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Del río de la Perla al río de la Plata. Antítesis (II)

Capturar  unos rayos de sol, de ese sol que a ti te sobra.  El hombre de al lado abre una ventana con vistas a una intimidad ajena: capturará algo más que unos rayitos de sol. No hay palabras, solo martillazos. Surge el conflicto. De ventana a ventana empiezan las conversaciones gritadas, miradas agresivas, amenazas. Como los rayos del sol, las palabras se van eclipsando unas a otras, hasta que se apagan y desaparecen. El mensaje en un teatro de mortadela y mantequilla, en una escultura vanguardista (una concha), en un ramo de flores despreciado. Los sentimientos explotan, las distancias se acortan en la misma medida en que el conflicto se expande. La acción funciona a ritmo de impulsos: una amenaza, un grito a un familiar, una llamada, un disparo. Esa es la comunicación que se establece entre Víctor y Leonardo, mientras la mujer se queja, la hija ignora, los amigos se emborrachan de puro snobismo. Justicia o solo egoísmo.  Los encuentros vienen marcados por el transcurso del conflicto, siempre en el espacio del hogar. Sólo quiero capturar unos rayitos de ese sol que a vos te sobra, y así hacer aflorar la más profunda miseria humana.

Padín González, Alexandra T6A BCP

Del río de la Perla al río de la Plata. Antítesis (I)

La magnificencia de los años pasa como las flores. Como las flores, el amor se marchita entre el uno y el otro. Chow y Su intercambian apenas una mirada, un roce; conversaciones musitadas en el lugar que no debiera ser, en el momento imposible. Como los pétalos, las palabras se arrancan una a una.  En el bordado de un vestido, en el número de una puerta, en la lluvia: ahí está el mensaje. Los sentimientos se reprimen, la distancia se respeta. En la rutina de un día y otro y otro del Hong Kong del 62 tienen lugar pequeñas manifestaciones de los impulsos que se acallan dentro: un libro prestado, una corbata familiar, una historia de artes marciales en un periódico, un regalo de Japón. Esa es la comunicación que se establece entre Su y Chow, mientras la casera sonríe y los vecinos juegan al Mahjong, y las mentiras tienen lugar por teléfono. Amor o solo una recreación. Actuar, fingir para  averiguar; callar para no sufrir. Los encuentros vienen marcados por el ritmo de la rutina cotidiana, en un itinerario establecido que solo al final, en el ocaso de una relación que se ha quedado únicamente en una promesa de lo que no tendrá lugar, da cabida a un pequeño cambio de rumbo: el abandono.

Padín González, Alexandra T6A BCP

Punto… e seguido

Na pantalla, os créditos do filme Torre Bela. Acenden as luces, erguémonos, apertas e palabras de afecto. A experiencia no Cineclube chega ao seu fin. Teñen pasado tres meses dende a primeira vez que baixamos ao soto do Pichel ou, con maior precisión, dende ese primeiro contacto con Cris, Lara, Moncho e os demais, na cafetería 13. Unha reunión na que non sabíamos moi ben como actuar, que dicir, como intervir. E hoxe, tres meses máis tarde, non podemos senón sentirnos inmensamente afortunadas de ter traballado con eles, aínda que nos imos cun regusto amargo, pensando que, tal vez, o noso contacto coa organización non foi tan estreito como nos gustaría que fose tido. Mais é xustamente este pensamento o que nos empurra a continuar, a manter a nosa relación co Cineclube dunha forma ou doutra. En primeiro lugar, asistindo cando poidamos ás proxeccións, sendo conscentes de que probábelmente non poidamos facelo coa mesma asiduidade. Doutra banda, ofrecímonos a seguir levando adiante o Facebook e, así, seguir aportando o noso gran de area. Para o Cineclube e as persoas que están detrás, só podemos ter palabras de agradecemento, polo enriquecemento que supuxo esta experiencia, polo trato que recibimos e por ofrecernos un recuncho onde o que prima é o amor ao cine.

T6A

¿Cineclubes?

A raíz del ciclo de cine ”Lecciones de historia” que se está proyectando en el Cineclube de Santiago, he decidido contaros un poco la historia de los cineclubes en Galicia. Tranquilos, intentaré que no sea algo (muy) aburrido. Empecemos…

¿Sabíais que existe una Federación de Cineclubes? Aquí os dejo su página web , en la que podréis observar cuántos existen en nuestra Comunidad Autónoma. ¿Qué caracteriza a un Cineclube? El tipo de películas que se proyectan, la mayor parte de ellas son poco conocidas, que no encontraríamos en salas de cine comerciales. El término se utilizó por primera vez en Francia, en el año 1907, cuando el cine era considerado un espectáculo de feria, cuando un abogado y amante del cine francés intentó cambiar esa mentalidad. No se conseguiría, a pesar de su esfuerzos, hasta el año 1920, en el que se publicó ‘Le journal du ciné-club’ que intentaba legitimizar el cine como arte. La página web de la Federación de Cineclubes da incluso ideas para llevar a cabo este tipo de iniciativa.

