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¡La tierra es para quien la trabaja!

El título de este post hace referencia a uno de los lemas zapatista que encabezó grandes reivindicaciones del movimiento mexicano. Una lucha social que se inició a principios del siglo XIX que mostraba su descontento con el régimen político establecido.

En la lectura de Gustavo Esteva (2012)  Los quehaceres del día, se nos introduce una idea que hace tiempo que muchos ciudadanos plantean en las sobremesas o en las tertulias de bar, pero que hasta ahora nadie ha decidido iniciar: una revolución social que acabe con las formas de gobierno actual. Esteva (2012) cuestiona si la democracia y los estados son sistemas eficientes y justos, la conclusión a la que llega es negativa y que poco a poco la sociedad está viendo que son merecedores de sistemas políticos más dignos. Las revueltas y propuestas en Ucrania y Venezuela son ejemplos de extrema actualidad de cómo la población está cansada de estructuras que siempre se han vendido como las más justas.

Si nos centramos en qué es realmente la democracia vemos que realmente es una imposición que aplica normas y leyes decididos por unos pocos y que afecta a otros. Además sus principios básicos son de tendencia liberal, por lo tanto, ya nos situamos lejos de la democracia.

Por otro lado, las formas de estado han utilizado la violencia para conseguir sus objetivos a lo largo de su existencia. Por violencia no nos referimos únicamente a agresiones físicas, ejercidas por las fuerzas del estado, sino por abusos legales, impuestos, tráfico de influencias, etcétera. Es una sistema que solo ayuda a beneficiarse a aquellos que forman parte de la elite.

El autor abre un gran debate: el proceso de corrupción que padecen todas las personas que llegan al poder. Todo el mundo, independientemente de la ideología o principios que proclame, acaba buscando sus intereses propios una vez posee un estatus distinguido. Esteva (2012) propone un mando de poder del pueblo, estar dirigidos por personas iguales al resto y exalta a los zapatistas como ejemplo ideal. Pero este mismo movimiento no está dispuesto a participar en el sistema político para no perder sus ideales.

Mi proyecto grupal intentará explicar las relaciones que se crean en un medio comunitario, personalmente creo que una revolución social serán, como ya fueron en otros tiempos de crisis, un canal muy utilizado para poderse expresar con total libertad sobre los temas que la actualidad depare.

Por lo tanto, volviendo al tema de la lectura,  nos encontramos delante de un sistema político que siempre ha sido visto como el más justo y eficiente pero, con el paso del tiempo, su fuerza está desapareciendo a gran velocidad por la corrupción que ha engendrado. En lugar de un sistema representativo, tendríamos un sistema imperativo. Una estructura política más cercana al pueblo para poder recuperar la relación de confianza y transparencia que se ha perdido. Es difícil de idear por una estudiante de periodismo una nueva fórmula que asegure que funcione pero está claro que lo que hay hoy en día no puede permanecer durante muchos años más.

Gonzàlez Daniel, Clara (142.F003)