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Noticias sobre migración escritas indevidamente con Tinta roja

¿Alguna vez has visto un muerto? ¿Y cómo te va con la sangre? Un choque con muertos y heridos, un tío al que le cuelga un brazo… ¿QUÉ HACES? ¿CORRES O TE METES AHÍ A USMEAR AHÍ?

¿DUDAS? ESTÁS JODIDO.

Y así es señores, a día de hoy parece que si no le chutas al menos una dosis de sensacionalismo a una noticia, los lectores se evaporarán. Con la migración no iba a ser menos. De hecho lo podríamos tratar como uno de los blancos fáciles de los medios que buscan ese ápice de amarillismo. De víctimas pasan a ser esclavos mediáticos.

Lo que se ha contado ha creado la imagen del inmigrante como persona desvalida y desesperada, que está dispuesta a todo para sobrevivir y, en consecuencia, que no es muy de fiar. No parece ser ésta la fórmula más adecuada para profundizar en la convivencia y en los valores democráticos de una sociedad.

¿No son de fiar? ¿Tendrán algo que ver los medios con esta concepción?

¿No son de fiar? ¿Tendrán algo que ver los medios con esta concepción?

Las noticias, centradas en lo novedoso, en lo impactante, en todo aquello que las define como tales, nos conducen a generar estereotipos y tópicos acerca de los inmigrantes. Prejuicios que, casi siempre, impiden el acercamiento y, en consecuencia, la comprensión y la integración de otros. Realidades que están ahí, como cubiertas con un velo, como el de las mujeres musulmanas, que basta con mirar a través de él para verlas, porque muestran otras cosas, otros aspectos de la Inmigración que quizá sean igualmente noticiosos o más en el contexto de nuestra “ignorancia estereotipada”.

Como bien apunta Patricia Ortega Dolz, redactora de el diario El País en este artículo <http://www.carm.es/ctra/cendoc/doc-pdf/pub/pub-0051.pdf >, aportándonos pautas para redactar noticias al hablar de migración evitando el trato erroneo que se le suelen dar. Mal trato de los medios que ya ha sido analizado por expertos en estudios como el de la Universidad de Granada <http://elpais.com/diario/2010/01/11/andalucia/1263165733_850215.html> en la que dicen cosas como esta:

Los científicos, que critican el uso de titulares “dramáticos” como “Un cayuco de moribundos” o “Días de infierno en una patera”, alertan de que la mayor parte de noticias se concentre en el “viaje migratorio” .

patera

La imagen negativa de este colectivo es algo que concebimos echando un ojo a cualquier periódico, aún teniendo matices diferenciales entre su diversidad y gran número. Esto lo han tratado, a su vez, desde el IEM de Salamanca, centrándose en cuatro de ellos como son El País, ABC, El Mundo y La Razón. Apuntando que los dos primeros son más sensacionalistas en cuanto a sus noticias que los dos últimos. <http://www.alfayomega.es/estatico/anteriores/alfayomega441/desdelafe/reportaje1.htm >

 “Cuando la inmigración es asociada con crimen, crisis y controversia, constituye noticia. Los inmigrantes y los actores políticos son los principales protagonistas de esos dramas mientras que el público es sólo un espectador.”

Se cree que los diarios a través de sus informaciones, editoriales y columnas moldean la opinión de los lectores en torno a cualquier tema, incluyendo la inmigración, obviamente. Sin negarles cierta capacidad de influencia, los lectores no necesariamente buscan nuevos enfoques o análisis “objetivos” sino que más bien buscan la reafirmación de los juicios e ideas que ya tienen. Son muy pocos los que deliberadamente leen opiniones encontradas sobre un mismo tema para poder sacar sus propias conclusiones.

Así estamos, mientras unos hacen lo que sea por vender más sin prestar atención a las consecuencias de su forma de trabajo y de su importancia como cuarto poder, otros hacen lo que sea por sobrevivir.

                                                                             CON LA INFORMACIÓN NO SE JUEGA

Rodríguez Bello, Cora  143 C02

Tinta Roja: relaciones, influencias e intereses

Lo que se ve en Tinta Roja, por muy poco apropiado que nos pueda parecer no es nada más lejos de lo que ocurre en realidad. Claro que a todos nos gusta pensar que no todos los medios trabajan igual, que los periodistas son honestos, y que este tipo de películas degradan nuestra imagen. Aún así en el mundo hay muy buenos periodistas que hacen un trabajo excelente, no podemos olvidarnos de eso. A pesar de que está enfocada a Perú, donde la situación que viven es muy diferente a la nuestra, se puede aplicar al periodismo europeo.  La película es una patada a la buena imagen que muchos intentamos conservar de nuestra futura profesión. En última instancia son empresas que buscan compradores para su producto, un producto que quieren vender sea como sea. 

© dc313.4shared.com

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La comunicación entre los periodistas y el resto del mundo 

No nos engañemos: a ninguno nos han obligado a meternos aquí. Sabemos de sobras que nos va a tocar hacer cosas que van en contra de nuestra ética. Y aquí seguimos. El problema es que nosotros no somos los únicos que idealizamos nuestro trabajo: también lo hacen los demás. Luego la gente se lleva las manos a la cabeza cuando ven lo que hizo Jordi Évole. Es lo que pasa por creer que lo que dice un periodista es palabra de Dios. Son las consecuencias. Son dos mundos (el de los periodistas y el de los demás) que están desconectados. Nosotros sabemos (o creemos saber) lo que hacen los demás, pero los demás no saben lo que hacemos los periodistas. Pueden suponer cosas, que tontos no son, pero hay una falta de comunicación que no beneficia ni a unos ni a otros. No creen en el buen periodismo, exigen objetividad, algo que muchos de nosotros rechazamos y caracterizamos de utópico. Somos dos comunidades completamente distintas que se necesitan mutuamente para sostener un sistema supuestamente democrático. De aquí no puede salir nada bueno.

Hay una reseña sobre un libro que se llama “Periodismo y poder: políticos periodistas y ciudadanos voluntariamente desinformados” que plantea algunas cuestiones interesantes.

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Aún así me parece que no debemos olvidar que la película transcurre en Perú. Aunque aquí tampoco es que los medios tengan las manos limpias, la prensa allá es muchísimo más sensacionalista que la de aquí. Ellos le llaman la prensa chicha, y creo poder afirmar que en nuestro país no tiene la penetración que tiene en América. Os dejo un pdf en el que se analizan este tipo de publicaciones. En el último párrafo explican que en otros países, como España, esta prensa no tiene tanta fama como allá.

Fai clic para acceder a 16008806.pdf

Lo mucho que nos sorprende esta película es una prueba de que aún ignoramos sobre nuestra profesión. Hasta ahora ha sido y está siendo así, aunque,  evidentemente hay excepciones.

Espiñeira Forcada, Andrea 141 D03