Arquivo do blog

Epílogo – Z.Bauman

Las corrientes de pensamiento en torno al individualismo y colectivismo han variado a lo largo de la historia, siempre condicionadas por la situación socio-política del momento. Bauman enfrenta la idea de seguridad asociada a habitar dentro de una comunidad con la inseguridad del individuo al desvincularse de la misma. Actualmente, creo que se impone la primera.

Los individuos formamos parte de una misma comunidad (vecindario), que a su vez, se divide en comunidades más pequeñas (familia y amigos). Nosotros mismos, como seres humanos, somos fruto de una comunidad “natural”, de una familia. Pero necesitamos también relaciones “artificiales”, como las relaciones de amistad.

Image

En la relación natural, en ese vínculo familiar, existen miembros que quieren ser libres e independientes. Los individuos nos cansamos de la convivencia familiar y queremos abandonar el nido. Queremos independencia, liberarse de esa protección por un momento. La independencia es insegura, pero sirve para acabar buscando y formando nuestra propia comunidad, ya sea un grupo de amigos o nuestra propia familia. Y si esa nueva comunidad no sale adelante, siempre tenemos la confianza de volver a ser recibidos en la antigua, en la natural, en la familia.

La comunidad da seguridad, en tanto a solidaridad y cooperación. No obstante, cuando una persona con espíritu libre sale a la aventura, se arriesga y escapa de la comunidad, crea interés y ambición en los otros individuos. Solemos esperar a que alguien dé un primer paso, que alguien experimente, y a partir de una experiencia positiva, queremos repetir la aventura, tal y como ocurre en las corrientes migratorias. Yo diría que es una cadena, el individualismo de un solo ser humano que piensa en su propio bien, lleva al individualismo/egoísmo de otro. Pero eso desemboca siempre en lo mismo, en la búsqueda de crear un nuevo grupo, porque no podemos -ni queremos- estar solos.

Otra reflexión que saco del texto es que, a pesar de formar parte de una comunidad por nuestra propia seguridad, toda persona mira en algún momento por sus intereses. Ningún ser humano es igual al otro, de hecho, nosotros mismos buscamos características que nos distingan de los demás (y que nos hagan mejores). Ahí aparece el individualismo. El problema es que, para poder saber qué nos hace diferentes o qué tenemos en común unos con otros, es obligatorio relacionarse. De este modo, uno no podría ser un líder si no se compara y sobresale sobre los demás. Pero para que exista ese líder, debe existir una masa homogénea que lo elija, que lo valore y que se resigne a tener menos aptitudes. Y ahí entran en juego conflictos individuales y ambiciones personales que enfrentan a unos individuos con otros, no a comunidades enteras. Y es también decisión del individuo el llegar a un acuerdo o el desvincularse de su grupo para siempre. Y, en esa elección, la persona se expone a la inseguridad completamente.

 Pérez Álvarez, Lucía 142.E03

Ejemplos y no ejemplos de superación

En mi anterior post hablaba sobre la denuncia de la Federación de enfermos mentales por el trato “denigrante” que estos reciben en la serie La que se avecina. No obstante, existen en la ficción televisiva ejemplos de cómo tratar bien al colectivo.

Expertos en psiquiatría alaban algunos papeles en los que se interpreta a gente con problemas de salud mental, ya que se pueden convertir en modelos positivos de comportamiento. Ejemplo de ello son Carrie Mathison (Homeland) -que padece trastorno bipolar- o Sheldon Cooper (The Big Bang Theory) -síndrome de Asperger-. Los protagonistas se ganan el aprecio del público, ayudan a desestigmatizar el hecho de padecer una enfermedad mental y generan una mayor comprensión y simpatía hacia las personas afectadas.

