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Generación de conversaciones

En nuestro intento por discernir las vicisitudes a las que se ven enfrentadas las familias en sus entornos comunicativos, apreciando la evolución de la transmisión de la información a través de las distintas generaciones y partiendo de un conocimiento exhaustivo del funcionamiento de los engranajes familiares, hemos comenzado a conversar. Conversar con los verdaderos partícipes de la historia familiar, aquellos que convierten su evolución en un verdadero hecho significativo.

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En mi caso particular, mi abuelo materno fue el primer objetivo. Aún siendo el más joven de mis cuatro abuelos, con 75 años recién cumplidos, se aprecian en él rasgos de una generación cuyos rasgos distintivos se desvanecen en favor de la incipiente nueva ola comunicativa. Cuando al comenzar le mencioné por encima herramientas tales como ‘Facebook’ o ‘Whatsapp’, inmediatamente tergiversó mi discurso. ‘Non sei que dis de feixes de mazás’. Entendí que ese no era el camino.

Anclados en la comunicación presencial, el teléfono les fue introducido con una edad relativamente avanzada, alrededor de los 35 años, con lo que su uso todavía les produce insatisfacción. En sus propias palabras, más que nada lo emplean para ocasiones puntuales, momentos en los que algo importante debe ser dicho, pero sin demasiada extensión. No es agradable.

¿Es efectivamente la comunicación presencial el método más efectivo? Sin duda, aporta una cantidad de matices de los que otras vías no disponen, tales como la expresión facial, el tono vocal (el teléfono si cuenta con él)… Sin embargo, el debate comienza en el punto en que esta discusión se plantea como una simple diferenciación cultural o como una real desventaja. Las perspectivas hacen al mundo diverso.

El sueño del contrapunto

Roger Silverstone, sociólogo británico, expone con brevedad y una naturalidad etérea uno de los mayores símbolos del crecimiento humano. La comunicación intercultural. El contraste. Aplicado a la comunicación, este principio del que subyace todo concepto rítmico de la percepción mundana, constituye un factor de vital importancia a la hora de elaborar personalidades, construir comunidades y forjar historias.

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El contrapunto, como herramienta de disuasión, de choque intercultural y de transmisión de conocimientos, funciona como un eje interrelacional que facilita la mutua comprensión y ofrece, detalle a detalle, la oportunidad de que un individuo logre conocer a su entorno y, lo más importante, lograr entender ciertos matices de su propia condición. Es en la comparación, en lo sorpresivo, donde los errores y las virtudes salen a relucir como diamantes sin pulir, como minas sin explorar repletas de sensaciones que sólo buscan ser descubiertas.

En su comparativa con el contrapunto musical, Silverstone acierta de lleno. Las relaciones interculturales pueden producir consonancia o disonancia, pero detrás de todo ello existe un fenómeno de aprendizaje y una experiencia comunicativa que ayuda al propio crecimiento personal. Es percutiendo con insistencia de la única forma en que finalmente se aprende a tocar el tambor, y este paralelismo es igualmente aplicable a la evolución interpersonal de cada ser humano.

Sin duda es tomando la referencia de los más pequeños como finalmente se llega a ser grande, se alcanzan las cotas propuestas y se evoluciona hacia un nivel superior. Es siendo social como la sociedad te acepta, como contrapunto de ella, como contrapunto de ti mismo.

No parece saludable

Jim Jarmusch no suele ser un director de masas. A pesar de ello, en ‘Coffee and Cigarettes’, el extravagante cineasta de Ohio realiza una contraposición más que interesante. Personajes absurdos y enloquecidos llamándose a si mismos tópicos y, todos ellos, bebiendo café y fumando cigarrillos.

