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Never rat on a rat

Hace unos días leí en el país digital un reportaje de Toni García sobre el Rat Pack. Sinceramente desconocía totalmente que existiese este grupo, que se hiciesen llamar de esta forma, de figuras de los años 50.
Al parecer todo empezó con Humphrey Bogart y Frank Sinatra (¿quién sino?) se conocieron cuando este último actuaba en un bar y los prejuicios que en un primer momento había tenido Bogart sobre él desaparecieron. A este dúo se sumaron Dean Martin y Judy Garland, la única integrante femenina.
Todos conocemos el afán de esa época por el whisky, el tabaco y la vida nocturna y al parecer fue esto entre otras cosas lo que les hizo formar una pandilla tan fiel.
Lauren Bacall, esposa por aquel entonces del apuesto Sinatra fue quien, tras una noche de excesos, bautizó al grupo como The Rat Pack.
Esta especie de sociedad secreta se regía por tres principios que Humphrey había fundamentado: Hollywood apesta, no te fíes nunca del jefe, bebe todo lo que puedas y ama la música como a ti mismo.
El grupo pasó por distintas fases y durante ellas distintos miembros entraron y otros desaparecieron por causas naturales.

El caso es que sale a la venta un volumen con el título The Rat Pack editado por Graham Marsh, publicado por Reel Art Press y coordinado por Tony Nourmand con las fotografías y las anécdotas más inverosímiles y privadas de este convoy de estrellas.

Los 50, como siempre, más vivos que nunca.

Iglesias Otero S2A 2B3

Ídolos o cómo vivir eternamente

A menudo me sorprende la influencia de ciertos personajes a lo largo del tiempo, y aún más que esa influencia y atracción siga viva décadas después de muertos. Cantantes, actores y actrices, políticos, modelos, deportistas, magnates adinerados… Podría dar numerosos nombres.
Lo fascinante para mi: ¿Cómo han llegado al público para crear ese efecto? ¿Por qué, incluso después de haber fallecido, siguen siendo ídolos y despertando pasiones en todo el mundo? Son imitados estéticamente, en la forma de hablar, de reír, de moverse, etc.

                           

Quizás hayan saltado a la fama en el momento justo y en el país indicado. Muchos diréis que de cantantes y actores tenemos obras suyas para seguir recordándolos después de que no estén; pero muchos otros eran simples primeras damas, magnates de la industria naviera u hombres de Wall Street.
Todos, o casi todos, somos fans de alguien. Si nos preguntasen por qué, igual tardaríamos un par de segundos en recapacitar. Yo también tengo un ídolo. No recuerdo en que momento surgió el flechazo, ni cuantos años tenía cuando vi su primera película (aunque ahora sepa de memoria su filmografía). Dicen que los ídolos son cosa de adolescentes, pero yo no opino lo mismo, el ejemplo más cercano mis padres, ellos también tienen sus propios ídolos. Los ídolos son eso que nos hace soñar, abstraernos. Leer la biografía de alguno de ellos y viajar a ese momento, a un pasado muy lejano o más presente.
No he leído ningún estudio sobre la relación ídolo-fan (que seguro existe), pero creo que es un tema interesante para profundizar. ¿Vosotros que pensáis?

Iglesias Otero S2A 2B3