Image

A pesar de que Sheldon odie el contacto social, no sea empático y no entienda la comunicación no verbal, consigue ser aceptado y formar parte de una comunidad. En The Big Bang Theory se ridiculiza su comportamiento, pero vemos cómo consigue superar sus patologías gracias a la interacción con los demás personajes y el aprendizaje de tácticas de integración social. Por su parte, la protagonista de Homeland, Carrie, sufre un trastorno bipolar que la aleja de su trabajo en la CIA, pero su personaje es presentado como una heroína capaz de desenvolverse incluso mejor que sus compañeros. Según el doctor Victor Pozios, «alguien con trastorno bipolar puede identificarse con el personaje y decir “si ellos pueden superarlo, nosotros también”».

En la asociación Itínera se visionan películas en las que hablan de los problemas que muchos de ellos padecen, y les ayuda a verlo como algo que pueden superar. Asimismo, en los debates se tratan temas como el de los “fan fatal” o los ermitaños, de modo que puedan ser críticos con este tipo de comportamientos.

Sin embargo, vuelvo a encontrar en la televisión ejemplos de personajes con problemas en los que quizás nunca habíamos reparado, tales como Homer Simpson, Bob Esponja o Dora la Exploradora. Reflexionando sobre los dicho anteriormente, creo que estos personajes pueden incluso causar el efecto contrario. Su público son los niños, ¿saben ellos distinguir cuando un comportamiento es o no el adecuado? Y lo peor. Al no dejar claro que padecen estos trastornos, ¿están ayudando a los niños que los imitan?

Pérez Álvarez, Lucía 142.E03

“Radio Favela, al servicio de la gente cuando la cosa se pone fea”

La RAE da dos sinónimos del término “favela”: chabola y barraca. Las favelas son los suburbios urbanos de las grandes ciudades brasileñas, son comunas en las que vive gente pobre y sin recursos, al margen de la sociedad organizada. En esta película se muestra el día a día en una favela, la lucha por defender sus derechos y necesidades a través de la creación de una radio clandestina.

La función de esta “radio pirata” es concienciar a su círculo comunitario de la situación de rechazo en la que viven. Los habitantes de las favelas sufren discriminación por dos vías, tanto por el hecho de ser pobres como por ser de raza negra. La radio es el medio que le da voz a esa gente sin recursos. A través de las ondas radiofónicas se realiza una práctica de comunicación comunitaria y, a la vez, de resistencia social, de autogestión por parte de los habitantes olvidados por las autoridades. La película muestra las experiencias de esa organización comunitaria. Es una lucha contra la marginación y el narcotráfico -la vía más rápida para sobrevivir, pero que tiene consecuencias catastróficas que sólo llevan a una muerte segura-. Es también una forma de educar a los vecinos, de fomentar la lucha contra las drogas y la violencia en la favela. Además, promueve y difunde las expresiones culturales de esa comunidad para que se valore en el resto del poblado.

Por otro lado, aparece el sector represor, cuando la policía desmantela el estudio clandestino y mete en el calabozo al protagonista. Radio Favela es la alternativa a los grandes medios de comunicación controlados por esos sectores de poder, esos que manipulan la realidad mostrando solamente su cara más amable. Una radio comunitaria no tiene ánimo de lucro, no es un negocio, no es una cadena comercial, simplemente denuncia las injusticias y da voz a su comunidad. Pero se consideran ilegales. ¿Acaso no existe la libertad de expresión? ¿Por qué esa necesidad de que los gobiernos otorguen licencias para crear un medio de comunicación?

 Históricamente, se han creado otras radios clandestinas que pretendían denunciar la situación y mantener a la gente informada. Radio España Independiente, conocida como La Pirenaica, fue la emisora pirata del Partido Comunista como un método de lucha contra el franquismo. La situación política era otra, era una dictadura, pero también estaban prohibidos estos “medios de comunicación”. Si ahora vivimos en democracia -en este caso, Brasil- ¿por qué no puede haber una libre oferta de emisoras?

Pérez Álvarez Lucía 142.E03

El poder de la elección (Frost/Nixon)

Tras convertirse en el primer presidente norteamericano en abandonar su cargo, debido al escándalo Watergate, Richard Nixon busca desesperadamente mejorar su imagen y justificarse delante del público. La jugada le salió al revés. La película es un ejemplo de la relación entre medios de comunicación y clase política, una relación manipulada y controlada por la segunda.