“Café y cigarrillos para desayunar, no parece saludable”

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Todo ello, todo ese retrato de falsos estereotipos bebiendo café y fumando, todo ese batiburrillo de seres humanos conversando sobre la nada sobre un torbellino de vaguedades y expresiones vacuas sólo busca un objetivo. La máxima expresión onanística de Jarmusch, un desgarbado y violento ego que se muestra vigoroso en escenas como la mostrada líneas más arriba, en la que Jack y Meg White, quienes un día formaron The White Stripes y encandilaron al universo del rock con su ‘Seven Nation Army’, toman café sobre una mesa de ajedrez con un cuadro de Jarmusch presidiendo la sala.

Desde las excentricidades del clásico ídolo setentero Iggy Pop hasta la brillantez de una magnífica interpretación de la oscarizada Cate Blanchett, numerosos personajes se transforman a través de la lente ocular de Jim Jarmusch, que juega con la vitalidad y la frescura de sus personajes para otorgarles un matiz sombrío, de dejadez, de desesperanza.

Lo absurdo de la conversación entre Alfred Molina y Steve Coogan corona una sarta de improperios, lecciones sin contenido y estúpidos círculos concéntricos que no llevan a ninguna parte. La intención de Jarmusch no es otra que dar a la realidad el sentido de una farsa, banalizar la comunicación humana y llevarla a su extremo más insulso. Y lo consigue. Vaya si lo hace.

Pero al menos, nos deja en la retina a uno de los grupos más destacados de la última década. Y se agradece.

Explosión interpersonal

A priori, ‘The Visitor’ puede ser considerada como una película que versa sobre la inmigración, la problemática que la rodea y todo aquello relacionado con ello. Sin embargo, es mucho más que eso. Centrándose en el personaje principal, Walter, un hombre de avanzada edad con un trabajo monótono y una vida cuyo sendero no conduce a ningún lugar, Thomas McCarthy logra mostrar las desavenencias más inextricables del ser humano y sus conflictos internos. Foto: Blogdecine

Es a través de la pareja de inmigrantes como nuestro protagonista, encarnado por un soberbio Richard Jenkins, logra exponer su debilidad ante otros seres humanos, destapándose como un hombre lleno de expectativas y de frustraciones que impiden su pleno desarrollo vital. La jovialidad desenfadada de sus nuevos inquilinos, derrochada en contrapunto por la alegría innata de Tarek y la desconfianza tímida de Zeinab, muestra a Walter un nuevo camino para despojarse de sus convicciones y empezar de cero.

Es cuando el destino lo aparta de Tarek cuando su progresión se carga de valentía y sus connotaciones abandonan lo común para realzarse como ser humano libre e independiente, cobrando fuerza el papel de Mouna como el símbolo de la redención personal y el paracaídas del afecto perdido.

La soledad y la crudeza interna son las protagonistas de un filme sobre la propia condición humana. Una soledad que castiga en su rutina a una inmensa cantidad de almas que buscan, sin sosiego, a ese Tarek en forma de salvación mística. Almas que, en su dolor, se repudian y niegan el derecho a la felicidad interpersonal. A la felicidad humana.

Continua generación de generaciones

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La base comunicativa de cada individuo se halla en su entorno. En la rutina que cada día lo rodea y lo forma como ser interactivo. En gran medida, la familia constituye este entorno al que nos referimos. Dentro de ella, diversas generaciones interactúan y se complementan para conformar una unidad comunicativa global. Las ideas, las costumbres culturales y las distintas perspectivas que ofrecen las diferentes edades ayudan a generar una disidencia de opiniones y formas de transmisión de la información que reflejan la visión de cada generación.

Nosotros, partiendo de la idea de la unidad familiar, pretendemos estudiar las diferencias, similitudes y características comunicativas de cada generación, su comunicación interna e intergeneracional. La aportación de gotas de agua que conforman el océano de la comunidad familiar, el estudio pormenorizado del papel de cada individuo en la creación de un entorno comunicativo adecuado, será el objetivo a perseguir.

Las conversaciones con cada persona, su incursión personal y la aportación de la visión que su experiencia le proporciona serán las claves que nos permitan ofrecer una visión transparente de las impresiones de cada generación hacia sí mismas, de cara al exterior y la expresión la evolución de los métodos de comunicación a través del tiempo.

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