Ultrasecuenciación del eslabón débil

PONTEVEDRA Angel carracedo en el instituto sanchez canton  MONICA PATXOT

Ya comentamos en posts anteriores que el pasado viernes nos volvimos a desplazar hasta el Laboratorio de Medicina Xenómica, quizás por última vez. Ese día nuestra satisfacción fue plena: nos contestaron a toda y cada una de las preguntas que teníamos, se mostraron interesados y participativos con nuestro trabajo y, sobre todo, muy transparentes.
Con una de las que más hablamos fue con Beatriz Sobrino, responsable de la división de Ultrasecuenciación del Grupo de Medicina Xenómica. Nos explicó los grandes avances de su campo, especialmente tecnológicos, pues contaba que secuenciar un genoma (dicho de forma “simple”, adivinar el orden de las 3.200 millones de letras que lo conforman) a principios de 2010 costaba más de sesenta mil euros, mientras que ahora la cifra roza los mil euros. Esto les facilita analizar muchísimas más muestras, sobre todo de enfermedades hereditarias, pero aseguraba que el problema ahora era interpretar esa ingente cantidad de información.
Pero dejando su campo, Bea aseguró que la comunicación en todo el grupo es muy fluida y directa: si alguien quiere hacer algo de secuenciación, va a hablar con ella y se ponen de acuerdo analizando diferentes opciones, y así con prácticamente el resto de departamentos. Así mismo, dentro de cada grupo hay ciertos protocolos de trabajo, en el sentido de que cada persona está encargada de una parte definida del proyecto y cualquier duda sobre esa fase debe referirse a dicho científico.
Sin embargo, explicó también que no todos conocen todos pues, pese a que haya mucha fluidez entre investigadores principales, lo que le llega al responsable del proyecto, Ángel Carracedo, no tiene porqué llegarle a todos si no es de especial interés; al igual que otros entrevistados, aseguraba que el tamaño del grupo era un problema para estar al tanto del todo.
Al gran tamaño del grupo se le suma el caos institucional, especialmente en el plano económico, ya que hay investigadores contratados por el Grupo, otros por la USC, otros por el CNIO… aunque recalca que eso no complica la relación comunicacional.
Finalmente, recalcó lo mismo que nos había contado Carracedo en su momento: hay una gran vocación divulgativa. Publican escritos, descubrimientos, acuden y dan sus propios seminarios, incluso reciben bastantes visitas para acercar la ciencia a la gente que está empezando, hasta a los más jóvenes.


La conclusión de nuestro grupo ha sido unánime: el gran problema está en el nexo laboratorio-universidad. La poca comunicación entre ellos hace que el Grupo de Medicina Xenómica tenga muchas veces que buscarse la vida divulgando por su cuenta sus descubrimientos, puesto que la comunicación dentro de los investigadores es realmente buena. Como resultado del mal funcionamiento de la relación, muchos avances que pueden interesar a la comunidad pueden caer en el olvido. Esto no hace más que recalcar una idea comentada en un post anterior: los científicos están ahí, ahora faltamos nosotros. En este caso, falta la USC.

141 D00
Carreira Salgueiros 141 D01
Díaz Martínez 141 D02
Espiñeira Forcada 141 D03
Estévez Ingelmo 141 D04

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Posted on 3 Abril, 2014, in Posts grupais and tagged . Bookmark the permalink. Deixar un comentario.

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