Por el año 1977, Frost era un showman de la televisión australiana, lo que lo convertía en el entrevistador ideal para los intereses de Nixon, pues este creía que lo ayudaría a ganarse a la audienca y no lo metería en aprietos. Finalmente, el político eligió a su entrevistador y escogió al que creía más indulgente -y al que más dinero le ofrecía-. De este modo, Frost era un cebo, un personaje elegido por el líder para alzar sus triunfos y callar sus fracasos.

La forma velada de manipulación que tienen los sectores de poder, asusta. Ellos ofrecen lo que les interesa y la prensa deja de cumplir sus funciones. Por desgracia, en los últimos meses hemos asistido a ejemplos de entrevistas pactadas o premeditadas que, para mí, no tienen ningún interés informativo:

Jesús Hermida entrevista al Rey Juan Carlos por su 75 aniversario. En un momento de crisis monárquica, la entrevista no contiene ni siquiera lo fundamental en este género periodístico: preguntas de actualidad.

-El presidente Rajoy -que ya no da la cara en una rueda de prensa, sino que da comunicados a través de una pantalla- concede una entrevista a Gloria Lomana, directora de los informativos de Antena 3. También nos desconcertó la excesiva indulgencia en el diálogo con el presidente.

En el caso de Nixon y Frost, el exmandatario acabó reconociendo que se equivocó y que abusó de su poder, y pidió perdón a los ciudadanos americanos. En ningún momento quiso hacerlo, pero se vio obligado a ello. Después de ver la película, me doy cuenta de que actualmente estamos muy lejos de que ocurra algo así en España. Aquí los líderes políticos eligen quién tiene derecho a hacerles las preguntas, no vaya a ser que metan la pata y les fuercen a decir verdades que no quieren.

Pérez Álvarez, Lucía 142.E03

La ficción y la cruda realidad

En mi grupo hemos empezado a trabajar con la asociación Itínera, que ayuda a la gente con problemas de salud mental. Para esto, debemos prepararnos y reflexionar sobre el trato de la sociedad hacia este colectivo.

Hace unos días, la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES) remitió una carta abierta a los guionistas y productores de la serie “La que se avecina”, en la que se denuncia el trato denigrante hacia las personas que padecen algún tipo de enfermedad mental. La queja se realizó a raíz de un capítulo en el que consideran que el personaje de Violeta, interpretado por Silvia Abril, ridiculiza a la gente con problemas mentales. Según ellos, su comportamiento está fomentando la discriminación hacia este colectivo, ya que representa los clichés y estereotipos que han rodeado a los enfermos en el pasado. Para la Federación, estas actuaciones causan el sufrimiento de los enfermos al sentirse rechazados, y el tono de humor de la serie no es una justificación. Además, la FEAFES apela en su defensa a la Ley 7/2010, de 31 de marzo, General de la Comunicación Audiovisual, que dice así: “Los prestadores del servicio de comunicación audiovisual procurarán ofrecer en sus emisiones una imagen ajustada, normalizada, respetuosa e inclusiva de las personas con discapacidad, en tanto que manifestación enriquecedora de la diversidad humana, evitando difundir percepciones estereotipadas, sesgadas o producto de los prejuicios sociales que pudieran subsistir […]”.

La polémica ha tenido más repercusión al trasladarse a la red social Twitter. Los creadores de la serie, Alberto y Laura Caballero, tuitearon lo siguiente:

 Image

A raíz de esta polémica, se abre el debate sobre el tratamiento en los medios de comunicación y producciones audiovisuales a la hora de referirse a las personas enfermas y si eso supone un problema para ellos. Con este tipo de interpretaciones, ¿estamos aislando a un colectivo del resto de la sociedad, o simplemente se debe aceptar que es producto de una serie televisiva?

Pérez Álvarez, Lucía 142.E03