a la que se ven sometidos estos seres humanos se acentúa. El empresario o subcontratación infringe la ley, mas les ofrece un puesto de trabajo que en su país de origen no tendrían (en torno a 40 euros diarios). Este salario ronda el recibido por inmigrantes contratados dentro del marco legal, como es el caso de las numerosas mujeres de países del este arrendadas cuyo salario no asciende a más de 41 euros, como demuestra este estudio de la Universidad de Huelva.

http://www.mzc.es/documentos/DiagnosticoTrataHueva.pdf

inmigrante-porta-campamento-chabolas-Lepe_EDIIMA20130228_0122_4(Foto: eldiario.es)

Abolición del Estado

En la lectura de Gustavo Esteva, “Los quehaceres del día”, el autor nos evidencia el proceso de revolución que, a su parecer, estamos experimentando en los últimos meses. Así asegura que, frente al concepto pionero de revolución toma asalto al poder, surge una nueva acepción comprendida como la recuperación, por parte de la población, de su vida. De este modo, asegura que la única manera que posibilita un pleno dominio de las vidas de los ciudadanos es la destrucción del Estado capitalista. Así teoriza sobre la falacia del “estado de derecho”, el ordenamiento jurídico actual y la intervención estatal en la economía. Además se tratan otra serie de temas secundario como “el miedo a comer” en el mundo capitalista y del libre mercado, los desertores en educación, la ineficiencia del sistema sanitario y la vida en las grandes ciudades.

El autor trata concepción del Estado moderno como un síntoma del capitalismo, sin embargo no se trata más que de una estrategia socialista. Mediante la intervención estatal lo único que se consigue es la supervivencia de aquellos sectores completamente ineficientes mediante el endeudamiento de las arcas estatales. Las subvenciones en este caso son su “talón de Aquiles”. Así teóricos como Leopord Kohr ya anunciaron la contraproducencia del sistema keynesiano. El sistema libertario, precisamente, se basa en una total libertad financiera, comercial, educativa… Así mediante un sistema educativo segmentado se lograría paliar ese superhábit de jóvenes desertores. Cada ser humano es totalmente distinto y posee diversas habilidades y deficiencia por lo que el sistema educativo no puede ser homogéneo. “Por el afán de ocupar el estado, empezamos a pensar como estado”, Gustavo Esteva. Asimismo el concepto de democracia abierta y participativa se convierte en prácticamente una utopía y el pensamiento único al que nos hemos acostumbrados imposibilita que seamos capaces de pensar en otras formas de gobierno.

Por lo tanto, no se trata sólo de un problema en el sistema de gobierno, sino que la homogeneidad que se ha establecido cual dictadura nos coarta a la hora de poder explorar un pensamiento más libre y curioso. No se trata de una revolución lo que estamos presenciando, sino más bien se trata de un cambio de ciclo.Imaxe

(Foto: Compostimes)

El legendario temor a las ciudades

Imaxe

W. Bendamin nos refleja en “El Flâneur” un miedo social bastante pintoresco si lo transladamos a nuestros días. El temor de los hombres a la gran ciudad, aunque a día de hoy nos pueda parecer un objeto de burla o mofa, era algo muy común en los comienzos de la industrialización. Fueron numerosos los autores que mediante sus testimonios y escritos perpetuaron este temor infundado en la población.

Este pensamiento tienes sus orígenes en los años cuarenta con la aparición de la literatura folletinesca y panorámica, en concreto con la Escuela Superior de Folletines. De ella salen numerosos críticos de la talla de Baudelaire con sus fisiologías de personas, animales o mismo pueblos. Sin embargo, estes temores pueden venir dados por un desconocimiento de novedosas implantaciones fruto de la industrialización. Estas pueden generar un rechazo en un principio, incluso una actitud reacia al enclaustrarse en un modelo concreto.

Esto mismo puede trasladarse a la dicotomía expresada por Bendamin entre la vida de la ciudad y el rural. Expone una sociedad de masas que resulta peligrosa para el individuo. Nuevos medios de transporte (fruto de la industrialización) con el autobús resultan incómodos según Simmel por el choque de miradas constante de los ciudadanos. Foucaud asegura que “un goce tranquilo es ni más ni menos que agotador”, de esta manera alenta a los ciudadanos a cualquier contacto entre sí. Los convierte en frágiles maniquís dentro de las rudas y frías edificaciones de la gran ciudad. Reflejo de estes testimonios son las historias de detectives del Edgar Allan Poe o la reivindicación y ensalce de la vida privada por parte de Balzac. El concepto de “comunalidad” utilizado por el autor resulta, a mi parecer totalmete deactualizado

Por lo tanto, todos y cada uno de estos testimonios (tanto personales como de autor) tiene una base anacrónica totalmente válida pero que a día de hoy carece de coherencia y relevancia. Los cambios se suceden constantemente y la incertidumbre a todos ellos forma parte de la naturaleza humana del hombre.

Rodríguez Varela, Carla BCP.307