En cuanto a Galicia…¿Sabíais que el primer Cineclube gallego se formó en el año 1954 en Pontevedra? ¿Y que en 1966 nacía el Cineclube Valle-Inclán?

Y es que, si hablamos de cine, en Galicia tenemos motivos de sobra para sentirnos orgullosos. Siempre hemos contado con fanáticos del cine cuya labor consigue que conozcamos a directores y películas que, de otra forma, seguramente jamás llegaríamos a conocer. Y la labor del Cineclube de Compostela entra ahí. Tampoco debemos limitar nuestro orgullo a estas pequeñas asociaciones, el panorama audiovisual gallego crece cada año. Os dejo aquí algunas de las pruebas: un breve (lo juro, breve) historia del cine gallego, una entrevista a un representante del panorama audiovisual actual en un medio que conocéis bien, y una buena noticia: la adaptación de una película gallega por los conocidísimos Studio Ghibli japoneses.

Y espero que este mini-viaje/ ”lección de historia” no se os haya hecho cuesta arriba.

T6A

O Cineclube na oscuridade: de propiedade intelectual e xuízos vai a cousa

Así é o asunto no Cineclube: mércores, 21.30 horas. Rúa Santa Clara, número 21; soto do Centro Social O Pichel. Unha sala fría, cun Castelao que se recorta na parede. Moito silenzo e escuridade; xente, máis ben pouca.

Pois si, no Cineclube as cousas están algo negras. Vaiamos seis anos atrás: o 10 de maio do ano 2007 o Cineclube de Compostela foi levado a xuízo por Cámara Oscura (e tan oscura) Películas. A proxección do filme Terra Negra (velaquí o tedes de novo), copia expresamente facilitada polo seu director, Ricardo Íscar, leva á devandita produtora a interpoñer unha demanda por dereito de exhibición. Máis detalles aquí.

Feitos coma este levaron á organización do Cineclube a mostrarse reticentes connosco ante a proposta de poñer en marcha a páxina de Facebook. Despois dun breve debate, vía libre mais con lista negra, moi negra, adxunta.

Esta é a situación do Cineclube e o principal obstáculo na realización do noso ProT:  andar ás agochadas, sempre metidos nunha (semi)escuridade.

No asunto da propiedade intelectual, o Cineclube ten as cousas claras:

“Mais, por riba de todo, desde o Cineclube queremos expresar a nosa defensa firme do acceso libre e gratuíto á cultura. Resúltanos inaceptábel ver como se traba o acceso á cultura en virtude duns supostos ‘dereitos’ desde o mesmo sistema que permite e alenta que as empresas coarten, pervertan, manipulen e destrúan a liberdade creativa. A aposta do Cineclube é e vai ser a da liberdade total para acceder, difundir e mesmo utilizar a obra cultural, sempre que se realice fóra das lóxicas mercantís impostas polo sistema capitalista. A verdadeira censura radica en que a cultura se entenda en termos de consumo. A propiedade intelectual tamén é un roubo.”

O Cineclube perdeu o xuízo.

Rematamos a entrada cunha cita ao cineasta catalán Joaquín Jordá, extraída da revista Tempos Novos:

“Non toleraría –de feito fíxeno moi contadas veces- que un produtor sobase un traballo meu. Mais que o espectador tire un vídeo pirata ou mesmo o reedite, mellor ou peor, nunca me dará ofendido. Debera ser todo o contrario: pagarlle a alguén para que vexa os teus filmes e logo invitalo a unha copa.”

T6A

Facebook ama el cine independiente

Los carteles de la asociación Cineclube de Compostela están por todo Santiago. Sin embargo, el primer día que acudimos a ver una película éramos, contadas, unas quince personas.

La idea es buena: un grupo de amantes del cine, que no cree en los derechos de autor, crea un espacio para ver películas poco convencionales, que difícilmente podemos encontrar en un videoclub o biblioteca (incluso complicadas de encontrar en internet) en idioma original. Con una pequeña introducción y textos que nos ayudan a contextualizar la película y a su director. Si te haces socio del Cineclube, por tan sólo tres euros, puedes acudir a todas las sesiones y pedir prestadas las películas que se han ido proyectando. Si uno no desea hacerse socio puede acudir igualmente a las sesiones sin pagar ni un céntimo (aunque se pide un euro opcional como ayuda para la asociación).

En una ciudad universitaria parece un plan apetecible, incluso para aquellos amantes del cine de más edad. Pero son pocos los que acuden cada miércoles a las sesiones. Uno de nuestros objetivos era cambiar esto. Conseguir que la labor de los fundadores (muy majos ellos) llegue a cuántas más personas podamos. Empezamos creando un Facebook para la asociación, sabiendo que es una de las plataformas sociales más utilizadas hoy en día y la mejor vía de llegar a un posible público. Este miércoles pudimos comprobar los resultados. Tuvimos que buscar sillas adicionales para poder albergar a todos los que se acercaron a ver Asfalto en doble sentido, película de Monte Hellman.

Estamos impacientes por saber si todos estos nuevos asistentes han optado por hacerle un hueco en sus noches de miércoles al mejor cine desconocido para la mayoría.

T6A