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Cuestión de ídolos. Señas de identidad

Hoy toca hablar de diferencias entre celtismo y deportivismo, sentimientos enfrentandos y dependientes al mismo tiempo. Muchos aficionados celtistas responderían a la pregunta “¿Qué es para usted el celtismo?” con un: “El celtismo es una bendita condena” y es que ser un club humilde de primera implica luchar año a año en la batalla de todos contra todos por evitar el descenso, salvando a dos o tres clubes cuyos objetivos al comienzo de cada temporada suelen ser mucho mayores.

 

La afición celtista ha sido acusada, sobre todo en los últimos años, de ser un colectivo con complejo de inferioridad. Con la llegada del nuevo siglo, y tanto Deportivo como Celta en primera, con unos de los mejores planteles de sus historias en sus filas fue el conjunto coruñés el que consiguió ampliar su palmarés. Esto ha sido la raíz principal de numerosos cánticos y burlas de la afición deportivista hacia el conjunto celeste. Pero parece que la afición celtista ha aprendido a convivir con ello y ahora son éstos los que se mofan de la situación de sus rivales, en segunda división y envueltos en la Ley Concursal de S.A.D de la que tratan de salir.

 

Los ídolos del celtismo se han caracterizado principalmente por ser jugadores de la cantera, en muchos de los casos, jugadores que llegan de abajo y consiguen ganarse a la afición con trabajo y esfuerzo que les hacen crecer como jugadores. En cambio, en el Deportivo se tiende más a idolatrar a jugadores llegados del mercado internacional, jugadores de cierto nombre, calidad, en muchas ocasiones tratándose de grandes jugadores que acabaron por cumplir un gran ciclo junto con el equipo. Cabe destacar que, aunque no lo parezca, cuando el colectivo de aficionados se identifica con un jugador es porque ambas partes comparten una serie de valores, valores y características nombradas previamente que forman parte de la seña de identidad de cada afición.

 

El entorno del conjunto vigués se caracteriza por una mayor humildad, por confiar en la cantera y por buscar un juego vistoso que sea agradecido por el aficionado. Son un colectivo que no deja de tener los pies en el suelo. Son una afición que sabe que las cosas se pueden complicar, que no son de los grandes, aunque trabajan para llegar a serlo algún día. En cambio, su rival viene de una década gloriosa donde conquistaron varios títulos gracias a la grandiosa plantilla de la que disfrutó durante ese periodo. Una afición que durante un par de años se acostumbró a ganar, a codearse con los grandes. Durante unos años se sintieron grandes de verdad. En la actualidad son una de las aficiones que más apoya a su equipo con el fin de salir del infierno de Segunda para volver a verse las caras de nuevo con los grandes. En el caso de las peñas, suele darse el caso de tener ídolos concretos para la comunidad, que por algún motivo (ser de la misma localidad que la organización, por reflejar valores similares a los de la peña, etc) es una referencia cercana para sus componentes.

 

Hay que conocer los entornos y las historias de los equipos para entender los sentimientos que afloran en la piel de los aficionados. Al fin y al cabo, el fútbol para muchos es más que el deporte en sí mismo es un conjunto de nervios, de rivalidades entre aficiones, es pasión; que hace que personas de diferentes lugares, edades y sexos vivan un mismo sentimiento, aunque estos sean enfrentados.

Invasión del Estadio Balaidos tras lograr la permanencia en la temporada 2012/13

 

Invasión del Estadio Riazor tras hacerse con el campeonato de Liga 1999/00

 

Eduardo Crespo Navarro  141 C01